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Adios al humo
Escritos de un adicto que quiere dejar de serlo.
Acerca de
Demasiados años fumando en el balcón, esperando nada, llenando mi vida de humo. Mi vida es humo. Se deshace...
Sindicación
 
RM

Acabo de salir del submarino.

La cita para la prueba médica era a las 7,30 horas. La sala estaba más que fría, helada. Apenas vestido, con una ligera bata desechable, slip y calcetines, me tumbo en el lanzatorpedos y me deslizan dentro del tubo de salida. Comienza el ruido. Cierro los ojos. A mi alrededor la máquina me rodea, apenas a cinco centímetros de los ojos. No puedo ni debo moverme.

El concierto de ruidos desafinados se sucede. Se para. Me sacan. Una nueva espera para calibrar el aparato. Después de vestirme, vuelvo a desnudarme. Sigue el concierto, desafinado, hasta que me zumban los dos oídos. Me sacan de nuevo y, cuando pienso que ya ha terminado todo, me inyectan el contraste en una vena del brazo derecho. Se supone que un nuevo fluído se está extendiendo por mi sistema circulatorio pero no noto nada. Otra vez adentro.

Comienzan los picores, aparecen por sorpresa, cambiando de lugar. Se acerca un estornudo. Lo detengo. Consigo no moverme.

Apenas cinco minutos más de cacofonía y todo termina.

Al salir busco con ansia un café. Enciendo un Marlboro después del primer sorbo.

La solución, el viernes.

 
Comentario:
Menos mal que no nos has dejado sin humo...solo lo has desplazado. Espero seguir leyéndote en otras condiciones, no dentro de un scàner, si no echando el humo "mirándolo girar" a ritmo de Drexler
Un abrazo sin desafinar, creo.
Anna
No