El poder de la nicotina
Hace unos días publicaba El País (no enlazo, sólo es de pago) un relato de terror en las páginas de salud. El título es expresivo y en él se recogen datos espeluznantes. La nicotina, y cito textualmente, es un producto tres o cuatro veces más adictivo que la heroína o la cocaína, ya que debido a que se inhala en forma de gases a través de los pulmones solo transcurren diez segundos desde la calada hasta que se nota el impacto cerebral. Al parecer, este escaso tiempo es muy reforzador, y el fumador tiene de inmediato una sensación de bienestar y de tanquilidad mientras que si se retrasa unas horas la siguiente dosis siente todo lo contrario.
La adicción es tan intensa, y esto es lo que resulta de verdad sorprendente, si es que el dato es cierto, que vuelven a fumar la mitad de los operados de cáncer de pulmón, el 38 % de los que sufren infarto de miocardio, el 40 % de los laringuectomizados y el 30 % de los pacientes con oxigenoterapia domiciliaria. Así te fuiste, Terenci.
La dependencia es psicobiológica y está favorecida por el entorno social, sigue recogiendo el artículo. Los fumadores utilizan el tabaco como estrategia para todo tipo de situaciones, tanto positivas como negativas. Los factores psicológicos llegan a provocar respuestas similares a los efectos farmacológicos de la nicotina porque los procesos neuroquímicos de adicción y abstinencia están asociados intensamente a todo tipo de situaciones.
La densidad de receptores de nicotina presentes en el cerebro del fumador explica la intensidad y la duración del síndrome de abstinencia que suele durar entre seis y ocho semanas pero que puede llegar incluso a años, de forma más atenuada e intermitente. Después de un tiempo sin fumar basta un cigarrillo o una calada para despertar todos esos receptores cerebrales que empiezan a pedir nuevas y repetidas dosis como un nido de polluelos hambrientos (la imagen es del autor del artículo).
Y lo más cruel. La industria tabaquera conocía a la perfección del poder adictivo de la nicotina desde hace más de cuarenta años. Se citan documentos al parecer disponibles en internet (perdonarme que no los busque). El cigarrillo, por tanto, no es un producto sino un sistema dispensador de una dosis adecuada del producto activo, la nicotina, que da al cerebro, en diez segundos, su impacto instantáneo, su dosis activa.
Negro sobre blanco. Tantas cosas que sabía pero que me negaba a conocer. Phillip Morris me tiene atrapado.
Comentario:
suerte, y fuerza
Comentario:
Pues imagina el poder de la cocaina, de la heroína... fatal.
Déjalo ya, Adicto, amigo... abandona a esa mujerzuela baja y remorosa, déjala aplastada en un cenicero y no la mires nunca más.
Un beso,
Saf ;-))
P.D. Me mudé (creo que no lo sabes) dejé el blogescondido y renací en http://deshojandolamargarita.blogspot.com/
Déjalo ya, Adicto, amigo... abandona a esa mujerzuela baja y remorosa, déjala aplastada en un cenicero y no la mires nunca más.
Un beso,
Saf ;-))
P.D. Me mudé (creo que no lo sabes) dejé el blogescondido y renací en http://deshojandolamargarita.blogspot.com/





