metamorfosis
No es una sábana. Es la supuración sedosa de los sueños, la risa de las mitocondrias nocturnas.

El despertador arranca las pieles nutridas. Entonces, el pitido ambarino me arrastra en carne viva hacia el umbral de la puerta. Le pregunto al barrendero qué baldosas debo pisar primero y con ojos desorbitados me grita ¡Cúbrete, cúbrete por el amor de Dios!
antonímia

magnetismo impreso

llorar
Hundo mis pies en las proximidades sistematizadas y empiezo a zanjar, sin dudar de las horas ni de los mapas, hasta que sonríe una herida en este ladrillo de mil doscientos pétalos que van contorneándose con el viento.
(el peso y la ligereza aparentemente unidos)
En los cerros sopla el viento y mis huesos siguen empuñando el arado ya sin otro propósito que el de despojarme de significados que no me sirven, que no sirven para que mis pies echen raíces.
A mediodía mis dedos se deslizan por el barro duro y húmedo. Y allí estoy, dentro de un hueco limpio de granitos, de luces falsas, dispuesta a moldear con mi cuerpo la distancia que una pluma rebosante de tinta acortó con un criterio que entiendo pero que mis entrañas no comparten.
Hay fuerza.
Hay silencio en esta zanja que ahora abro con uñas y brazos.
Hay palabras en las nubes, palabras que esperan caer al vacío sin orden alfabético, sin trazo perfecto, sin pétalos que las sostengan.
Caer para que lo distante se acerque y la proximidad se vaya.
llover
Muestrario
II
En un extraño proceso de metamorfosis
la lengua nos momifica
llenándonos la boca de algodón
Taxidermistas de nosotros mismos
nuestros ojos son las presas
alfileres
las palabras.
VII
Poder tejer
no la araña
sino la red invisible
de los movimientos de su tela
Atrapar no las moscas y hormigas
en esta imagen
sino su gesto
que se pega al aire
antes de desaparecer.
Julio Espinosa Guerra
de su libro, NN
(Gens, 2007)
destil.lacions
ullals d'ivori
destil.len bocins de mi
llaurant entranyes

marfil de arado
así destilas mi ser,
labrando entrañas





