logotipo

img_google
Tan adorable como Audrey
Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma.
Acerca de
No, no soy Audrey (la Hepburn claro), aunque si pretendo ser tan adorable como ella. Y de igual manera pretendo contarles mi adorable vida, o al menos eso me gustaría. Y no olvideis, para conseguir esto, mi máxima: "Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma". Gracias Almodóvar.
Sindicación
 
Hijos...
Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti y,
aunque estén contigo, no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellas viven en la casa del mañana.

Que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti.

Porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para alegría.

Gran poema de "Khalil Gibran"
 
Creímos en el Rock'n'roll...
Hubo una época en la que nosotros también creímos. En el Rock'n'roll y en todo lo demás. En todo lo que rodeaba a éste.

En esas noches de fiesta y locura sin pensar en nada más, sólo en la música, en ser felices, divertirnos, reír y llorar pero siempre felices, y siempre con la música de fondo.

En esos tiempos teníamos un sueño. El sueño de cumplir nuestros propios sueños. De ser aquello que siempre habíamos soñado ser.

¿Y ahora? ¿Ahora con qué soñamos?

Con un mundo que no es el que queremos pero si el que tenemos. Con aquello con lo que hemos de conformarnos. Con algo que parece ir a peor, aunque no queramos creerlo del todo.

Pero un mundo que en definitiva es el nuestro y que sabemos que podemos cambiar si queremos. El mundo con el que soñamos aquella época en la que...creímos en el Rock'n'roll.

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
 
Agobio
A veces tengo un nudo en el estómago que me aprieta y me aprieta y me retuerce por dentro.

Llevo así tres días y no me gusta la sensación.

Me ahoga, y casi casi no puedo respirar.



Cojo aire...

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
 
Miedo
Tengo miedo.

Miedo de lo que no sé y nunca tendré la certeza de saber.

¿Qué es lo que hago mal?

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.





 
Ilusionada
La ilusión es algo que sientes en un momento determinado, y te convierte la cara en una tonta sonrisa, sólo eso.

Sólo eso pero significa mucho. Simple pero muy importante.

La ilusión de una vida nueva, con gente nueva. La ilusión de eso con lo que siempre habías soñado.

Y entonces te despiertas y te acuestas cada día con esa sonrisa tonta, y tienes la certeza de que eres feliz, muy feliz.

Y entonces un día, en un acontecimiento cotidiano, de risas con amigos, si si, con amigos que ya empiezas a sentir de verdad, la ilusión te embarga del todo. Y eso es lo mejor, ser feliz en las pequeñas cosas.

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
 
Ese olor
La calle estaba desierta, desierta y muy oscura. Casi daba la impresión de que se iba cerrando a medida que Rodolfo iba dando cada paso.

Se encendió un cigarrillo y se levantó las solapas del abrigo hasta llegar a taparse el cuello por completo, y hasta la cara. El frío que hacía esa noche era comparable al frío que se podía sentir en el polo, y Rodolfo ya tenía los huesos calados de tanto andar.

Y fue en ese mismo momento, con el frío metido hasta en las entrañas, cuando se dio cuenta de que una sombra había salido del único portal que podía verse en toda la calle y se encaminaba muy deprisa hacia la Iglesia de la plaza. Decidió seguirle. Quizá fuera esa la pista que tanto tiempo llevaba esperando. Quizá fuera la clave que le daría la solución a tanto tiempo de incertidumbre.



Unos días antes, Rodolfo había recibido una carta en su domicilio en la que le citaban a esta misma hora, en esta misma calle desierta. No ponía nada más, sólo que estuviera allí y no se arrepentiría.

Así que él, siempre obediente, había acudido a la cita sin saber muy bien ni por qué ni qué era lo que le atraía hacia ese lugar. Verdaderamente no sabía bien qué era, y no lograba adivinarlo, pero ese olor le devolvía a tiempos pasados.



Se giró y volvió sobre sus pasos.

No quería volver a ese olor ni a esas tiempor pasados. lo decidió en el mismo momento en el que una gran trsiteza le envlvió y sintió un ligero mareo dede la cabeza hasta el útimo dedo de sus pies.



no volvería a ese lugar se lo dijera quien se lo diera.



Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
 
Adorable
Tenía dos trenzas negras y los ojos pequeños, algo achinados, y cara de pena, sobre todo eso. Era lo que más llamaba la atención. Sólo contaba 8 añitos.

Nuria. Nuria Uberlinda se llama.

Su mirada quizá no fuera la más triste de todas, pero ni mucho menos tampoco era la más alagre.

Y esbozaba una media sonrisa en su pequeña carita cuarteada. Media sonrisa, nunca entera.

Estaba sucia y tan sólo mirarla te embargaba de una pena horrible...


Para mí eres simplemete adorable...

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.
 
¿Imbécil integral?
Nada de todo lo que había pasado me haría cambiar de opinión.

Ricardo siempre sería el imbécil integral al que fui conociendo con el paso del tiempo.



Al principio no. Al principio probablemente me pareciera el hombre más maravilloso del mundo, pero luego no. Cuando le conocí no. O quizá realmente nunca le conocí pero el caso es que perdió su encanto. Lo que me hizo darme cuenta de que probablemente fuera la situación la que consiguiera que me enamorara de él, y que en otras circunstancias eso era algo que nunca habría pasado. O quizá nunca estuve enamorada.

Y después ya ves, en otras circunstancias, en otra época de mi vida, feliz por fin, Ricardo me pareció el imbécil integral que alomejor simpre había sido. Y esa fue la última vez que le ví.



No sé si algún día le volveré a ver, pero lo bueno, es que tampoco me importa.



Eso sí, rencor ninguno.

Tan adorable que siempre...OS QUIERO.