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FOTO-BLOG DE ADOLFO ESTEBAN
Real, falso, subjetivo, egótico, prescindible, informativo, terapéutico.
Sindicación
 

6 de Abril de 2006

De Madrid al...


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Hoy sí es uno de esos días que escribo. Y utilizo este blog como los demás mortales, para comentar las estupideces subjetivas del de la vida cotidiana, desde los puntos de vista egóicos. Pensaba irme a La Granja, pero tengo a un amigo enfermito y como me creo Teresa de Calcuta (a saber qué espero a cambio) pues me quedo aquí en esta ciudad para llevarle cositas y sacarle a los perros. Realmente no es un esfuerzo, me encanta. Aparte de eso, tengo trabajo. Pero he tenido (ayer y hoy) la oportunidad de catar cómo está Madrid en las horas punta, y cómo respira la gente... los apretones en el metro, y las tiendas, y las calles del Barrio de Salamanca... y todas esas cosas mundanas en el profundo sentido de la palabra.

Es curioso... ya desde hace tres días iba por la calle sintiéndome raro... era una sensación familiar... pero no llegaba a ponerle nombre. Hasta que finalmente lo pillé: era similar a cuando de pequeño habías estado malo durante muchos días... y no habías pisado la calle... y después de un temporadita en la cama y mimadito (por lo tangible, y sobre todo por lo intangible), volvías a la vida normal. Realmente, como todos sabemos o deberíamos saber, las enfermedades, son cambios psicológicos, limpiezas y hasta metamorfosis que a veces parecen pasar desapercibidos porque ocurren a niveles internos. Y uno sale a la calle con algo de flojera, pero como sosegado, reseteado... frágil por fuera pero entero por dentro. Con “nuevos ojos”.

Y lo que he visto... buffff... a riesgo de parecer pesimista... (no nos confundamos, yo por dentro no siento lo que voy a describir a continuación) he visto ahí fuera mucha avaricia, caras largas, malos gestos... y lo que más me ha sorprendido: caras alegres de gente muy satisfecha y llena de sí misma... que prácticamente no miraba ni al resto de personas con las que se cruzaban... y para qué hablar de la empatía: si ellos salen de una tienda, salen. Los demás que se aparten. Si mi perro mea en la red o las mangueras de las obras de un edificio, pues que mee, los obreros que las tengan que recoger... pues mira, ojos que no ven... Una encargada de supermercado escupe a los clientes con voz de oranguntana “¡por aquí NO, esta caja está cerrada!”; muchísimas personas solitarias y supongo que muchas también solas metidas dentro de cientos de tanques de acero (coches) colapsando Madrid; taxistas y no taxistas decidiendo que el color ámbar significa “acelera que igual pasas”; porteros de portal que se creen George Bush; señores en las puertas de los partidos políticos pidiendo a la gente que firme para no sé qué campañas obscenas; un montón de personas pidiendo un montón de cosas por un montón de sitios...; si al señor le gustan los perros, los mira con simpatía y tolerancia, si a la señora no le gustan te mira (a ti, claro) como para asesinarte porque uno de ellos le ha olisqueado el tacón; la quiosquera sube la ceja si miras mucho tiempo las revistas... y no la baja hasta que coges el Mundo, El País y le das dos euros relucientes; dos señoras se hacen las tontas y se cuelan en la interminable cola del súper, una tercera señora justiciera las reprende de manera tan desagradable y tan fea que no se sabe cuál de las tres es más gilipollas (sorry); por no hablar de que todo el mundo paga cosas que valen diez veces menos del precio que llevan impreso...

Pero eso sí... para-lelamente se aprecia una pasmosa facilidad para que las tiendas, las oficinas embutidas dentro de edificios señoriales, las esquinas de las calles cada vez más infestadas de bancos y otros “bisnes”... florezcan como margaritas en un prado tras la lluvia de primavera... Sí, todo lo que rodea a estos negocios, desde las cadenas de peluquería hasta las consultorías o las tiendas de móviles... siempre está al día, reluciente, lleno de colorines... para estas cosas siempre todo está renovándose y moviéndose... en estos sectores todo es fluido, rápido y siempre termina la cosa en soltar dinero, siempre siempre.

Que me llamen ingenuo... lo que sea, pero “esto” lo veo crecer... y las cosas siempre salen por algún lado... luego que nadie se eche las manos a la cabeza.

Que me llamen pesimista, es un prejuicio, porque yo sé que lo que he percibido estos días en la calle, es una deformación, es un estado anómalo de las cosas. Y eso es como lo que le ocurre a mi amigo que está malito... que ha forzado durante mucho tiempo la máquina y de pronto, un día, la máquina se para sola.

Además, no creo que todo el mundo sea así de idiota ni estén todos así de dormidos... veo muchas cosas del matiz opuesto también todos los días... lo único que digo, es que la división se está haciendo más y más profunda.

(A nivel personal, ni comento. Es inútil. El otro día "meditando", con intención de "trabajar" una cosa determinada, nada más empzar... escuché... ¡un portazo! Alucino. Y lo digo literalmente, lo escuché perfectamente. ¿Se puede ser más claro y contundente?)

  • Foto del día:
    - Lo contrario.

  • Pregunta del día:
    ¿Renuevan la red de metro entrera y ni yo -que mido poco- acierto a ver los nombres de las estaciones desde dentro de los vagones, a no ser que me agache?

  • CD del día:
    "Mozart - Réquiem" versión de Karajan.

  • Canción del día:
    "Utopia", de Goldfrapp.


    Para escribir este artículo, accidentalmente he perdido el anterior... ese que se llamaba "Las Atmósferas", creo que era del 14 de Marzo...

    Sea.