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Ad libitum
un petit racó on reprendre l'alè...al teu aire
 
Schreit, schreit

La compañía se encuentra más allá del Raab. El de Langenau cabalga a su encuentro, solo. Llanura. Atardecer. El pomo de la silla relumbra por entre el polvo. Y entonces surge la luna. Él la ve en sus manos.
Sueña.
Pero algo le llama.
Le llama, le llama,
le desgarra el sueño.
No es un mochuelo. Misericordia:
el único árbol
le grita:
¡Hombre!
Y mira: algo se retuerce.
Se retuerce un cuerpo sujeto al árbol, y una joven,
sangrante y desnuda,
le reclama: ¡Suéltame!

Y él descabalga en el césped negro
y corta las sogas ardientes;
y ve cómo fulguran sus ojos
y muerden sus dientes.

¿Ríe acaso?

Se espanta.
Y ya está montado a caballo.
Y galopa en la noche. Cuerdas sangrantes aprieta en el puño.








Rainer Maria Rilke
fragmento de La canción de amor y muerte del alférez Cristoph Rilke (trad. Jesús Munárriz)
Imagen de Marcel Chirnoaga