Altamente compatible
El lenguaje médico es tan complejo y delicado como el jurídico. Pertencen ambos a sectas extrañas, sectas cuyos miembros están convencidos de la absoluta necesidad de hablar en jergas propias que eliminen la capacidad de comprensión del resto de las personas que no han podido superar sus pruebas iniciáticas. Tan incomprensible para mi como el HTLM (es así como se escribe?), lenguas que permanecen vivas, que no cambian con el tiempo, inmutables, eternas.
La necesidad de exactitud y precisión de los términos, eterno debate inconcluso, no debería servir para justificar que las personas que se ven sometidas a los dictados de los sumos sacerdotes de estas dos religiones sin dios lean sus sentencias y diagnósticos, escuchen sus conminaciones, en idiomas incomprensibles. Ya no tenemos oráculos capaces de traducirnos la voluntad de los designios de los dioses después de revisar las tripas de un animal sacrificado.
Recojo el resultado de las pruebas.Decenas de fotografías de mi cerebro cortado en todos los sentidos posibles. Aprecio mis ojos, los diveros cortes de la masa encefálica, las líneas de los huesos de cráneo. Pero no veo ningún pensamiento, no aprecio ideas, no aparecen sentimientos que yo creía arraigados en el cerebelo. No ha salido la foto de mi alma.
Conclusión. Tumoración extraparenquimatosa que ocupa parcialmente la cisterna del ángulo pontocerebeloso izquierdo y que se proyecta discretamente hacia el interior del conducto auditivo interno. Altamente compatible con un schwanoma dependiente del nervio vestibular.
Traducción. Me tomo un cortado antes de abrir el sobre que encierra mi futuro. Subo a un taxi camino de la oficina y, bajando por Pau Claris, abro y leo. Después de más de media hora de angustia por haber perdido las ideas resulta que sigo teniéndolas, al menos algunas, las más ligeras. Sigo teniéndolas aunque no hayan salido en la foto. Tumor benigno con solución quirúrgica. Y que, cuando me abran, lo hagan con cuidado. Que no me corten ningún sentimiento. Que el bisturí no se lleve, con el tumor, alguna buena idea, o un recuerdo del pasado que merezca la pena conservar.
Apuro uno de los últimos Marlboros. Escucho a Caetano Veloso y la tumoración vibra con su música. Espero que no albergue en su interior la poca poesía de mis días.





