Redención

Postrarse ante la bóveda celeste. Hacerlo una y otra vez hasta que a la altura de los muslos aparezca flotando una nube de polvo casi rosado. Levantar los brazos con un estiramiento del músculo preciso y calculado. Vomitar locuciones adverbiales replegadas en sí mismas. Estas son las instrucciones. Él se las salta. Ni se postra ni vomita. Engulle una sobredosis de segundos rehenchidos y, simplemente, resucita. Amén.
* El Casc de Thor. Clica aquí per veure sencera la fotografia de la nebulosa.
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