TOTALMENTE INDIGNADA
Si, me encuentro totalmente indignada con el temita de las tallas de la ropa.
A ver, uso una 34 (y a veces hasta menos si me guio por los tallajes de las tiendas) y ni soy anoréxica, ni se me ve mal de salud (porque además no lo estoy), ni mucho menos doy asco.
¿Increíble verdad?, pues cierto.
Y es por esto por lo que estoy indignadísima.
Vale, entiendo que la anorexia es un grave problema de la sociedad de nuestro tiempo, un problema con el que me solidarizo y que me gustaría erradicar. Pero del mismo modo me gustaría que Adaner y el resto de asociaciones para luchar contra esta enfermedad entendieran la verdadera esencia del problema, donde se encuentra la raíz, para así poder erradicarlo.
En mi opinión, el principal causante y principal problema no es ni mucho menos la moda. Ni las modelos, ni las que usamos la 34 y estamos sanas.
Hay que darse cuenta de que la anorexia es un problema psicológico, es triste pero es así. Es inconcebible que niñas con sólo 13, 12 y menos años aún padezcan ya un grave problema mental y estoy totalmente de acuerdo en que la sanidad española ponga más atención en esto y ofrezca posibilidades para sanar esta enfermedad y para poder llevar a cabo un tratamiento específico. Pero la culpa no la tiene la 34 y la 36, y tampoco la tengo yo.
El problema está mucho más al fondo. Una niña no empieza a ser anoréxica porque vaya a una tienda y ésta tenga tallas 34 y 36, y casi me atrevería a decir que tampoco por ver a una modelo o a una actriz con un buen cuerpo.
Creo que es más un problema psicológico como ya he dicho, consecuencia de problemas cotidianos. No hay nadie más cruel que los niños y adolescentes, y pueden hacer mucho daño. También el ambiente familiar, o mismamente problemas creados por el niño o adolescente.
Ahí empieza el problema y eso es lo que hay que cuidar. La moda, creo que es secundaria.
Cuando un adolescente aquejado de anorexia ve a una modelo con buena talla, delgada, sí, pero no en extremo, y piensa que está gorda, esto es consecuencia de la enfermedad que ya le embargaba, pero no la causa. Cuando entra a una tienda y ve la talla 34 lo mismo.
Además no nos engañemos, a las chicas y chicos con anorexia probablemente les quede grande la talla 34 (lo digo sabiendo) con lo que es imposible que por ver que esa talla no les entre caigan en una depresión.
Además, ¿qué haría yo si ahora quitan mi talla de las tiendas? Pues nada, si esto sigue así tendré que empezar a practicar nudismo.
Total, que es una injusticia y estoy indignada. Porque juro que no soy anoréxica, no estoy mal de salud sino al contrario, muy bien, y uso la TALLA 34.
Cuestión de constitución.
Oh!, y ¿cómo podía ser ella tan delgada, no ser anoréxica, estar sana y... encima ser adorable?
Tan adorable que siempre... OS QUIERO.
A ver, uso una 34 (y a veces hasta menos si me guio por los tallajes de las tiendas) y ni soy anoréxica, ni se me ve mal de salud (porque además no lo estoy), ni mucho menos doy asco.
¿Increíble verdad?, pues cierto.
Y es por esto por lo que estoy indignadísima.
Vale, entiendo que la anorexia es un grave problema de la sociedad de nuestro tiempo, un problema con el que me solidarizo y que me gustaría erradicar. Pero del mismo modo me gustaría que Adaner y el resto de asociaciones para luchar contra esta enfermedad entendieran la verdadera esencia del problema, donde se encuentra la raíz, para así poder erradicarlo.
En mi opinión, el principal causante y principal problema no es ni mucho menos la moda. Ni las modelos, ni las que usamos la 34 y estamos sanas.
Hay que darse cuenta de que la anorexia es un problema psicológico, es triste pero es así. Es inconcebible que niñas con sólo 13, 12 y menos años aún padezcan ya un grave problema mental y estoy totalmente de acuerdo en que la sanidad española ponga más atención en esto y ofrezca posibilidades para sanar esta enfermedad y para poder llevar a cabo un tratamiento específico. Pero la culpa no la tiene la 34 y la 36, y tampoco la tengo yo.
El problema está mucho más al fondo. Una niña no empieza a ser anoréxica porque vaya a una tienda y ésta tenga tallas 34 y 36, y casi me atrevería a decir que tampoco por ver a una modelo o a una actriz con un buen cuerpo.
Creo que es más un problema psicológico como ya he dicho, consecuencia de problemas cotidianos. No hay nadie más cruel que los niños y adolescentes, y pueden hacer mucho daño. También el ambiente familiar, o mismamente problemas creados por el niño o adolescente.
Ahí empieza el problema y eso es lo que hay que cuidar. La moda, creo que es secundaria.
Cuando un adolescente aquejado de anorexia ve a una modelo con buena talla, delgada, sí, pero no en extremo, y piensa que está gorda, esto es consecuencia de la enfermedad que ya le embargaba, pero no la causa. Cuando entra a una tienda y ve la talla 34 lo mismo.
Además no nos engañemos, a las chicas y chicos con anorexia probablemente les quede grande la talla 34 (lo digo sabiendo) con lo que es imposible que por ver que esa talla no les entre caigan en una depresión.
Además, ¿qué haría yo si ahora quitan mi talla de las tiendas? Pues nada, si esto sigue así tendré que empezar a practicar nudismo.
Total, que es una injusticia y estoy indignada. Porque juro que no soy anoréxica, no estoy mal de salud sino al contrario, muy bien, y uso la TALLA 34.
Cuestión de constitución.
Oh!, y ¿cómo podía ser ella tan delgada, no ser anoréxica, estar sana y... encima ser adorable?
Tan adorable que siempre... OS QUIERO.
Comentario:
Hola otra vez, Audrey.
Lo primero que tengo que decirte es que me alegro de que las cosas te vayan saliendo bien, que no tengas problemas y la vida transcurra sin complicaciones, jeje. Cada vez que paso por tu blog asciende de él como una sonrisa, y me alegra el corazón (y todo esto lo digo totalmente en serio). Me encanta pasear por aquí y encontrar algo muy diferente a lo que hay por la red.
Lo segundo, estoy absolutamente de acuerdo en lo del "problema" de las tallas. Creo que es cuestión de cada uno la talla que tenga ó no, y gente ajena (digamos, las tiendas) no deberían inmiscuirse en ello. Pero en fin. Como dice Paz, cada uno debería ser feliz tal y como es. Yo procuro regirme lo más posible por esa máxima.
Nada más. Que te siga yendo todo muy, muy bien, Audrey, y que sepas que aquí tienes un amigo que no se olvida de tí. Volveré a pasarme por tu blog.
Sigue tan adorable como siempre.
(perdona la familiaridad!!).
Un beso muy grande.
Lo primero que tengo que decirte es que me alegro de que las cosas te vayan saliendo bien, que no tengas problemas y la vida transcurra sin complicaciones, jeje. Cada vez que paso por tu blog asciende de él como una sonrisa, y me alegra el corazón (y todo esto lo digo totalmente en serio). Me encanta pasear por aquí y encontrar algo muy diferente a lo que hay por la red.
Lo segundo, estoy absolutamente de acuerdo en lo del "problema" de las tallas. Creo que es cuestión de cada uno la talla que tenga ó no, y gente ajena (digamos, las tiendas) no deberían inmiscuirse en ello. Pero en fin. Como dice Paz, cada uno debería ser feliz tal y como es. Yo procuro regirme lo más posible por esa máxima.
Nada más. Que te siga yendo todo muy, muy bien, Audrey, y que sepas que aquí tienes un amigo que no se olvida de tí. Volveré a pasarme por tu blog.
Sigue tan adorable como siempre.
(perdona la familiaridad!!).
Un beso muy grande.
Comentario:
Totalmente de acuerdo. Los delgados que necesitan talla pequeña también sufren para encontrar tallas. Yo también he salido de un centro comercial deprimido porque no había tallas para mi, y no soy anoréxico precisamente, mi tripita lo puede confirmar.
Comentario:
Estoy totalmnete de acuerdo. Mi talla es la 36, y a veces hasta la 36 me queda grande, pero tampoco soy anoréxica o famélica; simplemente soy de constitución delgada. La sociedad es la que contribuye negativamente a que chicas y chicos, y también señoras mayores tengan una enfermedad pisicológica. Creo que por el hecho de que vendan en tiendas tallas 34 o 36 no se incita a la gente a ser anoréxica, en cambio algo que sí que puede hacerlo es el hecho de ver en la televisón contínuamente anuncios de láminas sacientes que te ayudan a no comer entre horas, cremas "mágicas" que te ayudan a reducir tu talla y los comentarios que muchos tienen que escuchar día a día de su entorno más cercano, incluso en su propia familia. Esto sí que es preocupante.
Cada uno debería ser feliz tal y como es, siempre con salud y sin hacer caso de comentarios estúpidos que muchas veces por desgracia hay que aguantar.
Cada uno debería ser feliz tal y como es, siempre con salud y sin hacer caso de comentarios estúpidos que muchas veces por desgracia hay que aguantar.





