Avances, por Juan José Millás
Llego tarde. El ardor de Sevilla hace que mis zapatos sean de chicle, mis piernas de paja, mis brazos de trapo y mi cabeza un botijo en el que el agua se ha calentado. Mi ritmo cardiaco lo marcan los cantos de chicharra. Hago lo que puedo para sobrevivir; perdonen, señores pasajeros, los retrasos en los vuelos de nuestra compañía. Pero aun estoy a tiempo, ¿quién tiene prisa en verano? MIi colega Juanlu me envía un texto que merece la pena difundir, aunque sea con cierto desfase:
"No le quepa la menor duda, amigo: los que hoy se oponen a que usted disfrute de los mismos derechos civiles que yo, sean cuales sean sus preferencias gastronómicas o su orientación sexual, son los mismos que ayer se oponían al divorcio. Y aunque se les intentó explicar entonces que ellos podrían continuar casados, pues no sería obligatorio, armaron la de Dios es Cristo. Todavía los recordamos a las puertas de los grandes almacenes reuniendo firmas en contra del derecho a decidir por uno mismo con quién compartir la vida. Algunos de ellos, como Álvarez Cascos, cuyas homilías en contra del divorcio han pasado a la historia del humorismo universal, se casaron y se descasaron luego de forma compulsiva.
No le quepa la menor duda, éstos de ahora son los mismos que en su día estuvieron en contra del giro copernicano y del sufragio universal. Son los mismos que, si en vez de encontrarse aquí, se encontraran allí, serían partidarios de lapidar a las mujeres adúlteras e infligir cien latigazos falsos al adúltero. Vayan a las hemerotecas, repasen la historia y comprobarán que son los mismos que estuvieron en contra de la Constitución; los mismos que para darte un trabajo te exigían un certificado de buena conducta de tu párroco. Son los mismos que prohibían leer a Kafka, a Sartre, a Marx; los mismos que censuraban las películas, los libros, los periódicos. Estos que dicen que casar a homosexuales no es de hombres, son los que hace unos años los metían en la cárcel.
Ahí tienen a Jeb Bush (por no citar de nuevo a Cascos), partidario de la silla eléctrica y de la cámara de gas, aunque admirador del Papa, frente a quien se arrodilló piadosamente el otro día. ¿Le riñó Benito XVI por matar? ¿Le incitó a la desobediencia civil frente a esas leyes que usurpan una potestad de Dios? ¿Le hizo alguna insinuación relacionada con la checa de Guantánamo? No, no, qué va, todo eso no altera las leyes naturales y por lo tanto no molesta a Dios. Lo que molesta a Dios y a Ana Botella (no sabe uno a quién tener más miedo) es que usted intente ser feliz sin su autorización. No nos equivoquemos, estos que ahora vociferan son los que antes ladraban, así que algo hemos avanzado."
Brillante y certero, señor Millás.
Gracias por confiar en nosotros,
Comandante Luque
"No le quepa la menor duda, amigo: los que hoy se oponen a que usted disfrute de los mismos derechos civiles que yo, sean cuales sean sus preferencias gastronómicas o su orientación sexual, son los mismos que ayer se oponían al divorcio. Y aunque se les intentó explicar entonces que ellos podrían continuar casados, pues no sería obligatorio, armaron la de Dios es Cristo. Todavía los recordamos a las puertas de los grandes almacenes reuniendo firmas en contra del derecho a decidir por uno mismo con quién compartir la vida. Algunos de ellos, como Álvarez Cascos, cuyas homilías en contra del divorcio han pasado a la historia del humorismo universal, se casaron y se descasaron luego de forma compulsiva.
No le quepa la menor duda, éstos de ahora son los mismos que en su día estuvieron en contra del giro copernicano y del sufragio universal. Son los mismos que, si en vez de encontrarse aquí, se encontraran allí, serían partidarios de lapidar a las mujeres adúlteras e infligir cien latigazos falsos al adúltero. Vayan a las hemerotecas, repasen la historia y comprobarán que son los mismos que estuvieron en contra de la Constitución; los mismos que para darte un trabajo te exigían un certificado de buena conducta de tu párroco. Son los mismos que prohibían leer a Kafka, a Sartre, a Marx; los mismos que censuraban las películas, los libros, los periódicos. Estos que dicen que casar a homosexuales no es de hombres, son los que hace unos años los metían en la cárcel.
Ahí tienen a Jeb Bush (por no citar de nuevo a Cascos), partidario de la silla eléctrica y de la cámara de gas, aunque admirador del Papa, frente a quien se arrodilló piadosamente el otro día. ¿Le riñó Benito XVI por matar? ¿Le incitó a la desobediencia civil frente a esas leyes que usurpan una potestad de Dios? ¿Le hizo alguna insinuación relacionada con la checa de Guantánamo? No, no, qué va, todo eso no altera las leyes naturales y por lo tanto no molesta a Dios. Lo que molesta a Dios y a Ana Botella (no sabe uno a quién tener más miedo) es que usted intente ser feliz sin su autorización. No nos equivoquemos, estos que ahora vociferan son los que antes ladraban, así que algo hemos avanzado."
Brillante y certero, señor Millás.
Gracias por confiar en nosotros,
Comandante Luque
Performance
Vía Dirigidopor.net encuentro la siguiente crítica. Rescato un fragmento:
"De los creadores del laureado cortometraje "The Appointment. La cita", llega esta nueva obra maestra a nuestras pantallas. Lamentablemente, la pobre distribución contratada por los productores (Pasamerpan Productions) hará que no sean muchas las copias que lleguen a las salas. Los chicos de Pasarmenpan, no obstante se comprometen a enviar una copia a todo aquel que la solicite.

fotograma del filme
La cinta tiene un metraje aproximado de 7 minutos en los que el espectador no encuentra un instante de relajación neuronal. Las influencias estilísticas son claras pero diversas; desde el cine intimista de Médem, la frescura narrativa de Achero Mañas, los nuevos experimentos del falso documental catalán o incluso el surrelismo buñueliano de la Las Hurdes. (...)"
Yo estoy ansioso por verlo. Dicen que en Cannes levantó a público y crítica de sus asientos. Como diría Raquel Revuelta: "No se la pierdan. Al igual que Nemo, es también un drama acuático."
Gracias por confiar en nosotros,
Comandante Luque
"De los creadores del laureado cortometraje "The Appointment. La cita", llega esta nueva obra maestra a nuestras pantallas. Lamentablemente, la pobre distribución contratada por los productores (Pasamerpan Productions) hará que no sean muchas las copias que lleguen a las salas. Los chicos de Pasarmenpan, no obstante se comprometen a enviar una copia a todo aquel que la solicite.

fotograma del filme
La cinta tiene un metraje aproximado de 7 minutos en los que el espectador no encuentra un instante de relajación neuronal. Las influencias estilísticas son claras pero diversas; desde el cine intimista de Médem, la frescura narrativa de Achero Mañas, los nuevos experimentos del falso documental catalán o incluso el surrelismo buñueliano de la Las Hurdes. (...)"
Yo estoy ansioso por verlo. Dicen que en Cannes levantó a público y crítica de sus asientos. Como diría Raquel Revuelta: "No se la pierdan. Al igual que Nemo, es también un drama acuático."
Gracias por confiar en nosotros,
Comandante Luque
El obligatorio post de regreso
Sí, aqui estoy. Las tildes me delatan, este alejamiento de la blogosfera también.
Tengo en mi mano una solicitud de practicas y el nombre de Televisión Melilla sobre el tablón grabado en mi retina. Un bonobús caliente y un teléfono espectante. Unos padres en un tren, un traje en una percha de una casa que no es mía. Una memoria lamentable, una lista de olvidos escrita en inglés. Una foto en un pen-drive, ésta:

Teléfonos de restaurantes buenos escritos sobre unos apuntes fotocopiados. Una entrada de sobra para mi graduación, interesados contacten conmigo. Extraño ajuar. Tengo prisa.
Gracias por confiar en nosotros,
Comandante Luque
Tengo en mi mano una solicitud de practicas y el nombre de Televisión Melilla sobre el tablón grabado en mi retina. Un bonobús caliente y un teléfono espectante. Unos padres en un tren, un traje en una percha de una casa que no es mía. Una memoria lamentable, una lista de olvidos escrita en inglés. Una foto en un pen-drive, ésta:

Teléfonos de restaurantes buenos escritos sobre unos apuntes fotocopiados. Una entrada de sobra para mi graduación, interesados contacten conmigo. Extraño ajuar. Tengo prisa.
Gracias por confiar en nosotros,
Comandante Luque
Yo no quería. Las voces me obligaron. Ahora estoy aquí, solo en un cluster solitario. O casi. Son las 6:49 de la mañana. Malditas voces. Me susurran unas frases de mi adorado Fernando Arrabal, saben como ganarme: “Donde encuentro la inspiración? Desde en la halterofilia y el shogui (ajedrez japonés) hasta en los esfuerzos ascéticos del místico o en el bronceado de la libertad.”
Hoy ha sido el comienzo, el “principio del fin” que dicen los poetillas. Esta noche los abrazos han cambiado de significado, los besos sabían agrio. Empieza el baile, la despedida, el desfile. Promesas que nunca se cumplirán y otras que correrán mejor suerte. Prefiero escribir ahora, hoy, que todavía no se me ha reblandecido este corazón relleno de chicle que tengo. Antes de que las lágrimas mojen el papel, perdón, el teclado, quiero escribir unos breves trazos sobre la experiencia que he compartido con vosotros. Esta premura imagino que se debe a una deformación ‘pre-profesional’, un deseo por ser el narrador de las historias, no un personaje en ellas. Aun no me se bien mi papel.
Nueve meses. Parecía una eternidad. “Pero que corto se me ha hecho”, dijo mi madre cuando me dio a luz. El embarazo, pese a ser el primero, fue como la seda. La gestación de estas líneas ha llevado el mismo tiempo, sin embargo no todo ha salido como se esperaba. Un día deje de ser un bebe para convertirme en un niño. En el colegio me especializaron en ser el narrador de todas las obras de teatro, creo que por que hablaba alto y claro. Y mi niñez se prolonga hasta hoy.
If you have a tidy an happy life, don’t go Erasmus, dijo Domenico en una ocasión. Si bien no en el momento de solicitar la beca, mi vida a 15 de septiembre de 2004 era un desastre, así que no podía ir a peor. O si. Orgasmus, desfase, felicidad extrema ininterrumpida y bla bla bla. Tópicos, tópicos y más tópicos que se repiten. En cambio apareció y permaneció Leeds, una ciudad tan sosa como el West-Yorkshire, una región tan sosa como Inglaterra, una nación tan sosa como la gente que la habita.
A veces da la impresión, hablando con erasmus en otros lugares y de otros años, de que se obvia lo anterior. La vida es tan fácil que, como “las voces” ponen en boca de Arrabal, parece que
“se está con una persona que tiene la piel muy blanca y muy fina, y luego se le besa en los labios y todo se cubre de humo rosa y el cuerpo de esa persona se convierte en multitud de pequeños espejos y al mirarla a ella, uno se reproduce millones de veces, y se pasea con ella en cebras y en panteras alrededor de un lago, y ella le lleva a uno atado por una cuerda, y cuando se le mira comienza a llover del cielo plumas de paloma que al caer en el suelo relinchan como caballitos, y luego se entra en una habitación y se pone uno con ella a andar por el techo cogidos de la mano...”.
Yo no creo que esto sea más que una hipocresía muy corriente. Por otro lado algunos sacan una lección de la beca que venía ya adjunta en alguna ‘aplication form’. Es decir, que parece sabían lo que iban a aprender en su experiencia. Sentirse ciudadano europeo, relativizar el valor de tus costumbres nacionales, abrir la mente a otras culturas, sí, sí, sí… como dicen los italianos castellano-parlantes, “y un jamón!”. Mentira, triste mentira. Aquí he hecho amigos, y en su mayoría han sido españoles. Más alguna excepción, la gran minoría han sido italianos que, demostrado científicamente, son exactamente iguales a los celtíberos. Y he ido a clase y he visto erasmus sentados con erasmus y chinos sentados con chinos y etcétera. Pero en fin, no voy a dedicarme aquí a hablar de falacias que cada uno personalmente puede seguir perpetuando o desmontando.
Yo me llevo de aquí otra enseñanza, mucho más íntima, sin llegar a esos niveles abstracción con el que se ideó este proyecto Erasmus. Antes de ciudadano de algún lugar, tenía que sentirme persona, persona adulta. Puede que haya sido simplemente producto de la casualidad individual más que de la causalidad erasmus, pero el hecho es que aquí es donde ha ocurrido. Por primera vez en mi vida he sabido lo que es necesitar de verdad otra persona, la soledad, no ser ni listo ni guapo (como dijo una maestra mía), la apatía, el peso del sin quehacer…
Y encontrar caras espantosas, blanquecinas, papadas, ojos de colores mortecinos que se cruzan conmigo por calles cuyos nombres no he llegado a memorizar. Cientos de veces, en días nublados en los que nunca paraba de anochecer, me preguntaba como puede ser alguien feliz en este Leeds. Pero que poco basta para que las cosas cambien. Algún día una sonrisa desdentada que ni siquiera se dirigía a mi brilló más amarillenta que nunca. No blanca como en lo anuncios de dentífrico, sino amarillenta, como la Luna.
He aprendido que se puede tener una felicidad extra-canónica, sin calor, sin playas, sin lugares familiares, con muy poquito. Esa es la felicidad adulta que tienen los niños; hacer de una piedra una nave espacial, encontrar amigos en los parques públicos, compartir con ellos las piedras. Hoy se que la felicidad se puede encontrar en cualquier sitio, eso si, solo hace falta tener suerte. Como yo he tenido en muchos aspectos. A lo mejor asimile esto demasiado tarde, pero lo hice. En ese retraso he desperdiciado a mucha gente, pero que al fin y al cabo no han resultado tan perjudicados como yo mismo.
Siempre he sido partidario de cerrar los ciclos antes de que los ciclos se cierren contigo dentro. No creo que sea necesario alagar las cosas más de lo necesario; hay que tratar de quedarse con un buen sabor de boca. El problema es que aun no me ha llegado ese momento en Leeds. No negare que me apetece mucho volver con cierta/s personas a mi Sur, pero, sinceramente ahora es cuando empezaba a encontrarme a gusto aquí. Tengo la sensación de haber luchado mucho, de haber superado lo duro del camino y de tener que volverme a mitad de recorrido. Me agarrare a lo que me habeis enseñado vosotros, maestros, los que me sacasteis de la narración para implicarme como personaje.
Con el tiempo lo recuerdos se difuminan. Esa multa que me pusieron en Escocia me la pondrán camino del Foro Social de Londres; el block K será el L; Romiee’z será Luckies... Los pequeños “detalles que marcan la diferencia” se perderán. Pero quedará la diferencia. Estos nueve meses que he pasado con vosotros serán sólo un día, el día que me hice mayor.
Hoy ha sido el comienzo, el “principio del fin” que dicen los poetillas. Esta noche los abrazos han cambiado de significado, los besos sabían agrio. Empieza el baile, la despedida, el desfile. Promesas que nunca se cumplirán y otras que correrán mejor suerte. Prefiero escribir ahora, hoy, que todavía no se me ha reblandecido este corazón relleno de chicle que tengo. Antes de que las lágrimas mojen el papel, perdón, el teclado, quiero escribir unos breves trazos sobre la experiencia que he compartido con vosotros. Esta premura imagino que se debe a una deformación ‘pre-profesional’, un deseo por ser el narrador de las historias, no un personaje en ellas. Aun no me se bien mi papel.
El día que me hice mayor
Nueve meses. Parecía una eternidad. “Pero que corto se me ha hecho”, dijo mi madre cuando me dio a luz. El embarazo, pese a ser el primero, fue como la seda. La gestación de estas líneas ha llevado el mismo tiempo, sin embargo no todo ha salido como se esperaba. Un día deje de ser un bebe para convertirme en un niño. En el colegio me especializaron en ser el narrador de todas las obras de teatro, creo que por que hablaba alto y claro. Y mi niñez se prolonga hasta hoy.
If you have a tidy an happy life, don’t go Erasmus, dijo Domenico en una ocasión. Si bien no en el momento de solicitar la beca, mi vida a 15 de septiembre de 2004 era un desastre, así que no podía ir a peor. O si. Orgasmus, desfase, felicidad extrema ininterrumpida y bla bla bla. Tópicos, tópicos y más tópicos que se repiten. En cambio apareció y permaneció Leeds, una ciudad tan sosa como el West-Yorkshire, una región tan sosa como Inglaterra, una nación tan sosa como la gente que la habita.
A veces da la impresión, hablando con erasmus en otros lugares y de otros años, de que se obvia lo anterior. La vida es tan fácil que, como “las voces” ponen en boca de Arrabal, parece que
“se está con una persona que tiene la piel muy blanca y muy fina, y luego se le besa en los labios y todo se cubre de humo rosa y el cuerpo de esa persona se convierte en multitud de pequeños espejos y al mirarla a ella, uno se reproduce millones de veces, y se pasea con ella en cebras y en panteras alrededor de un lago, y ella le lleva a uno atado por una cuerda, y cuando se le mira comienza a llover del cielo plumas de paloma que al caer en el suelo relinchan como caballitos, y luego se entra en una habitación y se pone uno con ella a andar por el techo cogidos de la mano...”.
Yo no creo que esto sea más que una hipocresía muy corriente. Por otro lado algunos sacan una lección de la beca que venía ya adjunta en alguna ‘aplication form’. Es decir, que parece sabían lo que iban a aprender en su experiencia. Sentirse ciudadano europeo, relativizar el valor de tus costumbres nacionales, abrir la mente a otras culturas, sí, sí, sí… como dicen los italianos castellano-parlantes, “y un jamón!”. Mentira, triste mentira. Aquí he hecho amigos, y en su mayoría han sido españoles. Más alguna excepción, la gran minoría han sido italianos que, demostrado científicamente, son exactamente iguales a los celtíberos. Y he ido a clase y he visto erasmus sentados con erasmus y chinos sentados con chinos y etcétera. Pero en fin, no voy a dedicarme aquí a hablar de falacias que cada uno personalmente puede seguir perpetuando o desmontando.
Yo me llevo de aquí otra enseñanza, mucho más íntima, sin llegar a esos niveles abstracción con el que se ideó este proyecto Erasmus. Antes de ciudadano de algún lugar, tenía que sentirme persona, persona adulta. Puede que haya sido simplemente producto de la casualidad individual más que de la causalidad erasmus, pero el hecho es que aquí es donde ha ocurrido. Por primera vez en mi vida he sabido lo que es necesitar de verdad otra persona, la soledad, no ser ni listo ni guapo (como dijo una maestra mía), la apatía, el peso del sin quehacer…
Y encontrar caras espantosas, blanquecinas, papadas, ojos de colores mortecinos que se cruzan conmigo por calles cuyos nombres no he llegado a memorizar. Cientos de veces, en días nublados en los que nunca paraba de anochecer, me preguntaba como puede ser alguien feliz en este Leeds. Pero que poco basta para que las cosas cambien. Algún día una sonrisa desdentada que ni siquiera se dirigía a mi brilló más amarillenta que nunca. No blanca como en lo anuncios de dentífrico, sino amarillenta, como la Luna.
He aprendido que se puede tener una felicidad extra-canónica, sin calor, sin playas, sin lugares familiares, con muy poquito. Esa es la felicidad adulta que tienen los niños; hacer de una piedra una nave espacial, encontrar amigos en los parques públicos, compartir con ellos las piedras. Hoy se que la felicidad se puede encontrar en cualquier sitio, eso si, solo hace falta tener suerte. Como yo he tenido en muchos aspectos. A lo mejor asimile esto demasiado tarde, pero lo hice. En ese retraso he desperdiciado a mucha gente, pero que al fin y al cabo no han resultado tan perjudicados como yo mismo.
Siempre he sido partidario de cerrar los ciclos antes de que los ciclos se cierren contigo dentro. No creo que sea necesario alagar las cosas más de lo necesario; hay que tratar de quedarse con un buen sabor de boca. El problema es que aun no me ha llegado ese momento en Leeds. No negare que me apetece mucho volver con cierta/s personas a mi Sur, pero, sinceramente ahora es cuando empezaba a encontrarme a gusto aquí. Tengo la sensación de haber luchado mucho, de haber superado lo duro del camino y de tener que volverme a mitad de recorrido. Me agarrare a lo que me habeis enseñado vosotros, maestros, los que me sacasteis de la narración para implicarme como personaje.
Con el tiempo lo recuerdos se difuminan. Esa multa que me pusieron en Escocia me la pondrán camino del Foro Social de Londres; el block K será el L; Romiee’z será Luckies... Los pequeños “detalles que marcan la diferencia” se perderán. Pero quedará la diferencia. Estos nueve meses que he pasado con vosotros serán sólo un día, el día que me hice mayor.





