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Ad libitum
un petit racó on reprendre l'alè...al teu aire
 
espejismo






Me gustaba, lo sabías, y sin embargo lo hiciste. Te llevaste el espejo y ahora ya no puedo andar por el techo.
Cuando me veías avanzar te reías. Mientras, yo apretaba el marco y lo clavaba en mi cintura como una camarera avariciosa. Decías que estaba loca, que vaya quehaceres de mujeres.
Agradezco que te apartaras a un lado cuando, cabizbaja, hacía a diario mi circuito por el pasillo. Mis únicas guías, por si algún día caía nieve en las placas de yeso, eran las tráqueas negras que se erguían en el techo. Negras por el humo de los cigarrillos, supongo. A un extremo mostraban sus dos cuerdas vocales, de color azul y amarillo, y finalmente el canto, purita luz. ¿Qué timbre tendrá una voz de quince vatios?


La tienda de la esquina ha colgado un cartelito donde pone "liquidación por cierre". Debe ser por lo de las bodas. Decían en la tele que tanto en los juzgados como en las parroquias ha habido un descenso del treinta y tres por ciento. Las lámparas y los espejos están tirados de precio.
Hoy lunes está cerrado.
Me distraigo mientras espero el mañana, no te vayas a pensar. A las ocho en punto, en pleno éxtasis de los gorriones, me asomo a la ventana y doy un paseito por la fachada.







The False Mirror (1928)
René François Ghislain Magritte


 
necesidad







"Puede que los descansos sean necesarios para que las impurezas se posen y la mirada se torne más limpia. Quizá las impurezas que se han posado con la fiebre de estos días sea el motivo por el que hoy los verdes me parecen más verdes y el asfalto más brillante, más seguro. Las aceras están recién barridas y camino alzando la vista a las fachadas. Muchas de las ventanas están todavía por levantarse y me entretengo en imaginar lo que puede esconderse tras ellas; gente anónima que sigue durmiendo, gente que deja el calor de las sábanas con las piernas temblando, habitaciones con lámparas tenues que iluminan cuerpos entregándose a otros cuerpos, madres, muchas madres preparando desayunos, viejos inmóviles tendidos en el lecho que quizá ya solo vivan para pronunciar letanías, puertas, muchas puertas que se abren y que se cierran que se abren y que se cierran, música antigua, una melodía atravesando las grietas de las fachadas, niños que juegan a las canicas por no mirar el vaso de leche que tienen sobre la mesa, otros viejos que encienden el gas para calentarse las manos, alguien que deja una nota escrita con caligrafía presurosa en el borde de la mesilla de noche, manos de amantes, manos de madre que acarician, que se bañan en agua, que ordenan, que matan, que se colocan horquillas en el pelo o que abrochan botones de cuellos pequeños, una taza que se hace añicos en alguna cocina, violetas marchitas en el centro de una mesa, leche que se escapa y se derrama sobre el fogón donde antes un viejo se calentó las manos.

Todo cambia, todo cambia a ritmo de vértigo, hasta la voluntad para encontrarse con uno mismo. Quizá a los descansos necesarios les siguen, inevitablemente, mañanas necesarias. Mañanas en las que desviar la mirada hacia ventanas ciegas para reafirmar la vida frente a la nada."






fragmento de El corazón de las estatuas
de Magdalena Tirado


 
eros degustació



Chère imagination, ce que j’aime surtout en toi, c’est que tu ne pardonnes pas.

André Breton







Aquest amor és una obscura
voluntat d'anihilació.

Aquest amor és una pura
i compartida negació.

D'aquestes negacions crispades
potser surta una afirmació.

No tinc tanta imaginació.


Vicent Andrés Estellés




 
Brunzit


Sobrevolo els versos i en xuclo el nèctar. Després, a redós dels somnis, la foscor es bastirà amb empremtes de mel translúcida.





Destil.lacions oníriques llampeguen ferotges i cada batec d'agulla m'empeny a nodrir-me d'aquesta pluja iridescent...





 
Rosa dels vents


el món gira en una sola direcció
el Somni és la brisa tèbia que emmela les galtes







La veleta se despereza en el laberinto de tus ojos,
un huso.
El mundo gira en una sola dirección
y el Sueño es la brisa cálida que se derrama en la frente.


 
Màscara



La veig sortir d'entre la multitud. Ve i no deixa de clavar-me la mirada. Les ziga-zagues blanques i negres m'etziben una ferocitat a la qual no estic avesat.

La tinc
aquí
fit a fit.

En silenci m'acaricia el coll de la camisa i juga a fer equilibris en el séc.
S'atansa. La meva orella bull i el batec em neix de la gola. L'alè tebi brolla dels seus llavis negres com les móres d'esbarzer, punxant. Xiuxiuejos indesxifrables fins que articula saps qui ets?.





Se escapa de la muchedumbre, viene hacia mí. Su ferocidad zigzagueante ata mis ojos entre blanco y negro.

Ahora
ahí delante
ella
clavada.

En silencio desliza sus dedos por el cuello de mi camisa y con media sonrisa sibilina hace juegos de equilibrista por el pliegue. Cerca. Mi oreja se enciende y los latidos nacen en la garganta. Labios de negra miel regalan un aliento tibio, un susurro flotante ¿sabes quién eres?.