Los Premios Shangay
Tuve la gran suerte de que me tocaran dos invitaciones para la entrega de premios de la revista Shangay. Un sueño hecho realidad para mí, ya que ésta es una revista que me encanta, que leo siempre que puedo y en la que hasta me gustaría colaborar algún día. Cuando leí en ella que si votabas a través de Internet optabas a dos entradas para la gala de entrega de premios, voté enseguida, pero ni se me pasó por la imaginación que me iban a tocar, a mí, que hago un montón de concursos y cosas así por Internet y nunca me toca nada. Pero esta vez la suerte, la gran suerte, se puso de mi lado y me tocaron. Cuando leí el email no me lo podía creer, pero sí, era real, podía pasar a recoger las entradas. Y entonces se me vino a la cabeza esa frase tan mia y tan de Almodóvar que corona mi blog y mi vida. "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma", y ahora sí, ahora siento que cada día que pasa me voy pareciendo un poquito más a lo que había soñado de mi misma, y soy feliz.
Así que el mismo lunes 26 me fui por la mañana a la redacción de Shangay a por las invitaciones. Ya eran mias, ya nada podía impedir mi asistencia a la entrega.
Y como siempre fui con... Ana.
Ese día por la tarde yo tenía ensayo general, porque el miércoles 28 era el estreno de la muestra, así que Ana se vino conmigo al ensayo (con nuestros vestidos divinos de la muerte y Ana aprovechando la ocasión, que lo merecía, para calzarse sus Jimmy Choo, para estar acordes al evento).
Y a eso de las 9 nos fuimos de mi ensayo general a todo correr, porque en la invitación ponía que había que estar en el teatro Nuevo Alcalá a las 9.30 y que fuéramos puntuales.
Estábamos pasando por la puerta del teatro con el coche justo a las 9.30, to agobiadas, y la puerta estaba llena, así que supimos que no había empezado y que teníamos tiempo.
Así que tranquilamente fuimos a aparcar al parking de El Corte Inglés de Goya, y de ahí caminando tan divinas que íbamos para el teatro.
Y por fin llegamos a la puerta del teatro, que estaba toda ella llena de gente guapa, famosos, modernos..., y demás variedad.
Entramos y nos colocamos en primera fila del fotocoll (allí con la prensa como si estuvieramos dotados de una acreditación y todo), y comenzamos a hacer fotos a diestro y siniestro a todo aquel que pasaba por allí, (más bien las hizo Ana).
Todo el equipo de Aida (que guapos Paco León y Eduardo Casanova que además se llevó un premio), Pablo Rivero, Las Supremas de Móstoles, Amaya Arzuaga, Jordi Labanda (estos dos también se llevaron premio), Fran Perea, Cayetana Guillén Cuervo, Soraya, Idaira, Ana Torroja, Boris Izaguirre..., y un montón más que seguro me estoy olvidando.
Y la gala fue perfecta. Cada entrega de premio emocionante, cada actuación increíble, la presentación de la majo de la Terremoto de Alcorcón y Diabéticas aceleradas una pasada (peazo de artistas),..., y lo más fuerte, un vídeo de Madonna agradeciendo su premio, aunque no lo recogió en persona, verla en pantalla hablando para los asistentes a la gala, daba ganas de llorar. Y todo todo, muy reivindicativo.
Ojalá que el ambiente que se respiró aquella noche en ese pequeño reducto de libertad, tolerancia y todo muy gay, que fue el Teatro Nuevo Alcalá, se encontrara a diario en todas las partes del mundo.
Lo único malo, la gran ausencia de la noche. A Alaska y a su marido, Mario Vaquerizo, se les echó de menos, y aunque su ausencia tenía justificación, la artista tenía problemas de salud, se sintió que esa noche allí, faltaba algo.
Y para acabar, el himno, nuestro himno, (aunque faltara ella), de todos los que creemos en la libertad, la tolerancia, y el "Vive y deja vivir". Todos juntos en el escenario y en las butacas cantando a coro el "A quién le importa".
Increíble.
Tan adorable que siempre... OS QUIERO.
Así que el mismo lunes 26 me fui por la mañana a la redacción de Shangay a por las invitaciones. Ya eran mias, ya nada podía impedir mi asistencia a la entrega.
Y como siempre fui con... Ana.
Ese día por la tarde yo tenía ensayo general, porque el miércoles 28 era el estreno de la muestra, así que Ana se vino conmigo al ensayo (con nuestros vestidos divinos de la muerte y Ana aprovechando la ocasión, que lo merecía, para calzarse sus Jimmy Choo, para estar acordes al evento).
Y a eso de las 9 nos fuimos de mi ensayo general a todo correr, porque en la invitación ponía que había que estar en el teatro Nuevo Alcalá a las 9.30 y que fuéramos puntuales.
Estábamos pasando por la puerta del teatro con el coche justo a las 9.30, to agobiadas, y la puerta estaba llena, así que supimos que no había empezado y que teníamos tiempo.
Así que tranquilamente fuimos a aparcar al parking de El Corte Inglés de Goya, y de ahí caminando tan divinas que íbamos para el teatro.
Y por fin llegamos a la puerta del teatro, que estaba toda ella llena de gente guapa, famosos, modernos..., y demás variedad.
Entramos y nos colocamos en primera fila del fotocoll (allí con la prensa como si estuvieramos dotados de una acreditación y todo), y comenzamos a hacer fotos a diestro y siniestro a todo aquel que pasaba por allí, (más bien las hizo Ana).
Todo el equipo de Aida (que guapos Paco León y Eduardo Casanova que además se llevó un premio), Pablo Rivero, Las Supremas de Móstoles, Amaya Arzuaga, Jordi Labanda (estos dos también se llevaron premio), Fran Perea, Cayetana Guillén Cuervo, Soraya, Idaira, Ana Torroja, Boris Izaguirre..., y un montón más que seguro me estoy olvidando.
Y la gala fue perfecta. Cada entrega de premio emocionante, cada actuación increíble, la presentación de la majo de la Terremoto de Alcorcón y Diabéticas aceleradas una pasada (peazo de artistas),..., y lo más fuerte, un vídeo de Madonna agradeciendo su premio, aunque no lo recogió en persona, verla en pantalla hablando para los asistentes a la gala, daba ganas de llorar. Y todo todo, muy reivindicativo.
Ojalá que el ambiente que se respiró aquella noche en ese pequeño reducto de libertad, tolerancia y todo muy gay, que fue el Teatro Nuevo Alcalá, se encontrara a diario en todas las partes del mundo.
Lo único malo, la gran ausencia de la noche. A Alaska y a su marido, Mario Vaquerizo, se les echó de menos, y aunque su ausencia tenía justificación, la artista tenía problemas de salud, se sintió que esa noche allí, faltaba algo.
Y para acabar, el himno, nuestro himno, (aunque faltara ella), de todos los que creemos en la libertad, la tolerancia, y el "Vive y deja vivir". Todos juntos en el escenario y en las butacas cantando a coro el "A quién le importa".
Increíble.
Tan adorable que siempre... OS QUIERO.





