De vuelta
para dejar constancia de mi regreso al mundo laboral. Desde el día catorce estoy reintegrado en el despacho de los asuntos ordinarios de mi trabajo. La impresora vuelve a escupir informes que casi nadie lee y que a muy pocos les importan. La pantalla se llena de nuevo de cifras, escritos y datos.
Dentro de poco volverán las contracturas a las cervicales. Ya las siento llegar.





