Campanadas de esperanza

El Diurnal de JAI
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Llegamos al último día del año. Es tiempo de hacer memoria, de evaluar, de resumir el año que se nos va destacando aquello que para nosotros haya sido lo más importante; lo que haya merecido la pena, que quede en el recuerdo y aquellas cosas que nunca debieron de ocurrir o que no merecen ser ni tan siquiera mencionadas que sean postergadas al olvido.
Aunque los resúmenes de los acontecimientos vividos siempre suelen ser algo tendenciosos y poco objetivos, porque no todos valoramos los hechos de la misma forma ni les damos la misma importancia, la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI como Papa creo que será algo casi unánimemente compartido como el acontecimiento del año. Se nos fue un gran Papa que durante una buena cantidad de años dirigió sabiamente la nave de la Iglesia y, aunque como humano se le supongan errores y nunca sus decisiones fueran del gusto de todos los que componen la pluralidad de la Iglesia, escribió una de sus páginas mas gloriosas de los últimos años.
Y tras el cónclave mas mediático de la historia el cardenal Ratzinger se calzó las sandalias de Pedro y comenzó el pontificado de Benedicto XVI. En estos meses no ha habido sobresaltos salvo para algunas órdenes religiosas en las que el propio Papa ha puesto un poco de orden y parece que eso sólo es el comienzo. La, llamemos, transición de un Papa a otro se ha hecho sin traumas y la prueba de fuego, la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, pese a los problemas y defectos de organización de la propia iglesia alemana, fue pasada por el Papa con nota.
Este ha sido, casi con toda seguridad, el acontecimiento eclesial del año aunque en España tengamos otro, la elección de Monseñor Blázquez como presidente de la Conferencia Episcopal en sustitución del cardenal Rouco.
Esta, a diferencia de la elección papal y salvando las distancias, si fue mucho más sorpresiva por no decir inesperada. Si uno tira de hemeroteca en los días y meses previos se hacían muchas cábalas sobre quien podía ser el nuevo presidente. La mayoría se inclinaba por Rouco, que se quedo a un solo voto de la reelección y, en su defecto, se apuntaban de forma mayoritaria tres nombres: Cañizares, luego elegido vicepresidente, Carlos Amigo y Carlos Osoro, ambos elegidos también para el comité ejecutivo. La opción de Blázquez, que sin duda en aquellos días alguien puede haber mencionado como posible, era tan minoritaria que pocos medios la tuvieron en cuenta. Pero la sorpresa saltó y en los meses que lleva al frente de su cargo ha sido muy bien valorado por muchos por la distancia mantenida frente a los múltiples temas que han enfrentado al gobierno con la Iglesia y ha sido también, por la misma razón, criticado por otros que le exigían aparecer más y mostrarse mas belicoso con el gobierno. Indudablemente el carácter de Monseñor Blázquez no es el mismo que el de Rouco pero en los años que le quedan de mandato puede dar alguna sorpresa.
Cuando esta noche las campanadas marquen el paso de un año a otro, cosa por otro lado totalmente simbólica, lo importante es que vengan acompañadas de esperanza en que comenzamos un tiempo nuevo, un año nuevo en el que todo puede ser mejor. Si los cristianos, que conocemos a Jesucristo, no trasmitimos esperanza ante el futuro, ¿quién lo hará?. Feliz y esperanzado año 2.006 a todos.
“Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo; y sed agradecidos.” (Col 3, 15)
El párroco de Nava, nuevo director de la Casa Sacerdotal

ultima hora
El Arzobispo de Oviedo ha nombrado hoy al sacerdote Eduardo Solís Fernández nuevo director de la Casa Sacerdotal diocesana en sustitución de Celso González García. Eduardo Solís cesa en la encomienda de Vicario Episcopal de la Vicaría de Oriente y del sector Cultura, si bien compatibilizará su nueva tarea al frente de la Casa Sacerdotal con la parroquia de Nava de la que es titular desde 1993.
A su vez, mons. Carlos Osoro ha encomendado hasta final del curso pastoral la Vicaría Episcopal de Oriente y del sector Cultura a Florentino Hoyos Martínez, que conjugará
esta nueva responsabilidad con las que viene desempeñando como Vicario episcopal de
Covadonga, Santuarios, Casas de Espiritualidad y Abad del Real Sitio de Covadonga. En
breves fechas el prelado procederá al nombramiento de un administrador para la Casa
Sacerdotal, función que hasta ahora desempeñaba el director.
Biografía
Eduardo Solís Fernández, nació en Santibáñez de Murias (Aller) el 27 de febrero de 1952. Cursó el bachiller en el Colegio de la Asunción del Seminario Metropolitano, donde posteriormente realizó la filosofía y teología. Más tarde amplió estudios de filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Ordenado sacerdote por el arzobispo Díaz Merchán el 15 de mayo de 1977, su primer destino pastoral fueron las parroquias de Santa Eugenia de los Pandos, Rales, Vallés y Sietes (Villaviciosa), hasta octubre de 1984, año en que se desplaza a Roma para ampliar estudios. A su regreso, en 1987, es nombrado profesor de Centro Superior de Estudios Teológicos de Oviedo en el que imparte los tratados de Filosofía de la Religión y Etica. Fue también Formador del Seminario Mayor (1987-1993) y Vicerrector del mismo (1991-1993).
En julio de 1993 es nombrado párroco de Nava y el 5 de julio de 2001 recibe el nombramiento de Vicario Episcopal de la Zona de Oriente.
Mons. Osoro lo renovó al frente de esta Vicaría territorial añadiéndole la nueva responsabilidad del sector Cultura el 4 de septiembre de 2002.
La Casa Sacerdotal Diocesana, ubicada en la calle San José 5 de Oviedo, acoge en la actualidad a 52 sacerdotes residentes, en su mayor parte jubilados. Inaugurada en 1972, la casa es atendida por una comunidad de cinco religiosas Dominicas de la Anunciata y una plantilla laboral de diecisiete personas.
El hasta ahora director, Celso González, que desempeñaba esta responsabilidad desde 1994, había sido nombrado el pasado 13 de septiembre párroco de Cabueñes y Deva en Gijón.
La familia, Sagrada institución

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“Ahora Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. (Lc 2, 29-32)
Aunque la labor de las parroquias en la catequesis de iniciación es verdaderamente admirable, el espacio donde uno comienza a descubrir a Dios, donde uno aprende a rezar y a dar los primeros pasos en la vida de la fe es algo irremplazable. Y ese no es otro que la familia.
Hoy se habla mucho de “nuevos modelos de familia” y no sólo por los consagrados por ley a lo largo de este último año con la reforma civil que afecta a la concepción del matrimonio, sino por la evolución que la institución ha desarrollado en los últimos años.
Hay que reconocer que las relaciones familiares no son como las del medioevo ni tan siquiera como las de la primera mitad del siglo XX pero no por ello son mejores o peores. Son diferentes ya que la institución familiar vive sujeta a la propia evolución de la sociedad y de sus relaciones personales.
La familia es el embrión de toda comunidad humana, es el espacio donde aprendemos a relacionarnos y a vivir los valores que luego pondremos en práctica en sociedad pero para la Iglesia, para la fe cristiana, es mucho más que un simple ámbito de educación primaria en la ciudadanía es, ni más ni menos, que la Iglesia doméstica, la Iglesia básica en la que vivir, comprender y encontrarse con Jesucristo.
El documento de los Obispos con motivo de la Jornada de Familia y Vida lleva un titulo del todo sugerente: “La trasmisión de la fe en la familia” y un subtítulo que es toda una invitación a hacer de la familia un valioso elemento evangelizador: “Hablemos a nuestros hijos de Jesucristo”.
Una de las primeras experiencias que casi la totalidad de las parroquias puede certificar es que por mucho y bueno que sea el trabajo y el esfuerzo que desde la catequesis infantil se desarrolle en la formación en la fe de los niños si en la propia familia no hay un espacio para vivirla y compartirla, si la familia no es la primera comunidad de fe, los esfuerzos catequéticos de las parroquias son, muchas veces, infructuosos.
La familia es el núcleo humano donde bajo el signo del amor vamos aprendiendo a vivir, vamos educando nuestra responsabilidad, nuestros valores, nuestras actitudes. Pero es también ese núcleo eclesial en el que comenzamos a descubrir y a vivir como Iglesia a Jesucristo, Dios con nosotros.
Dentro de seis meses España acogerá en Valencia el V Encuentro Mundial de las Familias y eso ya supone para la iglesia Española todo un reto, no sólo por la repercusión y el significado internacional de un evento de este tipo sino porque la compromete en la defensa, el apoyo y el reconocimiento de la familia como uno de los principales elementos evangelizadores de la sociedad.
Si cada uno hiciese memoria de lo que su familia ha significado, y sigue significando, en su propia historia y crecimiento personal es casi seguro que, desde la fe, una de los agradecimientos principales sería haber propiciado el descubrimiento de Jesucristo, de la Iglesia y de la fe cristiana. Tenemos un ámbito evangelizador inigualable que, sin duda, debemos de cuidar más porque sin la familia, sin esa primera comunidad, sin esa Iglesia doméstica de oración, formación y testimonio, nos resultaría mucho más difícil conocer, amar y sentir a Dios.
“Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo.”
Morir por Cristo y por su Iglesia

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Son ya 835 años los que han pasado desde la muerte de Santo Tomás Becket (1.170) pero el ejemplo de su vida y su entrega a la defensa de los derechos de la Iglesia frente al poder político que le costó la vida por orden del rey sigue siendo algo que, salvando las distancias, tiene una cierta actualidad. Aunque en nuestra sociedad occidental parece que los mártires son cosa de la historia no pasa un año en el que no nos lleguen noticias, principalmente desde el oriente, de personas que siguen entregando su vida por no renegar de Cristo y de su Iglesia.
"Muero voluntariamente por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia", dicen que fueron las últimas palabras de Santo Tomas Becket y en ellas se concentra todo el sentido que el martirio tiene desde los primeros tiempos del cristianismo.
Es significativo que las fiestas de los mártires no se conmemoran el día que estos nacen sino el día en que entregan su vida, el día en el que desde la fe creemos que nacen para la vida eterna. Y Santo Tomas Becket no dudo en entregarla antes de ceder ante el poder real y traicionar la defensa de los derechos de la Iglesia.
Hace tan solo unos días he finalizado la lectura de dos libros de un compañero y amigo, con ya muchos años encima desde su primera edición, en el que se relatan el martirio y las epopeyas de varios sacerdotes durante la guerra civil española. Unos mártires que nos son muy cercanos. Si depuramos todas esas historias, con nombres y apellidos, les quitamos la literatura que puedan contener los relatos e incluso la hipotética leyenda, que aunque fueron hechos reales algunos pueden entender magnificados, nos quedamos tan solo con algo muy sencillo, personas que fueron asesinadas por el simple hecho de ser sacerdotes, de ser cristianos o de no renegar de Cristo y de su Iglesia.
Es posible que este no sea un tiempo para un revisionismo de la historia más cercana pero a la hora de recordar a los muertos de la guerra civil de ambos bandos no hay que olvidarse que muchos de ellos no murieron por sus ideas o por sus actividades políticas sino por el simple hecho de ser cristianos, amar a la Iglesia o ser sacerdotes.
Ante el riesgo de descafeinar el mensaje evangélico para adecuarlo y moldearlo de acuerdo con unos tiempos, unas modas o para ir de la mano del poder político y social de turno, el testimonio de los mártires que no silenciaron su fe y que dieron su vida por ella, que se enfrentaron a los terrenalmente poderosos en nombre de otro poder que supera este mundo, sigue actualizando entre nosotros la pasión de Cristo que en ellos sigue entregando su vida para nuestra salvación.
“Señor, tú que has dado a santo Tomás Becket grandeza de alma para entregar su vida en pro de la justicia, concédenos, por su intercesión, sacrificar por Cristo nuestra vida terrena para recuperarla de nuevo en el cielo”.
Holocausto de inocentes

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Las cifras que estos días da la prensa sobre el número de abortos en España son espeluznantes. Cuando en tan solo diez años se han duplicado es que algo no está funcionando bien en los mecanismos que rigen nuestra sociedad y nuestra convivencia.
No creo que haya una sola conciencia normal y bien formada para la que la decisión de abortar no sea algo doloroso que en muchas ocasiones produce un daño psicológico a la madre de consecuencias irreparables. No podemos, por ello, juzgar a la ligera a la mujer que, por las razones que sean, decide dar el paso de interrumpir el normal desarrollo de su hijo. No somos quienes para juzgar pero tampoco podemos volver el rostro y hacer como que no pasa nada. Las circunstancias de la vida pueden abocarnos a muchas decisiones que no quisiéramos tener que tomar pero, en este caso, la decisión es cortar de raíz la vida de un ser humano. Y eso es grave.
Cuando se habla del aborto y comienzan a llover cifras siempre suele haber quien nos recuerde que para defender la vida también hay que manifestarse contrario a la pena de muerte o hablar del derecho a morir dignamente. Aunque sean temas todos ellos relacionados con la vida argumentar de esta forma es olvidar que hay una diferencia sustancial entre la defensa de la vida de quien por suerte llegó a nacer, cosa en la que no hay que regatear esfuerzos, y la defensa del inocente que no puede decidir por sí mismo y pone su vida en nuestras manos para que seamos nosotros quienes le permitamos nacer o abortemos su futuro.
Da un poco de miedo sentirse dueño de la vida y de la muerte y poder tener la capacidad para decidir que niño puede nacer y cual no puede llegar a progresar. Si todo el resultado de la ciencia y la tecnología no somos capaces de aplicarlo a defender y mejorar la vida y tan sólo nos ayuda a poder prescindir de aquellos niños que no queremos que nazcan el progreso no nos hace superar el primer pecado del genero humano: querer ser Dios.
Ante el creciente aumento de abortos hubo también una mayoritaria confianza en que la educación sexual y la mayor difusión de los métodos anticonceptivos haría que el aborto fuese, poco a poco, desapareciendo. Evitando la concepción, se pensaba, no tiene sentido la interrupción del embarazo. Pero en cambio las cifras nos indican lo contrario. A medida que la formación sexual y la facilidad de acceso a los anticonceptivos crece también, en contra de las previsiones, crece el número de abortos. Parece como si una cosa no tuviera una relación directa con la otra.
En cambio lo que si es fácilmente apreciable es que cuando Dios desaparece del horizonte de nuestros valores morales, cuando se arrincona la moral cristiana a favor de un mal entendido laicismo, es cuando el aprecio por la vida del no nacido decae y parece que resulta más sencillo prescindir de quien, al no ser deseado, puede complicarnos la vida.
El problema del crecimiento del aborto no es algo que se tenga que inscribir dentro del mundo de la ciencia sino del espíritu. No es un problema científico sino moral. No tiene tanto que ver con la formación sexual como con la formación espiritual y de la conciencia. Y ahí la Iglesia, portadora de la Verdad de Cristo, tiene un enorme campo para la evangelización aunque no exento de dificultades y de escollos. Lo que resulta contradictorio es proclamarse católico y, a la vez, defender la practica del aborto y, sorprendentemente, hay quien irresponsablemente lo hace. De nuevo el problema de la formación de la conciencia.
La fiesta de los Santos Inocentes nos da la oportunidad de poder orar por tantos seres humanos a quienes no dejamos nacer, por el enorme holocausto que el aborto deja detrás de sí actualizando, si cabe, las propias palabras de Jeremías:
“Una voz se escucha en Ramá: gemidos y llanto amargo: Raquel está llorando a sus hijos, y no se consuela porque ya no existen” (Jr 31,15).
El aborto se dispara.

Agencia JAI
Todos los periódicos recogen hoy las alarmantes cifras que está causando el aborto en España. Unas cifras que en los últimos años se han disparado porque el fenómeno de la inmigración no sólo ha aumentado el número de residentes sino que ha añadido mas casos de aborto realizados en nuestro país.
Hay quien todavía sigue manteniendo en sus reflexiones en torno al aborto que este se puede llegar a evitar con una buena política de prevención y utilización de métodos anticonceptivos. Nunca fueron conocidos tanto como ahora, nunca hubo tanta educación sexual, nunca el acceso a los anticonceptivos o abortivos del día después fue tan grande y, sin embargo, el número de los abortos parece que se ha duplicado en diez años. Da la impresión de que la solución al problema del aborto hay que buscarlo en otro sitio y no sólo en políticas de prevención o anticoncepción.
Llegar a la realización de un aborto, para una conciencia medianamente formada, no es algo tan sencillo como extirparse un quiste. Detrás de la gran mayoría de abortos hay toda una historia de sufrimiento, de dolor que sin llegar a justificar la muerte de un inocente nos dan una perspectiva de por dónde deben de venir las soluciones. Dicho esto cuando alguna de las informaciones que hoy se publican hace especial incidencia en que hay mujeres que no abortan solo una vez sino que repiten la experiencia el problema parece que ya no está sólo en las causas que abocan a él sino en la propia conciencia de quien lo practica.
Hay muchas circunstancias sociales que se deberían de mejorar y cuidar para evitar llegar a la ejecución de un aborto pero sin una adecuada formación de la propia conciencia parece que no sería suficiente.
Hay quien defiende que cuanto menor creemos en Dios menos acabamos confiando en el ser humano. ¿Será que alejarnos de Dios y de la moral cristiana nos hace ser mas permisivos y aceptar el asesinato de inocentes a quienes no dejamos nacer como un mal menor para lograr nuestro bienestar?
El Estado mira por nuestra salud

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A partir del primer día del año bares, restaurantes, cafeterías y demás servicios hosteleros tendrán que comenzar a optar, si su local es de menos de 100 metros cuadrados, por ser un espacio libre de humos o abierto a fumadores. Si tiene más de esos metros tendrá que destinar, de forma opcional, unos cuantos metros a una opción y los otros a la otra. Además está previsto que no se pueda fumar en el puesto de trabajo y en otros espacios donde, ya de por sí, prima el derecho del no fumador.
Aparentemente los seis meses que dan para que todo ello se vaya adaptando a la nueva normativa pueden convertirse en toda una controversia. Los no fumadores, o al menos muchos de ellos, se felicitan por la medida que entre los fumadores ha generado ya verdaderas críticas a la administración. Incluso parece que lo que en un principio parecía obligatorio, que los niños menores de edad no pudieran acceder bajo ningún concepto a un local habilitado para fumadores, se ha relajado y pone en manos de los padres del menor su entrada o no al local.
Lo más seguro será que, pasados unos meses, la norma ni parezca tan dura y restrictiva ni sea llevada con el rigor que ahora parece que se va a exigir.
Quien forma parte de ese “gran club” de los que un día fumaron, y lo hicieron con avaricia, debiendo dejarlo no por gusto propio sino por imperativos de la salud pueden tomar ante quien fuma dos opciones: la de la comprensión y una cierta tolerancia o la de la mayor intransigencia no pudiendo soportar en el aire lo que antes entraba a raudales en los pulmones. Ambas actitudes son respetables y las dos deberían de poder convivir sin tener que llegar a la segregación de unos o de otros.
No soy “tarotista” para leer el futuro pero me da la impresión de que la inmensa mayoría de la hostelería y los bares de copas van a optar por elegir ser espacios para fumadores porque saben que en estos espacios pueden convivir quienes fuman y quienes no pero en el caso contrario, en un local sin humos, quien encienda un cigarrillo, aunque sea por despiste, se tiene que ir a la calle. La opción para los empresarios hosteleros y de la noche parece clara.
Por otra parte aunque uno no sea fumador si tiene ganas de un café o va con alguien a tomarse unos vinos lo que menos espera tener que hacer es ir buscando bares o cafeterías en las que haya el cartel de fumadores o no fumadores. Entra en el primero que se encuentra mas a mano o al que ha ido toda la vida y ya está.
La polémica parece que no va a ser tanta. Pero una duda queda en el aire. Todo esto se debe a un supuesto interés del gobierno por mejorar la salud y la calidad de vida de los españoles. No se cuenta el dinero que se va a invertir en publicidad y en adecuar locales a la nueva ley pero, ya puestos a mejorar la salud de los contribuyentes, podían esforzarse un poco más en mejorar la calidad de vida de quienes, por poner un ejemplo, tienen que desplazarse de forma diaria a las duras sesiones de radioterapia.
En Asturias, hasta la fecha, tan sólo se pueden recibir en el Hospital Central, en Oviedo. Dentro de poco se podrá hacer en Gijón. Pero ¿saben cuantas horas tiene que perder alguien que viva en Luarca, Navia, Pravia, Avilés, Arriondas, Llanes o Colombres para someterse a una sesión de unos pocos minutos? ¿Saben que hay incluso turno de noche por la gran demanda existente?. ¿Es tan caro que ese servicio exista en los hospitales de Avilés, Jarrio, Arriondas o Cangas del Nancea?. Y aunque sea caro, dado el interés del gobierno por nuestra salud, no merecería la pena invertir en tecnología de este tipo y no en tantas otras cosas que, aunque estén bien, no son tan prioritarias para algo tan delicado como la salud?.
Luchar contra el tabaco y procurar que cada vez haya menos fumadores está bien pero hay otros aspectos de la salud de los españoles que necesitarían mucha más atención de la que están teniendo. No estaría nada mal que el dinero que se pueda ahorrar en sanidad con el descenso de fumadores se invirtiera en mejorar la calidad de servicios como la radioterapia en Asturias, donde al enfermo no sólo tiene que pasar el sufrimiento de un duro tratamiento sino que, además, tiene que esperar colas y salir muchas horas antes de casa para desplazarse a los dos únicos sitios de Asturias donde puede recibir el tratamiento. Esto, a simple vista, parece mucho mas urgente que lo de cuidar los espacios sin humos. ¿O no?
“Y tu, Juan, que a tanto amor
con amor correspondiste
y la vida entera diste
por tu Dios y tu Señor,
enséñame a caminar
por donde tú has caminado.
Enséñame a colocar
La cabeza en su costado”
¿Quién es la Verdad?

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Un compañero sacerdote recogía en su última columna habitual del Domingo, referida a la memoria de Julián Marías, unas palabras del filósofo que son bastante elocuentes. “Si oyes llamar con los nudillos a tu puerta, no preguntarás: «¿Qué es?» o «¿Qué llama?», sino «¿Quién es?». O «¿Quién llama?». La filosofía y la ciencia llevan mucho tiempo, paradójicamente, preguntándose «¿Qué es el hombre?». Si la pregunta es errónea, la respuesta también.”
El CAC (Comité Audiovisual de Cataluña) merced a una ley aprobada en el parlamento catalán se ha convertido en el primer comité que, según su criterio, puede juzgar sobre la veracidad de la información y sentenciar que emisora se atiene a ella y cual de las licencias de radiodifusión deben de renovarse o cancelarse. Algo que se vista como se quiera vestir suena, a primera instancia, como algo que no casa muy bien con la libertad de prensa, con la libertad de expresión y con el sentido común aplicado a los medios de comunicación.
Y esto no quiere decir que todo lo que se hace esté bien. Nada más lejos de la realidad. La comunicación ha experimentado en los últimos años avances insospechados que, a medida que iban creando espacios mas accesibles para la comunicación, la gran mayoría de ellos aprovechando el mundo de internet, ha creado enormes lagunas en materia legal que el propio legislador, en su día, fue incapaz de prever.
Eso es lo primero que llama la atención en esta nueva ley catalana que, en principio, somete la información al juicio de unos “expertos” que decidirán si lo que se emite es veraz o no y si por ello la empresa que emite la información puede renovar o no la licencia para seguir realizando su labor informativa. ¿No es prioritario avanzar en la legislación en espacios como internet donde existe un gran vacío que no el fiscalizar a las grandes empresas de comunicación la información que emiten?. Esta es la primera cuestión por la que la propia ley que se acaba de votar en Cataluña más que algo que favorezca el interés general parece un intento de acallar a las empresas informativas que no son afines al “régimen” que impera en el poder administrativo y político en Cataluña. Y si esta primera impresión no bastara, que a los pocos días el propio comité ya comience a indicar que la cadena COPE va a tener muy difícil renovar muchas licencias porque, a juicio de estos comisionados, sus informaciones no son veraces parece indicar que es una ley nacida para servir no a la necesidad de mejorar los medios de comunicación sino para acallar las voces que descubren, ponen en tela de juicio o denuncian actividades políticas y administrativas sobre las que hay verdaderas sospechas de oscuridad y dudosa legitimidad moral.
Aunque tampoco ayuda que cuando este debate está en su máximo apogeo se sorprenda a la cadena vinculada a la Conferencia Episcopal imitando bromas que desde Miami ya le hacían a Fidel Castro, esto no puede hacernos desviar el sentido de lo que con esta nueva legislación se persigue en Cataluña: controlar a los medios de comunicación. Y esto en democracia siempre es muy peligroso porque hubo otros tiempos, mejores o peores según se quieran enjuiciar, cuando la democracia echaba a andar, en los que la libertad estaba mucho más restringida y el control sobre las personas y las instituciones era mucho más férreo, pero proponer una ley de estas características era algo impensable.
Dicen que el CAC esta preocupado por buscar la verdad y algunos preguntarán como Pilatos, ¿y qué es la verdad?. La pregunta del procurador romano, como diría Julian Marías, es una pregunta equivocada porque debería haber cuestionado ¿quién es la verdad?. Somos muchos los que creemos que la Verdad no es sólo un concepto sino que es una persona que lleva el nombre de Jesucristo. Pero eso es cuestión de fe.
A tenor de la ley aprobada recientemente parece que para el CAC la verdad y la veracidad no es lo más importante. Lo que cuenta, y lo que hay que controlar, es todo aquello que les pueda impedir realizar, con total impunidad, los planes que, mejores o peores, se hayan trazado. Como casi siempre hay que silenciar al mensajero y en este caso le ha tocado a la COPE pagar los platos rotos aunque, también es verdad, que habrá quien disculpe esta nueva forma de censura diciendo que se lo buscó.
“Siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis al ley por mediación de ángeles, y no la habéis observado” (Hch7,51-53)
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
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El Diurnal de JAI
“La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad”. (Jn 1, 10-14)
Ya lo había dicho Isaías muchos años antes: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva...!”. Dios ha estado siempre presente en la historia del ser humano desde el momento de la Creación y ha contemplado como hay personas que le reconocen, que se descubren como su obra mas perfecta y quienes, también desde el principio de la humanidad, quieren olvidarse de quienes son y aspiran a convertirse en el mismo Dios. Pero, a pesar de nuestra incomprensión o de nuestra rebeldía, Dios se ha revelado siempre como el portador de la paz que nos trae la Salvación.
Si algo nos destaca del resto de la humanidad es nuestra capacidad para la comunicación, para trasmitir con la palabra todo el mundo de sentimientos, de ideas, de pasiones que sentimos en nuestro interior. Cuando “damos nuestra palabra” empeñamos en ello nuestra credibilidad ya que por la palabra trasmitimos lo que somos, lo que pensamos, lo que deseamos. Llamar a Dios “La Palabra” es sintetizar en un breve concepto todo lo que la comunicación significa para nosotros.
La Palabra, Dios mismo, presente siempre en la historia de la humanidad y comunicándose permanentemente con el ser humano, dio en Jesucristo un salto importante: se hizo carne. El mismo Dios que a ojos del Antiguo Testamento se mostraba inaccesible, ante quien había que cubrirse el rostro y a quien no se podía nombrar con desenfado, opta por encarnarse, por revestirse de nuestra propia humanidad y con ello se hace mas accesible, mas cercano, más vulnerable al propio ser humano. El momento en que “la Palabra se hace carne” es el momento, irrepetible en toda la historia, en que Dios apuesta por cada ser humano. Y lo hace aunque muchos a quienes viene no le reciban.
Hoy es frecuente escuchar como el ser humano de este nuevo siglo necesita algo mas que la gran cantidad de palabras en las que vive. Necesita obras, signos visibles de credibilidad, testimonios palpables de que aquello que se dice es cierto. La Palabra, que hoy también se sigue haciendo carne, es alguien vivo que sigue apostando por el ser humano, por cada ser humano, como la obra mas perfecta de la creación.
La Palabra que porta el mensajero de la Paz es un Dios cuyo compromiso con cada uno de nosotros le lleva a dejar su condición de Dios y asumir, con todas las consecuencias, la nuestra porque, aunque no nos lo creamos, somos portadores de la semilla de la salvación que, aunque dormida, habita entre nosotros.
Dios, la Palabra, viene a nosotros porque somos los suyos, por quienes Él apuesta. ¿Sabremos realmente recibirle?
Nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor
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“El ángel les dijo: No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” (Lc 2, 10-12)
Hay pocas fechas tan entrañables como la Navidad y pocos días tan señalados como la Nochebuena. Esta noche, aunque tan sólo sea por unos instantes, vamos a desear en nuestro corazón el bien para todos los que nos rodean. Vamos a recordar a quienes, por las razones que sean, no han tenido tanta suerte como nosotros en la vida. Vamos a pedir en nuestras oraciones por quienes sufren las guerras, el hambre, la pobreza. Vamos a sentir deseos, aunque luego tan solo se quede en eso, de abrazar a quien está peleado con nosotros, de sentir el calor familiar, de perdonar y ser perdonado... Esta noche, aunque solo sea esta noche, vamos a sentir la imperiosa necesidad de destilar bondad, afecto, cariño.
Pero también sabemos que la noche pasará quizás mucho más rápido de lo que debiera. Sabemos que los buenos propósitos se desvanecen, que las intenciones bondadosas se truecan en suspicacias y que el afecto se esconde con enorme rapidez detrás del orgullo y la soberbia.
Pero lo que, aunque sea a veces a pesar nuestro, nunca puede cambiar es que el nacimiento de Jesucristo sigue siendo para nosotros, como para los pastores, “buena noticia”.
Poco a poco, a medida que crecemos en sabiduría y experiencia, vamos también intentando descubrir en la ciencia y la técnica la clave de la felicidad del ser humano, cosa que con frecuencia nos resulta infructuosa porque hoy más que nunca se nos demuestra que la salvación del ser humano tan sólo nos viene de Dios y mediante la acción de Jesucristo, Dios con nosotros.
El ángel confirmo a los pastores, hace ya mas de dos mil años, que el Mesías, el Señor, había nacido entre nosotros y como uno de nosotros. Un nacimiento que, sea cual sea la fecha exacta en que se produjo y como se sucedieron estrictamente los acontecimientos, hizo que Dios mismo irrumpiera en la historia de la salvación del ser humano para elevar su dignidad a dónde nunca jamás lo había imaginado.
Esta noche la sensibilidad se nos dispara porque a pesar de las caretas de la apariencia o de las corazas de las que nos investimos para defendernos, en nuestro interior suele latir siempre un corazón de carne que, salvo deformaciones patológicas, necesita amar y ser amado y que no puede dejar de rendirse ante “un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Y esto nos ocurre a todos por igual ya seamos de una idea o de la otra, tengamos unas prioridades u otras, recemos de una forma o de la otra. El amor de Dios, por raro que pueda parecernos, no hace distinciones. Dios se hace hombre en Jesucristo y nace en un lugar y en un momento concreto de la historia pero nace para todos. Y hoy, tantos años después, casi podemos decir que nace en todo aquel que le acoge, que le hace un sitio en su corazón frente a la frialdad de tantas posadas que se le cierran.
Puede que la sociedad se haya paganizado y que hoy la navidad poco tenga que ver con el sentido religioso que la marcaba en otras épocas, es deber nuestro recuperar sui verdadero sentido. Pero, así y todo, aunque haya tantas formas de celebrar la navidad que poco o nada tienen que ver con el nacimiento de Jesucristo en todas ellas siempre persisten los visos de la bondad, la generosidad y la sensibilidad ante el ser humano a quien, de una forma especial, la vida no ha sabido sonreír. Se puede borrar el nombre de Jesucristo de la Navidad pero es muy difícil poder borrar todo aquello que nos trae nuestro Salvador porque, tanto hoy como entonces, seguimos necesitando que Dios se haga uno de nosotros, que su vida se funda con la nuestra y que con su gracia nos salve.
El salario social básico

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Se ha comenzado a distribuir en el día de ayer un nuevo documento del departamento de Sociología, Estadística e Informática del Arzobispado de Oviedo firmado por Jose Ramón Álvarez Álvarez, director del mismo, y por Jose Manuel Parrilla Fernández, profesor de Doctrina Social de la Iglesia. Después de una cierta “polvareda” levantada tras el último documento del departamento firmado por ambos y dedicado a la minería no está de más la nota introductoria que acompaña los inicios de esta difusión:
“Dentro de las tareas habituales del Departamento de Sociología, Estadística e Informática de la Diócesis, este organismo diocesano distribuye hoy entre los sacerdotes asturianos un nuevo trabajo con el título “Informe sobre el Salario Social Básico del Principado de Asturias”, elaborado como documento informativo y de trabajo para diversas instancias de la Iglesia de Asturias el pasado 5 de diciembre.
El texto explica los contenidos de la reciente Ley de Salario Social que califica de “avance indudable”, al tiempo que realiza una lectura crítica de la misma desde la óptica de la Doctrina Social de la Iglesia.
El informe va firmado por José Ramón Álvarez Álvarez, del mencionado Departamento de Sociología, y por José Manuel Parrilla, profesor de Doctrina Social en el Seminario de Oviedo.
El Estatuto de la Curia Diocesana señala en su artículo 89 que el Departamento de Sociología “es el órgano técnico encargado del seguimiento de la evolución religiosa, social, económica y política de Asturias”... “y en el cumplimiento de su misión aportará a los distintos organismo de la Curia Diocesana informes periódicos que recojan las conclusiones de su labor investigadora”.
Estos informes no presuponen ni comprometen el magisterio del Arzobispo de Oviedo y forman parte de la mecánica interna de trabajo de los organismos de la Curia”.
El documento, de diecisiete páginas, puede ser descargado en su totalidad en http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=418065&temaid=3993583.
El Salario Social Básico en Asturias, regulado según la ley 4/2005 aprobada por la Junta General del Principado el pasado 28 de Octubre y en vigor desde el 24 de Noviembre, es heredera de el llamado IMI (Ingreso Minimo de Inserción) que funcionó durante los últimos trece años y que consistía en una percepción asistencial vinculada a la realización de actividades de reinserción social y profesional.
Son muchas y muy variadas las apreciaciones y críticas que sobre esta nueva ley se puedan hacer y que es casi seguro que se irán deslizando en los próximos días a raíz de la interpretación que se haga del propio documento de la Iglesia asturiana.
Según el documento, y al lado de diferentes ONGs vinculadas a la atención primaria, Caritas Diocesana será una de las instituciones a las que, de alguna forma, implique la nueva ley. Dice el documento del departamento de sociología que estas organizaciones “tienen que cambiar, no pueden seguir haciendo las mismas cosas y seguir prestando ayuda a unos destinatarios que, en su mayor parte, reúnen los requisitos exigidos por la ley”. “Ello supone -continúa diciendo el documento- que, algunos programas, servicios y profesionales deben desaparecer o ser reorientados y acentuar otras tareas que el trabajo cotidiano ha hecho descuidar, tales como la exigencia a los poderes públicos o la denuncia profética de las situaciones injustas”.
El debate sobre esta nueva ley y los cambios que en la atención social va a demandar está ya encima de la mesa aunque no deberíamos olvidar que Caritas ha sido, es y casi con toda seguridad, será la institución que en el plano de los servicios sociales y la atención primaria más y mejor sabe desarrollar una tarea que, a pesar del salario social y todo el bienestar que se pueda alcanzar, va a seguir siendo muy necesaria y en la que la Iglesia debe seguir comprometida cada día.
“Una luz esplendente iluminará
a todas las regiones de la tierra.
Vendrán a ti de lejos muchos pueblos,
y los habitantes del confín de la tierra
vendrán a visitar al Señor, tu Dios,
con ofrendas para el rey del cielo” (Tb 13, 13)
Historia de la Luz de la Paz de Belén.

Agencia JAI
Para quienes estén interesados en ello o para los que piensan que han inventado la rueda este año con celebración de la recepción de la Luz de la Paz de Belén cuando, en Avilés sin ir más lejos, ya lleva años celebrándose, recogemos la historia de esta celebración realizada el año pasado por la parroquia de Santo Tomás de Avilés.
Desde hace ocho años los Scouts y Guías de Austria reparten por Europa, con la colaboración de los Scouts y Guías de distintos países miembros de la Región Europea de Escultismo, como Hungría, Polonia, República «Checa, Eslovaquia, Italia, Croacia, Liechtenstein, Luxemburgo, Alemania, Inglaterra, Holanda, Bélgica, España y grupos de las ciudades de Moscú, Smolensk, Kiev, París y Goteborg, la Luz de la Paz de Belén»
La actividad Luz de la Paz de Belén esta organizada por la radio televisión de Austria (ORF) dentro de la acción caritativa navideña "Luz en la Oscuridad". Cada año en el marco de esta campaña, un niño enciende una luz en la gruta del Nacimiento de Jesús en Belén y la lleva hasta Austria, y con la ayuda de los ferrocarriles austríacos (OBB), la Luz se reparte por todo el país.
Los Scouts de Austria y de los países vecinos participan en esta acción y reparten la Luz de la Paz de Belén en ios países y ciudades antes mencionados. La distribución de la Luz de la Paz a las delegaciones extranjeras que cada año participan en este evento tiene lugar una semana antes de Navidad. El acto se celebra cada año en una iglesia de las distintas religiones que existen en Austria. El acto consiste en una celebración ecuménica de la Luz en Viena.
Después y según sus posibilidades los Scouts reparten la Luz de Paz en ios hospitales y hogares para ancianos, enfermos crónicos y niños. También se distribuye la Luz entre personalidades de la vida publica, política y cultural, entre personas en prisión, pobres, enfermos y solitarios.
Un año después del paso del Tsunami

El Diurnal de JAI
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Hace ahora un año cuando en la mayor parte del mundo más moderno, más civilizado, más rico, nos disponíamos a vivir las fiestas navideñas el Tsunami golpeo a una parte de la humanidad ya de por sí muy castigada y mucho menos moderna y rica. Un año después la ayuda mundial que han recibido ha sido mucha pero, tal y como suele suceder siempre en estos casos, ni fue la suficiente ni ahora, un año después, se han conseguido paliar todos los efectos de aquella catástrofe natural que no solo arrasó casas y propiedades sino que, lo mas lamentable, se llevó por delante miles de vidas humanas que ya nadie va a poder devolver o restaurar. Al cumplirse ahora un año de aquella desgracia acabo de recibir un e-mail a modo de felicitación navideña de un compañero misionero en Tailandia. Creo que es suficientemente elocuente para recogerlo aquí y orar desde la situación de tantos hermanos tan lejanos para que, como nos enseña el evangelio, no dejemos de mirar unos por otros, los mas fuertes por los más débiles. Nos enseñan además que a pesar del dolor y de la necesidad que están pasando aún tienen tiempo y corazón para el agradecimiento...
A punto de cumplirse un año del Tsunami que inundo de dolor las vidas de las gentes de este país en la Navidad del 2004, sean estas letras testimonio del agradecimiento mío personal y de tantas y tantas gentes que hemos visto con nuestros propios ojos a lo largo de todo este año que ha pasado que la Tierra estaba llena de hombres y mujeres de buena voluntad dispuestos a andar juntos el camino de la fraternidad.
"Durante los últimos 8 meses las gentes que hemos sufrido la tragedia del Tsunami hemos vivido una vida cercenada por el dolor y la inseguridad, incapaces de restablecer la vida normal y con el sentimiento permanente de inseguridad y temor..... Hoy no sé expresar mis sentimientos de agradecimiento a aquellos que han mostrado la solidaridad con nosotros y nos han dado un nuevo hogar y la posibilidad de una nueva vida. Es algo que ninguno de nosotros podremos olvidar a lo largo de nuestra vida".
(Un padre de familia representante del hasta ahora ultimo grupo de 49 familias afectadas que han recibido nuevos hogares construidos gracias a las aportaciones recibidas en las organizaciones sociales de la Iglesia Católica de Thailandia en el distrito de Takuapa -provincia de Phangnga, una de las mas afectadas por el Tsunami de la Navidad del 2004-).
El trabajo en esta zona como en las otras afectadas aun seguirá adelante por un periodo de al menos otros 4 años y en colaboración con las diversas ONG y organismos oficiales presentes en el área desde la plataforma común del respeto a la derechos y dignidad humana de los afectados y sin diferenciar por motivo de raza o religión (es conocida la presencia en esta zona de una población numerosa de musulmanes descendientes de gentes venidas de la vecina Malasia).
Con los mejores deseos de Felicidad para el año 2006 y de Paz y Bien para ti y los tuyos en esta Navidad
Fermín Riaño (Misionero asturiano en Tahilandia)
“El Señor reconstruye Jerusalén,
Reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas, “ (Salmo 146)
II Misa de los niños no nacidos

Agencia JAI
El próximo Miércoles, 28 de Diciembre la parroquia de Villalegre (Avilés) acogerá la Misa por los niños no nacidos que ya hubiera iniciado el año pasado.
Al igual que la vez anterior no es ningún acto reivindicativo si no un momento de oración y de recuerdo en la fiesta de los0 santos inocentes para todos aquellos niños que, por la razón que sea, no llegaron a poder vivir, unas veces por designios de Dios que se nos escapan y otras veces por el propio pecado del ser humano que no duda en eliminar el ser mas débil para evitar lo que dice ser un mal mayor que sería difícil de poder aventurar.
La Eucaristía será a las siete de la tarde en la parroquia avilesina y se invita a todos aquellos que quieran participar.
Preparando el Día del Catequista

Agencia JAI
El día del catequista se celebra en nuestra diócesis de Asturias el día 29 de Abril pero los preparativos desde la Delegación han comenzado ya. Junto al momento reservado para la oración, tema del encuentro de este año, en el monasterio de San Pelayo y la posterior visita a la Catedral, donde se recibirá una explicación pedagógica de su retablo, está prevista una exposición de materiales catequéticos utilizados en nuestra diócesis a lo largo de su historia.
La Delegación de Catequesis espera contar para ello con el apoyo de parroquias y personas que puedan ceder el material que se catalogará debidamente indicando su procedencia y su propietario y se devolverá una vez finalizada la exposición. La fecha tope que se ha estipulado para la recepción de estos materiales es el 24 de Febrero.
Orar con la radio

El Diurnal de JAI
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La Sociedad Familiar Eclesial Unión Lumen Dei desarrolla desde el pasado día de la Inmaculada una emisión radial por internet (http://www.radionsencuentro.es/) con el objetivo de transmitir la enseñanza de Cristo. No es una cadena generalista de información como puede ser la COPE sino que sus emisiones van en una línea muy parecida a la ya conocida Radio Maria que, poco a poco, ha ido abriéndose paso en el panorama de los medios españoles. Una cadena que alterna espacios formativos dirigidos a un amplio sector de la población con diferentes celebraciones litúrgicas y sacramentales.
No aspiran a ser líderes de audiencia en los informes del EGM (Estudio General de Medios) pero tienen un público que, aunque no muy numeroso, suele serles muy fiel.
La experiencia de varios años de Radio Maria, que no ha dejado de crecer en número de oyentes y de emisoras, sirve a esta nueva iniciativa mediática del Lumen Dei como guía para abrirse paso en el difícil mundo de la comunicación.
Aunque Radio Nuestra Señora del Encuentro con Dios (radio NSE) no es una radio común más sino que destaca por sus emisiones on line a través de internet, es casi seguro que va a encontrarse con un público que no se cansa de que le hablen de Dios, de la Iglesia y mucho menos de escuchar celebraciones litúrgicas y diversas formas de piedad.
Al lado de la importancia de que la Iglesia esté presente en los medios de comunicación con una radio competitiva como la COPE, una televisión con una audiencia nada despreciable como Popular TV y diferentes revistas, semanales o mensuales, con unos contenidos de carácter general en los que, a la vez que se informa, se crea opinión o se sus cita la crítica y el debate, tampoco está fuera de lugar el utilizar espacios mediáticos para hacer llegar a los oyentes actos piadosos que no sólo inviten a escuchar sino a participar en la oración que se retransmite.
Con que a un solo oyente le sirva para encontrarse con Jesucristo el esfuerzo ya habrá valido la pena. Cuando se emite el rezo del Santo Rosario, una Eucaristía o los Laudes o Vísperas nunca se sabe quien, desde el entramado de la red, puede estar oyéndolo y a quien, en ese preciso momento, se le está haciendo un gran bien. Y no es demagogia fácil. Hay muchas personas necesitadas de oír hablar de Dios, de dar con instrumentos que le ayuden a encontrarse con Jesucristo.
Al lado de la formación del cristiano, de su compromiso social, político y eclesial y de su tarea evangelizadora no podemos descuidar alimentar lo que sostiene todo el edificio de la fe y eso sólo se consigue con la oración y, sobre todo, con la Eucaristía.
Facilitar desde la radio esa oración y una formación en el conocimiento de Cristo gustará más a unos que a otros pero mientras sirva para anunciar la salvación y el gran amor que Dios nos tiene, bienvenida sea.
“El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos” (Salmo 145)
Cultivar el silencio

El Diurnal de JAI
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…“Pasó un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos; en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego, y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro… “1R 19, 11-13)
Cultivar el silencio en un mundo demasiado ruidoso ha sido una invitación especial del Papa Benedicto XVI poco antes de iniciarse las celebraciones de la Navidad.
Vivimos rodeados y contaminados por demasiados tipos de ruidos. El ruido no es sólo el que producen los coches, los locales de copas o el producido por los que, sin reparo alguno, vocean en medio de la calle a las tantas de la madrugada. El ruido está tan metido en nosotros que no nos damos cuenta de que hablamos demasiado alto, necesitamos para muchas de nuestras conversaciones tener la televisión de sonido de fondo o somos incapaces de ir por la calle sin tener en nuestro oído la radio o el MP3.
Cultivar el silencio, como nos invita el Papa, no es sólo por una cuestión de higiene mental y ciudadana es que, además, la Biblia misma nos dice que Dios se nos manifiesta en el susurro y, por ello, necesitamos del silencio para poder apreciar su llegada a nosotros.
Gastamos, incluso, demasiadas palabras en justificarnos, en explicarnos, en intentar hacernos entender cuando muchas veces el silencio es más significativo.
Cuando estamos en la vorágine de los acontecimientos corremos el riesgo de hacer muchas cosas, de multiplicarnos en diferentes tareas pero sin saber escuchar el susurro va a ser difícil que en todo lo que hagamos podamos encontrar a Dios.
Los que, por desgracia, tenemos el defecto de la impulsividad sabemos Dios no está en los grandes arrebatos, ni en las reacciones airadas, ni mucho menos en el activismo vacío de contenido. Los fracasos, las meteduras de pata, las sucesivas caídas, los años que se van sumando nos descubren que necesitamos del silencio, de la paz interior, de la reflexión para poder escuchar el susurro de Dios que nos va a indicar siempre el camino.
La Iglesia, y cada uno de nosotros, corremos el riesgo de perdernos si nos dejamos atrapar por el ruido de los acontecimientos, de las batallas políticas, de las modas y lo que se da en llamar la “nueva cultura”. Hoy, más que nunca, tenemos que recuperar el silencio como espacio de encuentro, de oración, de reflexión.
Sólo tenemos que contemplar como en muchas ocasiones preparamos encuentros de oración para jóvenes en los que leemos, cantamos, hablamos mucho, y que están muy bien, pero hay otro tipo de encuentros en los que sin nada de eso, tan solo con el silencio ante el Santísimo, se produce ese encuentro especial con el susurro del Señor que llena todo nuestro interior.
Cultivar el silencio entre tanto ruido no es ninguna tontería es, por el contrario, toda una terapia espiritual que deberíamos de aprender a practicar con más regularidad.
“Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;
¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa”. Salmo 143)
La invasión de Papa Noel

El Diurnal de JAI
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Comenzó entrando en nuestros hogares poco a poco, se hizo famoso por sus apariciones en las películas norteamericanas, fue la disculpa para adelantar la recepción de obsequios navideños y poder aprovecharlos un poco en las vacaciones y este año ha terminado por invadir, decorativamente, multitud de balcones de nuestras ciudades como si de un “caco" se tratara.
Hoy los niños ya no esperan con igual ilusión que antes la noche de Reyes porque Santa Claus, o Papa Noel como le queramos llamar, se les ha adelantado.
Para los hipercríticos con todo lo que lleve el sello USA es un reflejo del imperio comercial que nos ha colado en nuestra tradición un elemento cultural que le es ajeno.
Para los laicistas beligerantes es el símbolo de una Navidad en la que lo menos importante es celebrar el nacimiento de Jesucristo y hacer memoria de los Magos de Oriente que acudieron a adorarle.
Pero, casi con total seguridad, el fenómeno Papa Noel es algo mucho más sencillo que todo eso. Simplemente necesitamos más ocasiones, más pretextos, más medios para poder sentirnos un poco más felices. Que la gran expansión de todo lo norteamericano ha ayudado a la difusión de Papa Noel, por supuesto. Que es una formula utilizada por algunos para olvidar la Epifanía, pues también. Pero si no fuese por la gran necesidad que tenemos de dar y recibir afecto todo lo demás no alcanzaría nunca las dimensiones en las que el fenómeno navideño se mueve.
Y no es sólo un problema comercial. Resulta muy progre y cristianamente comprometido el criticar el consumo navideño, la proliferación de regalos y el recuerdo hacia quien no tiene lo necesario para vivir pero luego vamos y somos los primeros en gastar más de lo que podemos, en no regatear ningún capricho y en tirar la casa por la ventana a la hora de organizar fiestas, cenas y demás celebraciones navideñas. El problema está también en la propia insatisfacción del ser humano, en su ansiada búsqueda de bienestar y en recibir con los brazos abiertos todo aquello que suene a evasión de la cruda realidad.
No me gusta ver como cada año hay más Papa Noel escalando balcones mientras los Reyes Magos casi pasan desapercibidos. En mi lejana niñez, como en la de tantos otros, no era así y por ello puede costarnos un poco más entender la proliferación de ancianos de barba blanca vestidos de rojo intentando entrar en las casas. Pero tampoco creo que sea para rasgarse las vestiduras cuando durante todos los días del año no sólo no nos preocupan los letreros de cualquier “Burguer” sino que hacemos nuestras palabras y expresiones ajenas al castellano o español.
Puede que Papa Noel sea una invasión más de la cultura anglosajona que tendríamos que racionalizar para que no arrinconase la nuestra pero mientras nos sea útil para poder ser un poco más felices tampoco molesta mucho. ¿O sí?
“Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor.” (Is 2,3)
“Pange Lingua” se estrena
Agencia JAI
En su día fueron una parte muy importante de los que iniciaron la andadura del coro interparroquial de Avilés. Unos años después, con mucho más recorrido y tras su disolución formal como tal, iniciaron ayer un nuevo camino en solitario con un coro al que, aunque de forma provisional, han comenzado a llamar “Pange Lingua”.
La parroquia de Villalegre, en Avilés, fue ayer el altar al que tras muchos meses de silencio volvieron a subir para con sus cantos acompañar la celebración de la Eucaristía de la tarde. No estaba el grupo al completo, faltaban dos, pero sus voces sonaron con la maestría y el buen hacer al que ya tenían acostumbrado a quienes les conocen. Les deseamos que este nuevo camino en solitario les sea fructífero y que sigan durante muchos años prestando a las parroquias de Avilés el maravilloso servicio que ofrecen.
Visita sorpresa del Arzobispo

Agencia JAI
Los numerosos jóvenes que el pasado viernes se juntaron en el templo de los padres franciscanos de Avilés para su oración mensual se encontraron con la sorpresa de la visita de su Arzobispo.
Don Carlos Osoro, aprovechando otros compromisos que le habían traído a la ciudad y postergando incluso su presencia en otra cita en Oviedo, no dudo en compartir con los jóvenes un momento de oración que, como es algo ya habitual cada tercer viernes de mes, se inició a las diez y media de la noche y finalizó una hora después. El eje central del esquema de la oración , preparada esta vez por la propia coordinadora de Pastoral Juvenil de Avilés, giró en torno a la inmigración y Don Carlos aprovechó la oportunidad para felicitar las fiestas navideñas a los jóvenes de Avilés y despedir con ellos el año.
Para Dios nada hay imposible

El Diurnal de JAI
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“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. (Lc 1, 35-37)
Si hay frases que por sí solas ya son todo un aliento de la esperanza, escuchar “para Dios nada hay imposible” es la mejor de las invitaciones a confiar en Dios que todo lo puede.
Hoy no es muy propio el “fiarse” de alguien porque por todos lados aflora la traición, el engaño, la mentira... Si tuviéramos que escoger dos palabras que definieran, con los riesgos de simplicidad que ello supone, el tiempo que nos ha tocado vivir probablemente muchos escogeríamos “apariencia y desconfianza”. Una porque vivimos de cara a la galería, faltos de autenticidad y acomodándonos a las exigencias de cada momento y mostrando muy pocas veces lo que de verdad sentimos, creemos y pensamos. Y la otra porque nos convertimos con mucha facilidad en diplomados en suspicacia, en analizadores de las segundas intenciones y en superexpertos que están de vuelta de todo.
Encontrarnos este Domingo con la confianza que María pone en Dios tras el anuncio del ángel y su humilde sí a la propuesta de ser la madre del Mesías, del Señor, viene a confirmarnos, más si cabe, que Dios nunca abandona a su pueblo, que nunca deja desamparado a quien ama, que nunca defrauda, Porque, para Él, nada hay imposible.
Son muchas las ocasiones en las que podemos sentir que Dios está lejos, que no nos escucha, que nos ha abandonado. Son muchos los acontecimientos que sorprenden nuestras vidas y en los que nos es difícil comprender por qué Dios nos pone a prueba, por qué Dios parece que se nos muestra injusto con el bondadoso, el honrado o el justo. Son frecuentes las tragedias, las miserias y las calamidades que nos desconciertan con la pequeñez de toda nuestra sabiduría y nuestra técnica.
Pero las promesas de Dios siempre se cumplen. Aunque no entendamos sus designios, aunque no comprendamos los medios con los que escribe la historia de la salvación, somos el gran proyecto de Dios y su obra mas perfecta. Y tal es su amor y su entrega por nosotros que, pese a nuestra imperfección, entra de lleno en nuestra historia asumiendo nuestra propia condición. Y lejos por ello de perder su grandeza por esa aparente humillación consigue elevarnuestra naturaleza a un grado que nunca antes el ser humano había podido, con cierta cordura, llegar a imaginar.
Dios había destinado a Maria para ser madre de Jesucristo, Dios con nosotros, estaba predestinada y sin pecado para ello pero Dios, que nunca anula la libertad del ser humano, no impone a Maria sus designios, se los propone, se los sugiere... Y María, llena de humilde bondad y de firme confianza en el Señor, responde como no podría haber sido de otra forma: “Hágase en mí tu voluntad”.
Ojalá que sepamos, como María, poner nuestra confianza en el Señor y no en tantas cosas, en tantas opiniones e ideas que, a la larga, siempre nos defraudan y dejar que en nuestra vidas se haga, de verdad, la voluntad de Dios.
¡Qué bello es vivir….en la Iglesia!

El Diurnal de JAI
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A pesar de nuestras debilidades, de nuestros defectos, de nuestros muchos errores que aunque se vayan subsanando siempre nos acompañan y pesan sobre nosotros, la Iglesia sigue siendo, a parte de todas las definiciones teológicas y magisteriales que podamos darle, una institución que en medio de la sociedad de su tiempo tiene mucho que decir y que aportar y cuyo ejemplo sería deseable que fuera imitado. Y no me refiero sólo a las grandes labores humanitarias que realiza en cada rincón del mundo o entre los pobres y la pobreza más cercana. Esa es indudablemente la mejor cara, la más conocida, la más recurrente y, por qué no decirlo, la que más y mejor demuestra el Amor y la Caridad que son el denominador común de su razón de ser.
Me refiero también a la vida cotidiana, sencilla y humilde en la que entra desde la anciana mujer que reza el rosario hasta el párroco que, con toda su historia, sus defectos, manías y demás circunstancias, quiere, muchas veces como puede y Dios le da a entender, hacer el bien entre los que le rodean aunque en las mayoría de las ocasiones ni sea comprendido, ni ayudado y encima sea malinterpretado y criticado por ello.
Tengo el convencimiento de que cuanto más conozco y experimento al mundo y al ser humano mas quiero a mi Iglesia.
Con todos los defectos que sus miembros le vamos colgando la Iglesia permanece, muchas veces a pesar nuestro, como un signo de salvación.
En la vida social y cultural en la que nos movemos es difícil de entender que al enemigo se le pueda amar, que alguien acepte perder su razón y su derecho para favorecer la paz o la concordia, que se disculpen insultos atribuyéndolos a un mal momento o que no se descubra maldad en las heridas que a uno le infieren sino desconocimiento de la verdad.
En la Iglesia, aunque sufra nuestros defectos y errores, la vida se mueve, por regla general, en otros valores muy distintos a los que dominan la sociedad que no por ello deja de ser amada por Dios y lugar de evangelización.
Perdonar una ofensa, disculpar errores, olvidar rencillas, evitar las suspicacias fáciles y esforzarse en descubrir el lado bueno del otro, su parte mas noble y sus mejores intenciones, suele ser adjudicado a los bobos porque la idea que domina es que quien llega a triunfar, a ser alguien importante es quien en lugar de perdonar busca venganza, quien es incapaz de fiarse de alguien, quien detrás de cada persona intenta descubrir su parte mas oscura para poder vencerle, quien considera que el amor es una debilidad…
En la Iglesia, aunque gracias a nosotros tenga muchos pecados y muchas veces tenga que pedir perdón por ellos, la vida se vive de otra manera y los valores, los criterios, los senderos que conducen al triunfo no son los de los hombres sino los de Dios.
Siempre se acaba siendo más feliz sirviendo que siendo servido.
“Brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor” (Is 11, 1-3)
El indicativo del verbo perdonar

La Nueva España
JULIO ASTERIO FERNÁNDEZ LÓPEZ
Pedir perdón, excusas o disculpas suele ser sinónimo de humillación, claudicación o muestra de debilidad. Puede que sea así en muchos planos de la vida pero en la Iglesia y en la vida cristiana, desde que Juan Bautista nos enseñó que hay que saber humillarse para que quien viene detrás, el Señor, sea enaltecido, lo que parecía una actitud despreciable se convierte en una virtud muy evangélica, pero difícil de llevar a la práctica.
No sé cuál será el resultado del juicio que el director de Cáritas Diocesana ha interpuesto contra mí como administrador del foro de JAI en defensa de su honor. Aunque sea absuelto o condenado, los dos hemos sido dañados, y con nosotros la Iglesia y sus instituciones, por un caso que tendríamos que haber solucionado de otra forma.
Tampoco voy a negar algo que es público y notorio. Con acierto o sin él quien más ha hablado de forma pública sobre los avatares de proceso judicial he sido yo. Si hubiera estado más callado probablemente las cosas hubiesen transcurrido de otra forma y no se hubiese formado el revuelo que, a la larga, a nadie beneficia. Pero, y no es una excusa, quien más comparece en los medios, quien ejerce la facultad de opinar de forma pública es quien más puede equivocarse.
Lo que sí me gustaría es que, sea cual sea el resultado del juicio que se avecina, quedara constancia en nombre del foro que administro y en el mío propio que si hoy pudiéramos retroceder dieciocho meses las cosas hubieran sido de otra manera. Y ello, simplemente, porque a raíz del proceso judicial desarrollado uno ha aprendido a ser más cuidadoso en la administración de un foro en internet. Aunque tampoco el error del principiante, porque los hechos objeto de la denuncia fueron cometidos en los inicios del foro, sea motivo eximente de la responsabilidad que por ellos se tenga.
Desde que todo esto comenzó creo que han sido más terceros y opinantes quienes han echado más leña al fuego que los mismos interesados, de manera especial don Adolfo Rivas, que, como dije antes, se ha mantenido siempre en silencio. A título personal y como administrador del foro hay dos cosas que, ya por último, quisiera dejar, en la medida de lo posible, claras.
Don Adolfo Rivas nunca ha «malversado fondos», como se dice en la denuncia presentada. Es más, estoy convencido, y así lo he manifestado en otras ocasiones, de que como director de obras sociales y gestor de sus recursos es muy bueno en su trabajo. Decir lo contrario no sería justo y si el foro sirvió para difundir este tipo de sospechas debo, en conciencia, pedir disculpas y perdón por ello, aunque nunca fuese intención manifiesta del foro y de su administrador, que, con sinceridad, cree justamente todo lo contrario. Otra cosa son las valoraciones pastorales que de las prioridades de Cáritas, desde dentro de la misma Iglesia, con más o menos acierto se puedan hacer.
Y la segunda de las cuestiones es manifestar, también con dolor, que en el foro se vertieron de forma anónima desafortunados e injustos juicios de valor sobre la persona de don Adolfo Rivas, que nunca deberían de haberse producido. De nuevo, y con total convencimiento de ello, tengo que pedir excusas por el daño que desde el foro se haya podido causar.
Aun a riesgo de ser mal interpretado o de que algunos tomen estas palabras como una simple claudicación, creo que es de justicia, al menos desde mis convencimientos personales, repetir ahora, de forma más clara y contundente, la petición de disculpas que hace quince meses ya se publicaron y que a unos les parecieron excesivas y a otros ambiguas. Conjugar el verbo perdonar en su presente de indicativo, y mucho más cuando se comparte una misma fe dentro de una misma Iglesia, no creo que sea nunca excesivo. Y aunque cada uno puede pensar lo que quiera, creo que conjugar el «pedir perdón», lejos de ser una humillación es, como hacía el Bautista, una virtud a cultivar.
Julio Asterio Fernández López es párroco de Villalegre (Avilés).
Nunca llueve a gusto de todos

El Diurnal de JAI
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Hay temporadas en las que todo se tuerce por mucho que te esfuerces en hacer las cosas lo mejor posible, sin molestar a nadie y queriendo agradar a todo el mundo. Parece que, a pesar de las buenas intenciones contenidas en las palabras y los gestos que se realizan, todo se confabula para dar una impresión contraria a la realidad o para que aquello que uno dice de forma simple siempre pueda tener una doble lectura cargada de una maldad o intencionalidad que nunca existió.
El ejemplo de algo muy parecido lo tenemos en el gesto sencillo del Papa Benedicto XVI, recogido por todos los medios de comunicación, de probarse junto a otros sombreros un tricornio de la Guardia Civil. Un gesto que por si mismo no tiene ninguna connotación peyorativa es, por el contrario, fácil de sacar de contexto.
Una muestra de ello es el artículo de Maruja Torres ayer en El País en el que, entre otras cosas decía “¡Un tricornio con faldas! No había visto nada más ofensivo para el Cuerpo desde que, hace unos años, por Carnaval, un vecino disfrazó a su perro de miembro de la Benemérita, con tricornio, capa y uniforme reglamentario, que el amo sujetó como pudo al llegar a la zona de las partes viriles caninas”
Creo que no me falta el buen sentido del humor, aunque a la hora de practicarlo en mis aventuras comunicativas alguna vez me he excedido porque no todos entendemos y nos tomamos las cosas de la misma manera, pero el de Maruja Torres o no lo entiendo o necesito que alguien me lo explique.
Era algo sabido que la fotografía de Benedicto XVI con tricornio iba a dar mucho juego en los programas de humor, en montajes televisivos e, incluso, en chistes fáciles pero en todo ello se supone un mínimo de buen gusto que a veces parece cuidarse muy poco.
Pero este es quizás el menor de los males.
Un gesto sencillo, cordial, popular y afectuoso puede incluso comenzar a ser interpretado por los tertulianos de turno en clave de “oportunidad” o como un lapsus de los hipotéticos asesores de imagen que no habrían aconsejado bien al Papa.
Lo dicho al principio, nunca va a llover a gusto de todos. Si se pone el tricornio siempre habrá quien haga chistes o vea en ello una inconveniencia y si no se lo pone será el Papa alemán frío y distante que algunos quisieran que fuera pero que, por más que lo deseen, parece que ni lo es ni lo va a ser.
De lo que no cabe duda es que no estaría nada mal que la Guardia Civil editara una foto del Papa con el tricornio y la distribuyera por todos sus cuarteles porque, salvo para aquellos de creencias diferentes, no cabría mayor honor que mirarla, aunque fuese de reojo, cuando salen a cumplir con una misión que no es fácil, que puede costarles la vida y que está al servicio de todos los ciudadanos.
“Que tu gracia, Señor, nos disponga y acompañe siempre;
así los que anhelamos vivamente la venida de tu Hijo,
a su llegada encontraremos auxilio
para el tiempo presente y para la vida futura”.
Cinco años después

El Diurnal de JAI
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Se cumplieron ayer cinco años del fallecimiento en accidente de circulación, en pleno servicio pastoral, del que fuera Vicario General de la diócesis de Oviedo, Don Alberto Fernández García-Argüelles. Es sorprendente lo rápido que pasan los años, la velocidad a la que los acontecimientos se suceden y como, aunque no quisiéramos, las personas fallecidas van quedando almacenadas en nuestra particular lista de ausencias pasando a ser tan solo un recuerdo que, si no es por alguna circunstancia fortuita, se nos puede hasta olvidar.
Don Alberto estuvo toda su vida sacerdotal ligado a la formación como profesor del Seminario, como Vicerrector del mismo, como Delegado de Enseñanza y como director del Centro de Estudios en diferentes etapas de sus servicios pastorales. Los últimos años de su vida sirvió a la diócesis como Vicario General.
Hace cinco años, al poco de su fallecimiento, escribía en la prensa regional un artículo en su recuerdo del que entresaco ahora, años después, el párrafo siguiente porque sigo pensando y diciendo lo mismo:
“En tan solo veinte meses al frente de la Vicaria General Alberto había iniciado una labor que ya comenzaba a dar sus frutos. Su firme convencimiento ante la necesidad de una nueva Evangelización de Asturias le hacía vivir enteramente y con entusiasmo al servicio de esta misión y hacía que los demás en nuestras tareas asumiéramos, al menos, una pequeña parte de la ilusión que el mismo trasmitía.
Poco después de su llegada a la Vicaria General era fácil comprobar como algo estaba muy positivamente comenzando a cambiar, de forma sencilla, humilde, pacífica, tal y como él era; sin apariencias ni personalismos, que engordan la vanidad y la soberbia; sin alardear de una categoría y un saber del que, sin duda, podía haber presumido. Acercarse a la Vicaria General en estos veinte meses con alguna cuestión pastoral era acercarse a un compañero en el que, oportunamente, ibas a encontrar apoyo y ayuda en tu tarea y del que se desprendía una sinceridad y una honradez difícilmente imitables”.
Es difícil saber lo que, de no haberse producido el fatal desenlace del accidente de Don Alberto, su trabajo al frente de la Vicaria General habría supuesto para la diócesis pero las perspectivas eran bastante halagüeñas.
Hay veces en las que los destinos de Dios no son los de los hombres y sus designios, aunque nos parezcan inexplicables, van escribiendo la historia de forma diferente a como nos parecía que se iba a suceder.
Recordar a Don Alberto cinco años después no es un mero ejercicio de cortesía retórica es intentar valorar y honrar a quien con su esfuerzo y su trabajo, con errores y aciertos como todos, contribuyó a construir la Iglesia que sigue peregrinando en Asturias. Nuestro oración de hoy, como no podría ser de otra manera, le tiene muy presente. Ojalá al lado del Señor, siga intercediendo por todos nosotros.
“Sostenme con tu promesa, y viviré,
que no quede frustrada mi esperanza;
dame apoyo, y estaré a salvo,
me fijaré en tus leyes sin cesar;
desprecias a los que se desvían de tus decretos,
sus proyectos son engaño” (Salmo 118)
La unidad de España

El Diurnal de JAI
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Sorprende encontrar hoy en La Razón una lista detallada de los obispos españoles en la que, a pie de foto, se va colocando un “si” o un “Ns/nc” según considere que la unidad de España es un bien moral a preservar o se abstenga de alguna valoración de este tipo. Parece que, al menos a primera vista, son mayoría los que apuestan por la unidad de España aunque no deja de ser llamativo que el propio comité ejecutivo de la CEE queda en un empate técnico: Los cardenales Rouco y Amigo y el arzobispo Cañizares se apuntarían al “sí”, mientras los Arzobispos Sistach y Osoro junto con el Obispo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal, se apuntarían a la abstención.
No sorprende, por otro lado, que a excepción del obispo de Tortosa, Javier Salinas, ninguno de los obispos vascos y catalanes se pronuncien abierta y claramente a favor de la unidad de España. Lo contrario sí que sería llamativo y una verdadera sorpresa.
Pero en esto de las encuestas puede haber también gato encerrado. Ni todo aquel que dijo que consideraba la unidad de España como un bien moral tiene por qué ser enemigo de los nacionalistas ni, por supuesto, quien se ha abstenido es porque quiera la disolución de España como nación. Las cosas son un poco más complejas.
Nadie puede negar que la unión suele ser mucho mas provechosa, en todos los órdenes de la vida, que la disgregación. Aunque sea a nivel de razonamiento casero cuando estamos unidos, somos solidarios, nos apoyamos para construir un edificio o una empresa común las cosas suelen salir mucho mejor que cuando cada uno va por su lado, tan solo piensa en sí mismo y en sus beneficios y se considera el ombligo del mundo. Negar la historia de España como nación, como unidad, es querer reinterpretar la misma desde nuestros propios planteamientos ideológicos.
La unidad, en este caso la de España, ¡claro que es un bien moral!.
Pero eso no quiere decir que no se hayan de tener en cuenta los hechos diferenciales, que los hay. Y por ahí, salvo algunas excepciones, creo que apunta la “abstención” de varios obispos a la pregunta formulada. No es que no crean en la unidad de España, claro que creen, pero probablemente la cuestión les ha sonado a “pregunta trampa”, a demandarles un posicionamiento ante las diferentes tendencias nacionalistas existentes o a querer introducirles de lleno en el debate de la reforma constitucional. El “no sabe no contesta” ha sido para muchos que pudieron entender por ahí la pregunta la mejor salida. Al menos la más diplomática.
Pero la Iglesia, y los obispos en su nombre, en virtud de la pluralidad que alberga tienen entre sus fieles a partidarios de una y otra opción, mas o menos nacionalista, y no por ello tienen que ser mejores o peores hijos de la Iglesia. En cuestión de ideas, de regímenes políticos o de organización de estados, son muchas y muy diferentes las opciones que conviven en el marco de la Iglesia Universal.
Aunque desde mi limitada opinión tenga muy claro que la unidad de España siempre es mejor que la disgregación comprendo la llamada “abstención” de muchos obispos ya que una cosa es opinar a título individual y otra cosa muy diferente hacerlo como Obispo cuando tus palabras u opiniones tienen mucha más trascendencia y pueden ser leídas de formas no solo diferentes sino contradictorias.
“Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas” (Hb 13, 7-9)
La JOC ante la reforma laboral

El Diurnal de JAI
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La Juventud Obrera Cristiana (JOC) hizo público ayer un comunicado en el que exponía su postura frente a las negociaciones que se llevan a cabo entre el Gobierno, la Patronal y los Sindicatos mayoritarios.
El comunicado comienza constatando el deterioro creciente de las condiciones laborales mientras, dicen, la Patronal sigue acumulando beneficios, el PSOE en el gobierno realiza la misma política que el PP y el abaratamiento del despido lejos de acabar con la temporalidad laboral la incrementa.
En una de las valoraciones que la JOC realiza se afirma que una de las pretensiones de estas negociaciones es “que el despido no tenga causa ni autorización administrativa y judicial, además de rebajar las indemnizaciones, aproximando a la baja las condiciones de inseguridad de los fijos con los temporales”.
La JOC denuncia que con la reforma laboral que se pretende se “liberaliza y flexibiliza” la legislación laboral beneficiando esto solo a la patronal en contra del bienestar de la clase obrera.
La JOC termina su comunicado realizando un llamamiento a la transparencia pública de todos los términos de la negociación, a los jóvenes trabajadores “para despertar a una mayor conciencia colectiva, movilizadora y transformadora” y a toda la comunidad eclesial para, aprovechando el tiempo de Adviento, “poner en marcha todas las exigencias de la caridad política y la justicia socia l que nacen de la fe”.
Hasta aquí lo que dice la JOC sobre la reforma laboral. Las interpretaciones después son variadas. Se acusa a la JOC, y con ella a casi todos los Movimientos de Acción Católica, de ser casi “un cadáver” en cuestiones de apostolado cosa que suele aducirse cuando se mira al número de sus militantes y, con buena o mala intención, se les compara con las cifras astronómicas que los llamados “nuevos movimientos” suelen reunir en sus convocatorias. Incluso hay quien dice con gracia que en sus críticas a la reforma laboral que se pretenden están mas a la izquierda de Llamazares.
Pero, y disculpen los que piensen de otra manera, la cuestión va por otro sitio. No se trata de si la JOC está en buena situación o en mala, de si tiene muchos o pocos militantes, de si son mas y mejores cristianos que otros en lo que a fidelidad eclesial se refiere. Eso daría para muchos otros temas sin lugar a dudas interesantes.
La cuestión que dimana del comunicado es si las constataciones, valoraciones, denuncias y llamamientos que se realizan tienen algún viso de verdad o no. Si realmente la situación laboral en España está mucho peor de lo que nos la pintan y si, en gran parte por la población procedente de la inmigración, ha cambiado el mapa laboral en España.
No estaría de más recordar, también, que las criticas no van sólo dirigidas a la Patronal sino a un gobierno que se dice de izquierdas y a unos sindicatos que, igualmente, se dicen defensores de los derechos de los trabajadores.
Yo, en principio, no tengo ningún reparo en creerme, como dice la JOC, que la cosa laboral no anda del todo bien.
“¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo!. El nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo” (2Co 1,3-5)
In memoriam

El Diurnal de JAI
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A medida que vamos sumando años acumulamos experiencias y recuerdos que nos van enseñando pero, desgraciadamente, también acumulamos ausencias de personas muy queridas que se nos van. Aunque siguen viviendo en todo lo que hacemos y sentimos porque forman parte de nosotros mismos no están a nuestro lado y ese es un vacío que, incluso cargados de fe y de esperanza cristianas, es muy difícil de llenar.
Hoy hace tres años que una persona muy querida por mí me dejó un poco huérfano y no puedo dejar de pasar el día sin recordarla.
Eran ya muchos años los que acumulaba sobre sus encorvadas espaldas, años de grandes sacrificios, de mucho trabajo y de poco espacio a satisfacciones personales. Una de las cosas que siempre decía era que los mejores años de su vida, los mas tranquilos y felices, habían sido los de la vejez. Pero la edad, aunque sea una realidad inevitable, no suele ser una disculpa que aceptemos con facilidad cuando alguien nos deja. Sobre todo si a pesar de los muchos años es mucho el amor y el cariño que se da y la paz y la fe que se trasmite. El mejor recuerdo es saber que murió en paz, con el cariño de quienes la rodeaban y con quien compartió los últimos y más felices años de su vida. Y además murió con la misma fe que siempre marcó su vida. “Dios es lo mas grande”, solía decir con euforia y no hacía falta ser un gran experto para saber que lo decía con pleno convencimiento, con palabras que salían del fondo del corazón.
Quizás no supiera exhibir grandes argumentos teológicos y dogmáticos o sufriera un cierto escándalo interior cuando la lógica le hacía enfrentarse a la literalidad de la lectura del primer capítulo del Génesis y a la situación de ver como Eva era la única mujer en un mundo de tres varones y de pronto aparece toda la descendencia de Caín. A pesar de un cierto aturdimiento ante estas aparentes contradicciones del Antiguo Testamento nunca, ni en las épocas más duras de su vida, flaqueó en la fe en Jesucristo y en la Virgen Maria.
En nuestra vida nos encontramos con personas a las que, siempre desde la reducida visión de nuestra humanidad, consideramos virtuosas o incluso santas. Ella fue para mi todo un ejemplo de lo que debe ser esa santidad a la que, como cristianos, debemos aspirar. Y muchas veces, en mi intimidad, en las situaciones difíciles y complicadas, le rezo porque sé que contempla a Dios cara a cara y que seguirá queriéndome como siempre lo hizo.
Hace tres años hoy que se murió pero se que Rosario, que fue para mí más incluso que una madre sin tener ningún lazo familiar conmigo, sigue protegiéndome, al igual que a sus hijas y nietos, desde los brazos amorosos del Dios en quien ella siempre confió y creyó.
“La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan” (Salmo 84)
Testigos de la luz

El Diurnal de JAI
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“El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido,
me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren,
para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos,
y a los prisioneros la libertad,
para proclamar el año de gracia del Señor” (Is 61, 1-2)
Todo el tiempo del Adviento está lleno de lecturas que contienen definiciones del Mesías que de forma inminente va a nacer pero puede ser que sea está de Isaías una de las más bellas y, quizás por eso, fue la escogida por el propio Jesucristo para leerla en la Sinagoga y rubricar la misma con un “ahora se cumple todo esto”.
La profecía de Isaías nos sigue siendo muy útil porque cuando la Iglesia anuncia la buena noticia a los que sufren, cuando es capaz de sanar y vendar los corazones desgarrados, cuando contribuye a la liberación del ser humano y con todo ello proclama la gracia salvadora de Jesucristo, es el camino para la salvación y realiza en nuestro mundo y en los acontecimientos de cada día la misma obra del Mesías anunciado por los profetas.
Juan el Bautista llamaba la atención por su austero aspecto pero es casi seguro que sorprendería a su tiempo por su gran insistencia en que, como dice San Agustín, él solo es “una voz provisional”, la Palabra eterna que existe desde siempre y por siempre es Jesucristo, el Mesías. La voz, continúa San Agustín en uno de sus sermones, llega al oído, nos dice que algo está ocurriendo pero solo comprendemos el sonido cuando la Palabra llega al corazón.
Esta forma hermosa de san Agustín de hablar de la figura del precursor nos sigue señalando la senda del camino evangelizador. Somos, como dicen en América Latina, “voceros” de Jesucristo, nos toca poner en alerta, hacer que los sentidos se agudicen, nos toca preparar el camino para poder recibir en el corazón a quien es la palabra eterna, la verdad, la salvación.
Es probable que a una sociedad cansada de palabras tengamos que dirigirnos de otra forma para producir ese efecto de anuncio de quien trae la salvación. Cuando las palabras no despiertan los sentidos sino que, incluso, nos adormecen sólo la voz de los hechos, de las obras, de las acciones es capaz de mantenernos vigilantes en la espera.
Es estando al lado de quien sufre, vendando los corazones desgarrados, liberando y perdonando cuando anunciamos la buena noticia, la gracia del Señor, la salvación que nos viene de la mano de Jesucristo.
Sabemos que somos un anuncio provisional, una voz y un sonido que tiene que disminuir para que la Palabra eterna, la que llega al corazón y salva, nos llene con su gracia. Y la mejor manera de anunciar a Jesucristo sigue siendo poder celebrar, al igual que en su día dijera Jesucristo, “ahora se cumple todo esto”
Hacia una nueva cultura funeraria
El Diurnal de JAI
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Cada vez se extiende mas la costumbre de construir dentro del ámbito de los templos parroquiales columbarios que recojan las cenizas de quienes, tras su fallecimiento, optan por esta forma de conservar sus restos mortales. Es, por un lado, una buena fuente de financiación de los elevados costes que supone la construcción o reparación de un templo y, por otro, un servicio que se presta a la familia en el mismo templo al que suelen acudir y sin tener que desplazarse al extrarradio de la ciudad. Aunque todavía tiene un lento desarrollo las costumbres funerarias están cambiando. De los bellos y artísticos panteones que podemos observar en los cementerios de muchas ciudades, al lado de las mas sencillas tumbas en tierra, el nacimiento de los llamados “nichos” supuso ya una cierta revolución por el aprovechamiento de un espacio escaso. Los columbarios, con toda su belleza y funcionalidad, están dando paso ya a una nueva cultura funeraria.
No solo la proliferación de columbarios en los templos de nueva construcción o en aquellos que sufren alguna reforma es indicativa de esa nueva cultura. El arraigo, en cuestión de muy poco tiempo, de los tanatorios como espacio donde realizar la última despedida al difunto antes de partir para el funeral o la cremación, supuso una cierta revolución que fue rápidamente aceptada por la inmensa mayoría. Esto no estuvo exento de algunos problemas, al menos en Asturias, que aún siguen originando desencuentros. La prohibición mediante decreto arzobispal de celebrar funerales en los tanatorios de la diócesis ubicando los mismos exclusivamente en las parroquias no fue del todo bien comprendido y aceptado e incluso algunos esperan que un día no muy lejano pueda modificarse. Mientras tanto, y casi como signo de protesta, en el Tanatorio de Gijón se celebran actos funerarios, dirigidos por un trabajador del mismo, donde se leen textos sacados aleatoriamente del Ritual de Exequias y que comienzan con la explicación del por qué de su realización de aquella forma ante la prohibición del Arzobispado. Reivindicación, por otro lado, que a los familiares del difunto poco parece importarles en ese momento.
No se cual será dentro de varias décadas el futuro de los tradicionales cementerios que, como el de Avilés, encierran verdaderas bellezas escultóricas del arte funerario pero la cultura funeraria está en cambio. La opción de la cremación frente al entierro tradicional cada día crece más y, con ello, los columbarios se presentan como una opción más funcional y, además, más económica. Una demanda a la que, al menos por ahora, estamos sabiendo responder bien.
“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde” (Rm 12, 14-16)
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Cada vez se extiende mas la costumbre de construir dentro del ámbito de los templos parroquiales columbarios que recojan las cenizas de quienes, tras su fallecimiento, optan por esta forma de conservar sus restos mortales. Es, por un lado, una buena fuente de financiación de los elevados costes que supone la construcción o reparación de un templo y, por otro, un servicio que se presta a la familia en el mismo templo al que suelen acudir y sin tener que desplazarse al extrarradio de la ciudad. Aunque todavía tiene un lento desarrollo las costumbres funerarias están cambiando. De los bellos y artísticos panteones que podemos observar en los cementerios de muchas ciudades, al lado de las mas sencillas tumbas en tierra, el nacimiento de los llamados “nichos” supuso ya una cierta revolución por el aprovechamiento de un espacio escaso. Los columbarios, con toda su belleza y funcionalidad, están dando paso ya a una nueva cultura funeraria.
No solo la proliferación de columbarios en los templos de nueva construcción o en aquellos que sufren alguna reforma es indicativa de esa nueva cultura. El arraigo, en cuestión de muy poco tiempo, de los tanatorios como espacio donde realizar la última despedida al difunto antes de partir para el funeral o la cremación, supuso una cierta revolución que fue rápidamente aceptada por la inmensa mayoría. Esto no estuvo exento de algunos problemas, al menos en Asturias, que aún siguen originando desencuentros. La prohibición mediante decreto arzobispal de celebrar funerales en los tanatorios de la diócesis ubicando los mismos exclusivamente en las parroquias no fue del todo bien comprendido y aceptado e incluso algunos esperan que un día no muy lejano pueda modificarse. Mientras tanto, y casi como signo de protesta, en el Tanatorio de Gijón se celebran actos funerarios, dirigidos por un trabajador del mismo, donde se leen textos sacados aleatoriamente del Ritual de Exequias y que comienzan con la explicación del por qué de su realización de aquella forma ante la prohibición del Arzobispado. Reivindicación, por otro lado, que a los familiares del difunto poco parece importarles en ese momento.
No se cual será dentro de varias décadas el futuro de los tradicionales cementerios que, como el de Avilés, encierran verdaderas bellezas escultóricas del arte funerario pero la cultura funeraria está en cambio. La opción de la cremación frente al entierro tradicional cada día crece más y, con ello, los columbarios se presentan como una opción más funcional y, además, más económica. Una demanda a la que, al menos por ahora, estamos sabiendo responder bien.
“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde” (Rm 12, 14-16)
Derecho a defenderse

JAI Confidencial
El derecho a defenderse es algo que no puede negarse a nadie, ni a quien se cree ofendido y por ello ejerce su derecho a pedir a un juez que dirima en la cuestión ni a quien es acusado de realizar algo que ofende a otro. Todos tenemos derecho a la defensa y a que, al menos de forma presunta, seamos considerados inocentes. Cosa que, por otro lado, es algo difícil porque siempre que un caso se somete a la opinión pública ya es juzgado y condenado mucho antes de que quien tiene legitimidad para ello lo haga.
Cuando uno es acusado de algo, aunque sea tan solo por ser el dueño del espacio donde la presunta ofensa se realiza, si nadie sale en tu defensa no tienes mas remedio que hacerlo tú y con las armas, muchas o pocas, que uno tenga a mano. Sobre todo si uno se siente y se sabe inocente.
Es seguro que hay quien preferiría que el juicio contra el editor de JAI fuese algo de lo que nadie se enterase, que no saliese a la luz pública para así no dejar en entredicho a las instituciones eclesiales y al propio arzobispo de quien, de forma justa o injusta, muchos dicen que debería de haber evitado que la cuestión llegase a los tribunales. Como ayer decía un opinante no se bien como podría haberlo parado si quien denuncia no quiere cesar en lo que es su derecho pero, eso sí, al menos debería de evitar dar la sensación de que se apoya a una parte sobre todo si en la otra está un sacerdote.
En el objeto en sí del juicio del próximo 22 de Diciembre poco hay que comentar. El juez es quien decidirá y dará la razón a uno y a otro. Si nos consideran inocentes respiraremos con tranquilidad y seguiremos haciendo lo de todos los días. Si nos consideran culpables intentaremos responder con aquello a lo que se nos condene y, de igual forma, respiraremos, con un poco menos de tranquilidad, pero seguiremos haciendo lo de siempre. Pero lo que nadie podrá quitarnos es la amargura y la decepción que produce el creer que en la Iglesia las cosas y los conflictos tendrían que resolverse de otra manera, sin llegar a los tribunales, como dice el propio San Pablo a los Corintios en el capitulo 6. Y en eso quizás todos tengamos algo de culpa tanto el arzobispo como el propio director de Caritas y como el editor de JAI. El dolor que la situación produce no es tanto por ir a los tribunales en el ejercicio y desarrollo de un derecho como por ser esa la única vía que se exploró sin antes haber manifestado, para en su caso poder remediarlo, el objeto de la posible ofensa.
25 años creando comunidad

El Diurnal de JAI
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La Parroquia de La Resurrección en Gijón celebraba ayer los veinticinco años de su templo parroquial con una Eucaristía presidida por Monseñor Gabino Díaz Merchán, el mismo Arzobispo que en su día lo había consagrado.
Las palabras de Don Gabino sonaron ayer de una forma especial en el ambiente agradable de un templo singular que ha sido testigo del crecimiento de una comunidad parroquial que veinticinco años después mantiene toda su vitalidad.
“En la historia de la Iglesia ¡qué son 25, 40 o 150 años! Pero el momento presente es el que más nos importa porque en él vivimos y en él hemos de llevar a la práctica nuestra condición de cristianos, ungidos por el bautismo y enviados a proclamar el mundo a Cristo Salvador.
Seamos testigos de la Salvación que sólo en Cristo reside, llevando una vida santa, en la justicia, en la alegría y en el amor”.
Con estas palabras finalizaba Don Gabino su alocución. Los tiempos han cambiado y los acontecimientos han ido escribiendo las páginas de la historia de estos veinticinco años de existencia del templo parroquial de La Resurrección pero junto a su párroco, Don Silverio Zapico, hay cosas que no solo no han cambiado sino que siguen siendo la fuente en la que beber para la misión apostólica. Tras el aniversario del templo parroquial se encuentra otro aniversario no menos importante, en el una comunidad formada por personas concretas que año tras año se han reunido para compartir y celebrar la fe que luego hacían realidad en la vida diaria del barrio. Las flores siempre frescas, la fuente que mana agua y purifica el ambiente del templo y la liturgia sabia y apropiada en la que el párroco es todo un experto son una ayuda importante pero lo realmente trascendental es obra del espíritu en el corazón de quienes, día tras día, alimentan en la parroquia su esperanza y dan gracias a Dios por su obra salvadora.
La comunidad ha ido creciendo sabiendo ser frontera entre una parroquia clásica del centro de la ciudad y los barrios de sur de Gijón y gracias a la constancia edificada sobre la roca firme de Jesucristo se ha consolidado en su ser y en su hacer.
Felicidades a una comunidad cuyo templo cumple 25 años y que está llamada a cumplir muchos más siendo luz y guía para quienes cada día la siguen construyendo.
“Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra.
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto, acuérdate de la misericordia.” (Ha 3,2)
“El Poderoso ha hecho obras grandes en mí”
El Diurnal de JAI
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Hace pocos días hablando sobre la fiesta que hoy celebramos tome conciencia de la confusión en la que muchas veces vivimos nuestra fe y, a la vez de lo poco que nos esforzamos, yo el primero, en aclarar esas confusiones. Resulta que, quizás motivado por el contenido del evangelio de hoy, hay muchas personas que confunden la festividad de la Inmaculada Concepción de María con la Encarnación. En la fiesta de hoy celebramos que Dios, en previsión del nacimiento futuro de Jesucristo, hace que Maria sea concebida sin pecado original. Incluso la liturgia, que suele ser en los signos mucho más gráfica que nosotros mismos, nos va indicando con ritmo temporal como si hoy celebramos la Inmaculada Concepción de María nueve meses después, el 8 de Septiembre, celebramos su nacimiento. O como, si de la Encarnación hablásemos, celebramos el dia 25 de Marzo la fiesta y nueve meses después, el 25 de Diciembre, el nacimiento de Jesucristo. Todo tiene un por qué, incluso las fechas de las celebraciones que a veces, quizás de forma apresurada, no dudamos en mover de un día a otro eliminando con ello todo el significado que la liturgia les da.
El dogma de la Inmaculada Concepción de Maria fue definido solemnemente hace 150 años pero formaba parte de la fe popular desde muchos siglos antes.
Uno de los detalles de la festividad de hoy que siempre me han llamado la atención en la forma peculiar que tiene Dios de conjugar el destino al que estamos llamados y la libertad del ser humano. Dios previendo que Maria va a ser la madre de Jesucristo, El mismo entre nosotros, le confiere una dignidad especial al ser concebida sin pecado original, a diferencia del resto de los mortales. Pero lejos de “teledirigir” los destinos de su creación Dios nos otorga la libertad de poder aceptar o no sus designios, sus planes, su destino para nosotros. El mismo Dios que predestina a Maria a ser la madre de Jesucristo y por ello es concebida sin pecado quiere que sea ella misma la que, a propuesta del ángel, acepte o no el destino que Dios le ofrece. La aceptación de Maria a los planes de Dios rubrica, de esta forma, todo el proyecto de la salvación del genero humano.
Y si tuviéramos que destacar alguna frase de toda la liturgia del día de hoy me quedaría con una frase del final del evangelio que contiene toda la esperanza del Adviento y que da sentido a todas nuestras plegarias: “para Dios nada hay imposible”. No es absurdo ni tampoco cosa de fanáticos o de devotos de una piedad obsoleta el dirigir a Dios nuestra oración pidiéndole aquello que necesitamos, la gracia que queremos conseguir o la ayuda que precisamos ante los acontecimientos que llegan a nuestras vidas. Para Dios no hay nada imposible y sin su ayuda muchas veces poco podemos hacer. Maria fue concebida sin pecado original y concibió a Jesucristo por obra del Espíritu Santo, Isabel quedó embarazada en su ancianidad, Zacarías perdió y recuperó el habla ... Dios lo puede todo. Por eso sabemos, como la propia Maria experimentó, que aunque todo parezca fallarnos, aunque no veamos una salida, aunque creamos que todo está perdido, Dios siempre puede sorprendernos porque solo Él es la fuente de nuestra esperanza.
“Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado, concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. ”
Si no hubiera abortado...

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El diario La Razón publica hoy un artículo que bajo el título «El día que intentaron abortarme no había ninguna feminista radical reclamando por mis derechos» recoge el desgarrador testimonio de una joven de 28 años cuya madre, embarazada de siete meses y medio decidió abortar. El relato que en la Razón se hace de los hechos es francamente impresionante: “Tras recibir una inyección de líquido salino en su útero, los médicos le dijeron que su cuerpo expulsaría el feto muerto en cuestión de horas. Sin embargo, el procedimiento no cumplió su objetivo y Gianna llegó al mundo poco después, todavía viva. Gianna fue puesta al cuidado de una madre de adopción. Como consecuencia del aborto fallido, sufrió una severa parálisis cerebral y el diagnóstico de los médicos no podía ser más pesimista: el bebé estaba condenado a vivir los días que le quedaban como un vegetal. Pero su cuidadora se negó a asumir este destino y logró que la niña comenzara a andar”.Hoy Gianna, como no podría ser de otra manera, es una activista en contra del aborto.
No debemos de ocultar que la gran mayoría de los abortos se producen por toda una cadena de circunstancias que empujar a la madre a tomar una decisión que nunca, con un mínimo de sentido común, es agradable. Circunstancias que algunos siempre aprovechan para justificar el aborto y que podrían tener una cierta base argumentativa si sólo mirásemos a la madre y sus circunstancias. ¿Y el futuro niño?. ¿No tiene derechos?. ¿Podemos, aunque las circunstancias sean muy adversas, privarle de su derecho a vivir?. ¿Alguien sería capaz de decirla a Gianna a sus 28 años que no tenía derecho a la vida?.
Volviendo al sentido común no creo que nadie le dijese hoy a esta joven a la cara que tendrían que haberla abortado. El problema es que se cuentan por centenares de miles los niños no nacidos que no pueden decirnos “me intentaron abortar” porque, en su caso, la operación fue todo un éxito que les privo de lo mas preciado del ser humano, la vida.
Habrá quien al leer esto sienta deseos de responder que también debemos de defender la vida en contra de la pena de muerte, que me lea un poco mas abajo y estaremos del todo de acuerdo, aunque en el caso de los niños no nacidos la inocencia de la victima no es sólo algo supuesto sino tangible y plenamente real.
Hubo, en su momento, quien creyó que una buena política de prevención a base de preservativos evitaría embarazos no deseados y que, con ello, el aborto disminuiría. Hubo también quien defendía, y sigue defendiendo, que la liberación penal del aborto reduciría los casos o, el manos, evitaría que tuviesen que salir del país a realizarlos fuera de nuestras fronteras. Por último, y casi de una forma mayoritaria, se creía que una mejora en la educación e información sexual haría que nuestros jóvenes estuviesen mas preparados y, con ello, el aborto disminuyera. El hecho es que lejos de disminuir las cifras de abortos han seguido creciendo y eso, aún a riesgo de equivocarme, creo que indica que la cuestión del aborto no solo es un tema de información, prevención o educación sino de formación moral y, aunque a algunos les parezca raro, de la propia vivencia de la religiosidad y de la fe, en este caso, de la católica. Quien viva unas firmes convicciones cristianas y descubra a Jesucristo como su Salvador, poniendo la confianza en Dios que nos da la gracia de la vida, es imposible que admita la posibilidad de poder arrebatar a un inocente la dicha de nacer.
Como en tantas otras cosas podemos crecer en técnicas, en avances científico, en todo tipo de prevención pero hay determinadas cuestiones del ser humano en las que si nos falta la fe y la confianza en Dios es imposible que podamos avanzar.
“El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece” (1S 2, 6-7)
Carta abierta a Monseñor Osoro

Agencia JAI
Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Sierra:
Con dolor en el corazón le escribo esta carta que nunca quisiera haber tenido que escribir.
El próximo 22 de diciembre, 2 días antes de la celebración del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, se celebrará en el Juzgado de Instrucción nº 4 de Oviedo (C/ Cte. Caballero 3) la vista oral contra el administrador del foro de JAI, el padre Julio Asterio, tras la denuncia presentada en Julio de 2.004 por D. Adolfo Rivas, director de Caritas Diocesana de su archidiócesis, por presuntas calumnias o injurias vertidas por algunos usuarios en dicho foro.
Siento tener que decirle que la celebración de ese juicio necesariamente tiene que ser un oprobio para el arzobispo que ha confirmado en la dirección de Cáritas al personaje que se ha saltado a la torera el mandato apostólico dado por San Pablo en 1ª Corintios 6.
Monseñor Osoro, como sucesor de los apóstoles y defensor de la doctrina que ellos nos legaron, debería haber impedido que las cosas llegaran tan lejos o, de no ser posible, haber alejado de cualquier tipo de responsabilidad eclesial a la persona responsable de querer llevar a los tribunales civiles algo que debería haberse solucionado con un mínimo sentido de ética cristiana y fraterna.
Por supuesto, espero que el resultado del juicio sea favorable para el P. Julio Asterio pero en realidad creo que eso es ya lo de menos. El daño ya está hecho.
Monseñor Osoro, sepa que nos ha decepcionado seriamente a muchos que creíamos ver en usted a alguien válido para desempeñar altas responsabilidades en la Iglesia de España. Quien no sabe o no quiere defender a sus curas difícilmente puede defender al resto de sus ovejas. ¿Qué sacerdote asturiano podrá confiar a partir de ahora en que usted, su obispo y por tanto padre espiritual, le defienda de cualquier acusación grave si en algo tan nimio como lo que se trata en este juicio se ha lavado las manos y ha mirado para otro lado?
Eso siendo generosos. Porque confirmar en la dirección de Cáritas a quien tiene en los tribunales a uno de sus sacerdotes no es mirar para otro lado ni lavarse las manos. Es premiar a quien desobedece la enseñanza de las Escrituras.
Suyo en Cristo y María. Luis Fernando Pérez Bustamante
El día de la lotería iremos a juicio.
El Diurnal de JAI
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El 26 de Junio de 2.004 nacía el foro de JAI (http://agenciajai.foro.st) como un complemento dinámico de la tarea comunicativa iniciada a primeros de ese mismo año con la realización de una selección diaria de prensa enviada de forma gratuita a los suscriptores y que desde el mes de Febrero, también de ese mismo año, comenzó a tener también su propia producción en diferentes secciones de información (Agencia JAI), opinión (JAI Confidencial) y un poco de humor (El Informal de JAI) teniendo todas ellas como referencia casi preferencial los temas relacionados con la Iglesia Católica y, en especial, con la diócesis de Oviedo. Poco tiempo después de estrenarse el foro recibí, como administrador del mismo, una denuncia por supuestas calumnias vertidas en alguno de los comentarios por algunos usuarios del mismo. La cosa no sería nada fuera de lo común dentro del mundo en que vivimos y en el que esto está a la orden del día. Cuando uno se siente calumniado, sea ello verdad o no, tiene el derecho a que un juez dirima sobre la cuestión. Pero hay dos detalles que convierten el caso en algo ciertamente extraordinario. El demandante es el Director de Cáritas Diocesana de Oviedo, cargo nombrado por el Arzobispo, y el demandado, soy yo, un sacerdote de la misma diócesis. Cosa esta que, al menos para la opinión pública, ya tiene algo novedoso que con facilidad puede alimentar la curiosidad. Y, en segundo lugar, la primera noticia, no ya de la demanda sino de que los comentarios le habían resultado ofensivos, la tengo al recibir la demanda judicial.
La demanda es interpuesta contra mi persona no porque yo haya escrito algo ofensivo, injurioso o calumnioso, que también podría ser dada mi prolífica incontinencia a la hora de opinar o escribir y que nadie esta libre de excederse en algún momento, sino porque soy el administrador del medio en el que ha sido publicado. Al conocer la denuncia y que algunas de las opiniones habían provocado su malestar fueron inmediatamente retiradas del foro, cosa que se podría haber obtenido, y que se pide en la denuncia presentada, con tan solo haber puesto en mi conocimiento tal malestar. Posteriormente y como muestra de buena fe se le pidieron disculpas, sin tener por qué y consideradas por algunos como excesivas, que fueron publicadas tanto en el foro como en el boletín diario y como en la prensa regional. El tema siguió adelante por expreso deseo del denunciante.
El caso se verá en vista oral el próximo día 22 de Diciembre en el Juzgado de Instrucción número 4 de Oviedo y un juez sentenciará si hay o no algún tipo de falta o delito. Ante eso nada que decir, tan solo esperar el resultado con la conciencia muy limpia y tranquila.
A nivel eclesial la cosa tiene otro tipo de consecuencias. El silencio del Arzobispo a la hora de buscar una solución fuera de los tribunales y la reciente confirmación en el cargo al frente de Caritas del propio demandante, cuando persiste en mantener a un sacerdote en los tribunales en lugar de buscar otro tipo de arreglo, le convierten a los ojos de la opinión pública, quiera o no, en cómplice de quien actúa fuera de todo sentido eclesial. Su silencio o su inhibición en el tema lejos de colocarle en una situación de imparcialidad o de reducir la controversia a una mera cuestión personal le posicionan al lado de su director de Caritas, laico, frente a uno de sus sacerdotes. Y que no se entienda esto mal. El ser sacerdote, en este tema, no da ninguna bula ni impunidad si en realidad se ha cometido una falta, cosa que dirá el juez, pero a nivel eclesial si que tiene su significado y, cuando menos, su notoriedad.
Podría extenderme mucho mas y rebatir los argumentos en los que se fundamentan las acusaciones de calumnias, cosa que para mí ni han existido ni nada que se le parezca, pero eso no me toca a mí decidirlo y la justicia (con minúscula) hablará porque uno sabe bien de qué cosas es culpable y de cuales, como en este caso, no. Y la verdadera Justicia (esta vez con mayúscula) que a veces está en los tribunales y a veces no también acaba hablando y esa, aunque lo sintamos, no se equivoca nunca.
El espectáculo dentro de poco estará servido y seguro que tiene su repercusión en los medios pero a uno tan solo le toca responder de aquello que se le demanda. Quien ha iniciado el errado camino de los tribunales, pudiendo solucionarse las cosas mucho mas eclesial y caritativamente, y quien se lo ha permitido, avalado y refrendado son quienes ahora serán los únicos responsables de lo escandaloso, atípico y poro edificante que esta situación sea para Caritas Diocesana y la propia Iglesia en Asturias.
“El malvado espía al justo
e intenta darle muerte;
pero el Señor no lo entrega en sus manos,
no deja que lo condenen en el juicio” (Salmo 36)
Juicio contra JAI el 22 de Diciembre
Agencia JAI
El próximo 22 de Diciembre mientras España entera esté pendiente de la lotería de Navidad en el Juzgado de Instrucción nº 4 de Oviedo (C/ Cte. Caballero 3) se celebrará la vista oral contra el administrador del foro de JAI tras la denuncia presentada en Julio de 2.004 por D. Adolfo Rivas, director de Caritas Diocesana, por presuntas calumnias o injurias vertidas por algunos usuarios en el foro. El propio administrador del foro explica hoy en su blog “El Diurnal de JAI”, que se recoge en este boletín sus impresiones sobre la cuestión. Para todos aquellos interesados en acudir a presenciar la vista, está previsto que la misma se inicia a las 11 de la mañana del día citado.
Orar con el Apocalipsis
Agencia JAI
Así se titula una de las últimas publicaciones del Obispo auxiliar de Oviedo, D. Raúl Berzosa Martinez. El libro está editado por la editorial Monte Carmelo de Burgos y está dividido en dos partes: una primera en la que se ofrecen algunos “apunten sencillos para comprender el Apocalipsis” donde se entremezclan los textos bíblicos, una sencilla explicación y una oración que surge de ellos y una segunda parte en la que , siguiendo el mismo esquema, nos adentramos en todo lo que significa la nueva Jerusalén celestial.
El libro está dedicado a su hermana Verónica y a la Comunidad de Clarisas de Lerma y al Papa Benedicto XVI. El libro tiene además de un subtítulo que resulta muy sugerente: “Identidad y resistencia para la Iglesia de hoy”
¿Obispo?

JAI Confidencial
Ayer El País lanzaba la noticia al vuelo y hoy son tres los periódicos asturianos que se hacen eco de la cuestión aunque, como suele ser habitual, con tonos y estilos muy diferentes.
Si La Nueva España lo hace con la maestría, el buen oficio y todo el saber eclesial de Javier Moran, que es mucho, no ocurre así, por ejemplo, con La Voz de Asturias que al lado de una correcta información publica un corto cuyo titular no deja de trasmitir el olor a un cierto cachondeo: “Martínez Camino se abre ídem al obispado. El Comercio, con sobriedad, se circunscribe estrictamente a plantear la posibilidad de un casi inmediato nombramiento.
Desde el mismo momento de su nombramiento como Secretario de la Conferencia Episcopal la posibilidad de su nombramiento episcopal corrió como la pólvora. No debe ser fácil ser portavoz de los obispos sin serlo y tener, por ello, en las comparecencias públicas la autoridad de quien está coronado por una mitra y apoyado sobre un báculo.
Aunque algún presunto desliz, mal explicado y mucho mas mal interpretado, puso poner en tela de juicio su futuro episcopal no deja de ser una de los valores en alza dentro de la Iglesia española tal y como lo demostró en la última intervención en el programa de TVE 1, “59 segundos” donde se expreso y debatió de forma casi magistral.
No es pasión por tener a un asturiano mas dentro del elenco de Obispos pero, a pesar de algunos defectos de carácter que muchos le resaltan, es una de las mejores cabezas teológicas españolas y una presencia así entre los obispos y con su misma autoridad puede que no les venga mal.
Pena de muerte

El Diurnal de JAI
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Escribía hace muy poco un amigo sacerdote en el periódico La Nueva España . “Se oyen voces que piden la pena de muerte para terroristas y para los que cometen determinados crímenes, pero ninguna investigación ha demostrado que la pena capital sea más eficaz que otros castigos para impedir la delincuencia; al contrario, da paso a una cultura de la violencia. Además, a menudo se impone de manera discriminatoria y no tiene cabida en una sociedad moderna en la que se respetan los valores de los derechos humanos”.
Indudablemente comparto con el sus argumentos como lo hace la misma Iglesia que en el nuevo catecismo, en el número 2267 matiza que «Los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos».
Siempre que alguien sale en defensa de la vida y por ello condena el aborto suele encontrarse con la respuesta de por qué no se condena también la pena de muerte. No hay problema en ello aunque, al menos a mi modo de ver, cabe una ligera matización. Cuando hablamos del aborto estamos hablando de asesinar o impedir vivir a un niño absolutamente inocente que es victima de nuestra decisión. Hablar de pena de muerte supone referirnos a un adulto que, con el riesgo que siempre encierra la veracidad de la justicia, ha sido juzgado y considerado culpable de aquello que se le imputa. La diferencia resulta obvia.
Pero así y todo cuando uno, sean cuales sean sus convicciones y opciones políticas, se define como defensor de la vida suele hacerlo, si es coherente, tanto de la vida que interrumpimos y no dejamos nacer como de aquella vida que, ya desarrollada, pretendemos eliminar. Lo mas paradójico es que, si de proporciones hablásemos, da la casualidad de que la incoherencia suele ser mayor entre quienes se posicionan en contra de la pena de muerte pero admiten, toleran o disculpan el aborto que entre quienes no admiten el aborto pero son mas condescendientes con la pena de muerte. A muchos activistas, como se suele decir ahora, en contra de la pena de muerte rara vez se les ve manifestarse o adherirse en contra de la despenalización del aborto mientras que, por otro lado, son muchos los que condenan el aborto y, casi en la misma proporción e intensidad, condenan la pena de muerte. Eso, aunque sea todo lo opinable que se quiera, algo parece querer decirnos.
La vida de cada ser humano es una obra de Dios. Impedir que se desarrolle y nazca o eliminarla porque puede ser perjudicial o dañina para la sociedad no deja de ser un atribuirse facultades que solo a Dios competen.
Alguien que no crea que Dios es al autor de la vida, que todo tiene origen en Él y que hacia Él caminamos puede pensar que somos dueños de decidir vivir o morir o, incluso, que otros lo hagan pero un cristiano, que tiene que creer que de Dios venimos y a Dios volveremos, debe saber que no somos dueños de la vida, ni de la nuestra para morir cuando nos apetezca ni mucho menos de las vidas ajenas para poder decidir quien debe de nacer, vivir o morir.
“El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la nocue se o susurra” (Salmo 18)
“Preparad el camino del Señor”

El Diurnal de JAI
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“En el desierto preparadle un camino al Señor;
allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale”. Is 40, 3-5
Anunciar a Jesucristo en el tiempo que nos toca vivir es, sin lugar a dudas, la misión esencial de la Iglesia. Una tarea que se parece mucho a la de Juan el Bautista preparando el camino, anunciando a quien viene detrás, a quien no somos dignos de desatarle las sandalias. Su Juan fue el precursor, el eslabón final entre los profetas del Antiguo Testamento y el tiempo nuevo de Dios con nosotros, de Jesucristo, la Iglesia no puede dejar de ser hoy esa precursora de la venida de Cristo en su gloria, el eslabón entre este tiempo que vivimos y “los cielos nuevos y la tierra nueva” que estrenaremos con Jesucristo.
Si algo nos enseña Juan el Bautista es el ser conscientes de cual es nuestro lugar, de quienes somos en todo el proceso de la historia de la salvación del género humano. Cuando nos convertimos en “protagonistas” de la evangelización o de la tarea pastoral y perdemos la dimensión de ser instrumentos de Jesucristo necesitados de su gracia es cuando empezamos a anunciarnos a nosotros mismos, nuestras ideas, nuestras opiniones, nuestros sentimientos y nos olvidamos de que a quien debemos de anunciar es a Dios que en Jesucristo se nos manifiesta obrando nuestra salvación.
Aunque sea muy humano e incluso comprensible siempre que en lugar de menguar crecemos a la hora de nuestro anuncio de Jesucristo acabamos interponiéndonos entre Él y aquellos a los que queremos anunciarle. Siempre que dejamos e incluso convertimos a la propia Iglesia en un fin en lugar de dejarla que sea un medio para acercarnos a Cristo y dejarnos llenar de su gracia volvemos opaco el cauce para el encuentro personal y comunitario con Jesucristo.
Cuando la Iglesia y su misión en el mundo es algo frecuentemente cuestionado por aquellos que, por un lado, quiere recluir su acción a lo puramente espiritual y encerrarla en las sacristías y por otro quieren utilizarla para sus fines e intereses, recobrar la autoridad moral desde la humildad y sencillez del precursor, es algo que pasa no solo por las palabras sino por el testimonio que rubrica que hacemos y vivimos aquello que predicamos.
De muy poco nos sirve hablar de opción por los pobres si tan solo vivimos con y para los ricos o si invocamos el diálogo, la libertad y el “buen talante” pero luego somos los primeros que, a quien no piense como nosotros, no le dejamos sentarnos a nuestra mesa.
No es fácil la misión del precursor, es arriesgado anunciar a Jesucristo desde el testimonio personal y la coherencia de vida pero es posible si sabemos que detrás de nosotros viene y está el que puede más que nosotros.
Avilés apuesta por la Pastoral Juvenil

Agencia JAI
El pasado miércoles día 30 de Noviembre el Arciprestazgo de Avilés abordó el tema de la Pastoral Juvenil. El tema fue presentado por el director del Secretariado Diocesano, Sergio Mendaro, y contó con la participación de dos jóvenes de la única coordinadora de Pastoral Juvenil que en este momento funciona de forma normalizada.
El director del Secretariado avanzó ante los sacerdotes del Arciprestazgo algunas de las actividades programadas desde el mismo y respondió a diferentes cuestiones que los presentes le fueron presentando tanto en relación a su propio Secretariado como a la generalidad de la Vicaria de Juventud.
Pablo y Celeste, de las parroquias de San Nicolás de Bari y Villalegre, en nombre de la Coordinadora de Pastoral juvenil no sólo presentaron las actividades programadas para Avilés sino que hicieron una llamada especial a todas las parroquias a incorporarse al trabajo común. Dos fueron, en concreto, las demandas más urgentes que desde la coordinadora se realizaron: la necesidad de poder contar con un sacerdote diocesano que les acompañara y el constituir una única coordinadora de todo el Arciprestazgo.
Tras estas exposiciones los sacerdotes del Arciprestazgo debatieron sobre el tema y se apoyó la existencia de un único equipo-coordinadora haciendo especial incidencia en que la zona de Avilés Este-Corvera tiene suficiente entidad como para tener una coordinadora propia tal y como existió hasta el año 2.003 y por ello no se puede descartar la realización de programas comunes en la zona.
Se insistió también, de forma acertada, en que la pastoral juvenil del Arciprestazgo no puede quedarse solo en la organización de una serie de actividades. Es necesario que el equipo-coordinadora de los pasos necesarios para definir un plan de pastoral juvenil para Avilés. Alejandro Noval fue elegido para acompañar como sacerdote esta nueva etapa de la coordinara. En la tarea contará con el apoyo y la colaboración de Julio Asterio Fernández, antiguo delegado diocesano de Pastoral Juvenil.
Un Concilio de cuarenta años

El Diurnal de JAI
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Quienes hemos crecido con el Concilio Vaticano II ya finalizado es probable que no sepamos valorar en toda su dimensión lo que el mismo supuso para la Iglesia Católica. Cuarenta años después de su clausura la gran mayoría de sus textos siguen teniendo plena vigencia e incluso muchos de ellos están aún pendientes de alcanzar un pleno desarrollo de las propuestas que contenían. Aunque haya quien discrepe en la forma en que el Concilio se intento aplicar en las diferentes diócesis nadie niega hoy el enriquecimiento que supuso para la Iglesia. Se abrieron las ventanas, se renovó el aire pero lo verdaderamente importante, como no podía ser de otra manera, siguió y sigue siendo la roca sobre la que la Iglesia sigue estando levantada.
Si del Concilio Vaticano II nos quedamos sólo con los grandes cambios litúrgicos, sacramentales y pastorales que le sucedieron los árboles nos impedirán ver el bosque. Unos pensarán y dirán que las formas, la liturgia y las celebraciones eran más bonitas antes del Concilio y otros manifestarán justamente lo contrario añadiendo, además, que se volvieron más inteligibles, más cercanas y mas populares. Opiniones, como en casi todo, donde habrá para todos los gustos, unos más tradicionales y otros mucho más modernos. Pero el Concilio Vaticano II no fue eso.
Detrás de cada una de sus constituciones, decretos, declaraciones y documentos se encuentra una nueva forma de comprender la misión de la Iglesia que en la segunda parte del siglo XX tenía que encontrar la fórmula para mejorar el anuncio de Jesucristo. No hay, a diferencia de otros Concilios, grandes definiciones dogmáticas o un revisionismo de etapas anteriores. La grandeza del Concilio Vaticano II estriba en que asumiendo todo el magisterio eclesial anterior fue capaz de encontrar pistas para su mejor desarrollo en una sociedad cambiante y que comenzaba ya a modernizarse a un ritmo vertiginoso.
Tras la conclusión del Vaticano II los cambios externos se dispararon. Se comenzó a celebrar la Misa en las lenguas vernáculas; los sacerdotes comenzaron por empezar a utilizar el clerygman y terminaron por no usar ningún distintivo talar; la Misa comenzó a celebrarse cara al pueblo; poco a poco los catecismos se fueron modernizando; los rituales de los sacramentos se actualizaron y en alguno, como el de la penitencia, se fue mas allá de lo dispuesto en el mismo y lo que aparecía como excepcional (la absolución general) comenzó a hacerse de forma ordinaria.
Fueron mucho los cambios externos, unos más acertados y otros menos, pero cuarenta años después si releemos algunos de los documentos tendremos que concluir que los padres conciliares fueron en ellos mucho más allá de lo que aún hoy hemos sabido desarrollar en la vida común de la Iglesia. Cuando hoy se oyen voces que piden la celebración de un nuevo Concilio habría que preguntarse para qué. Si es para plantear cuestiones de disciplina, organización o valoraciones morales, que es muchas veces lo que se pretende, estaríamos cayendo en el mismo error de quien piensa que el Vaticano II tan solo fue un cambio externo y un maquillaje en las formas. Antes de plantearse la necesidad de un nuevo Concilio no estaría de más que releyésemos los documentos del que, cuarenta años después, sigue estando sin desarrollar en muchos aspectos de la vida de la Iglesia. Aunque siempre hay algunos pocos que, generalmente sin mucha claridad, plantean una revisión del mismo con un deseo de volver a situaciones pretéritas, generalmente también basadas solo en las formas, para la gran mayoría de los cristianos el Concilio Vaticano II fue el acontecimiento central y esencial de la vida de la Iglesia en los últimos siglos. La mejor forma de celebrar los cuarenta años de su clausura sería, sin duda, pedir que el Espíritu que ilumino en su día a los padres conciliares siga guiando los caminos de una Iglesia que tanto hoy como ayer sigue siendo instrumento de Jesucristo para la salvación.
“Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.” (Salmo 104)
Encajar el insulto

El Diurnal de JAI
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Hay temas que aunque no nos resulten algo vital no sólo nos incomodan sino que producen una escalada que transforman los debates e intercambios de opiniones en una batalla de insultos, descalificaciones y ataques personales que en nada favorecen ni al diálogo ni tan siquiera al esclarecimiento de los temas que provocan la progresiva crispación.
Prueba de ello la tenemos en muchos de los debates parlamentarios, en las tertulias de diferentes programas de televisión y de radio, en las páginas de opinión de muchos periódicos y, últimamente, en la gran proliferación de blogs en los que, como en este mismo, hay un espacio libre para realizar los comentarios que se deseen sobre lo que el titular del mismo escribe.
No es nada novedoso que las opiniones particulares de uno cuando se exponen a la opinión pública generen diferentes reacciones. Eso siempre suele ser mejor que la mas absoluta indiferencia. Tampoco es causa de sorpresa que, por esas mismas opiniones, uno reciba respuestas críticas por parte de unos y otros, de derechas e izquierdas, de progresistas y de conservadores. Cuando unas veces tus opiniones gustan a unos y otras veces, a esos mismos, les disgustan lejos de parecer una contradicción es casi señal de que uno no escribe u opina al dictado de nadie ni ideológicamente encriptado. Pero lo preocupante comienza cuando los argumentos, los razonamientos o las tesis contrarias dejan paso a lo más fácil: el insulto, la amenaza o las simples descalificaciones a la persona.
Ese es quizás el origen de muchos de los males o polémicas que hoy afloran en la crispación social española. Insultar es fácil, poner en tela de juicio la honorabilidad de la otra persona también, descalificar la valía del otro lo mismo, lo realmente complicado es saber contestar argumentando una opinión. Y no digamos nada ofreciendo datos veraces sobre el tema.
Pero al lado de esas malas prácticas que en nada favorecen los debates o el intercambio de opiniones, y sobre todo si hablamos de cuestiones cercanas a la vida de la Iglesia católica, se encuentra otra virtud que, aunque sea difícil de alcanzar, frecuentemente produce mas beneficios que el simple devolver el insulto o la descalificación y es la de aprender a encajar la respuesta que, a falta de argumentos, se vuelve un ataque personal.
Ya es viejo el refrán de que “dos no riñen si uno no quiere”. Cuando uno sale a la luz pública opinando sabe que se arriesga a que le respondan y, aunque cueste aceptarlo, que muchas veces las respuestas no son ni lo delicadas ni lo afectuosas que a uno le gustarían.
Si en la vida política y social o en los medios de comunicación se ejercitase el “encajar” el insulto la escala de la crispación, sin lugar a duda, desaparecería. El problema está, cuando se inicia un enfrentamiento dominado por el gusto por el ultraje y la descalificación, en quién es el primero que da el brazo a torcer y “encaja” lo que el otro, desafortunadamente, le dice. Esto, lejos de ser una señal de debilidad, es una demostración de un carácter que, aunque sea criticable, es mucho mas pacífico, ecuánime y dialogante que lo contrario. Así al menos lo veo yo pero, como siempre, puedo estar equivocado y siempre estaré abierto a que otro me convenza de lo contrario.
“Quien diga que dios ha muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto,
ni en la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está –sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde”.
VIGILIA DE LA INMACULADA EN LA CATEDRAL

Agencia JAI
Los jóvenes de la Adoración Nocturna de Oviedo ya están, como todos los años, preparando la Vigilia de la Inmaculada, que en esta ocasión llevará el lema "Maria, reina de la Caridad”.
La explicación del por qué del lema la dan los propios jóvenes en la convocatoria que desde la Vicaria de Juventud se ha hecho extensiva a todos los jóvenes de la diócesis.
“Buscamos -dicen los jóvenes de la Adoración Nocturna- con el lema de la Vigilia de la Inmaculada de este año sensibilizar a todos los fieles, en general, y a nosotros, en particular, de la realidad que viven hermanos nuestros en otras partes del mundo, y recordarnos el deber de ayudarles como hermanos nuestros que son”.
Continúan los jóvenes explicando que “esta celebración tiene, asimismo, un marcado carácter interparroquial, constituyendo el homenaje de la ciudad de Oviedo a María Inmaculada, motivo por el cual queremos invitarte a participar en esta emotiva Vigilia, a la vez que te rogamos transmitas esta invitación a cuantos fieles cristianos te sea posible”.
La Vigilia se celebrará el próximo miércoles, 7 de Diciembre, a las 21:30 horas en la S.I. Catedral de Oviedo, y será presidida por el Obispo Auxiliar de Oviedo, Don Raúl Berzosa.
No es el primer año que desde la Vicaria de Juventud se hace extensiva a todos los jóvenes esta cita ideada desde la Adoración Nocturna de Oviedo. Se desconoce el eco que esta convocatoria tiene en el propio Arciprestazgo de la capital o si se ha informado y contado con el para hacer difusión de la misma.
En otros arciprestazgos asturianos la Adoración Nocturna también convoca el mismo día, en las parroquias donde habitualmente se reúnen, diferentes Vigilias abiertas a todo el que quiera participar.
¡Y se hizo la luz!

El Informal de JAI
La información seria sobre la nueva iluminación del Real Sitio de Covadonga, que según dicen ha costado 200.000 euros, podemos verla un poco mas abajo en la selección de prensa de dos de los diarios asturianos. Pero la cosa, con todo el respeto y buen sentido del humor, sirve también para escribir cosas informales y poco serias.
Doscientos puntos de luz a casi mil euros cada uno eso si, pagados por la fundación de Hidroeléctrica, van a hacer posible que desde la estratosfera, el Meteosat o las naves de los posibles invasores marcianos del futuro, distingan un punto en la geografía asturiana que es, ni mas ni menos, donde nació la reconquista de España dominada e invadida por los hijos de Alá.
Desde el Santuario deberían de haber realizado una buena campaña de información no vaya a ser que algún peregrino despistado al ver tal chorro de luz piensa en algún tipo de aparición mariana.
Es de suponer que también se habrán calculado los riesgos. Covadonga desde el atardecer a la aurora es un remando de paz, soledad y silencio. La nueva y potente iluminación puede servir, sin pretenderlo, también para un turismo despistado que desde la distancia y al ver tal despliegue de luz, piense que entre las montañas hay toda una oferta de servicios y que se ha abierto en el oriente asturiano una especie de “Parque Principado 2”.
Lo que realmente es deseable, y esto ya totalmente en serio y dejando un poco de lado el sano humor que se puede hacer sobre todos los acontecimientos, es que a la vez que se estrena nueva iluminación, que sin duda mejorara los alrededores del Santuario, ese torrente de luz simbolice también el faro y la guía que la Santina es para todos los asturianos de bien.
La JOC ante la L.O.E.

Agencia JAI
Por su posible interés recogemos, en su integridad, el último comunicado de la JOC
Desde la labor educativa y evangelizadora que viene desarrollando la Juventud Obrera Cristiana entre los y las jóvenes más precarizadas del mundo obrero queremos ofrecer a la opinión pública nuestra reflexión ante la Ley Orgánica de Educación discutida actualmente en el Parlamento.
El proyecto ha suscitado una enorme controversia. Algunos de los aspectos que más polémica han generado son la asignatura de religión, la elección de centro por parte de los padres y madres, los contenidos comunes a todas las comunidades autónomas, la repetición de curso, el concierto de centros escolares,...
Parte de estas críticas son simplificadoras y esconden otros intereses políticos y económicos de los que apenas se habla. Pero hay otros aspectos de fondo silenciados que nos parecen sumamente graves:
Por un lado está el sentido que la ley da a la educación. La doctrina del capital humano, que considera a la escuela como medio de incrementar la productividad, viene recogida en la exposición de motivos del proyecto , donde se habla de lograr una “economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica, capaz de lograr un crecimiento económico sostenido” (página 6). Asimismo, el proyecto afirma que uno de los fines de la educación es “la capacitación para el ejercicio de actividades profesionales” (página 17). Con este proyecto de ley, más allá de la enseñanza de la religión o de la elección de centro, la escuela sigue pegada al modelo neoliberal que le asigna la función de proporcionar al sistema económico los profesionales que necesita para que así funcione el mercado. Difícilmente, con estas premisas, el sistema educativo va a contribuir a la felicidad y realización de las personas y a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.
Por otro lado, la financiación de la educación es insuficiente, como se puede comprobar en la memoria económica que acompaña al proyecto de ley. Si en los países de la OCDE el gasto medio en educación está en el 5,2% del PIB, en España está en el 4,6%. Esto provoca insuficiente dotación de centros, de personal, de becas… y está incidiendo negativamente en los sectores más vulnerables de la sociedad, que se encuentran en el mundo obrero. Echamos en falta que la escuela actúe como instrumento de cohesión social que no favorezca ni reproduzca la desigualdad y la exclusión crecientes.
La JOC, desde nuestra fidelidad e identidad eclesial y obrera creemos que:
Mientras nuestro sistema educativo, sus correspondientes leyes y el Estado no garanticen una educación pública, gratuita y universal que tenga como meta la humanización de las personas y de la sociedad, éste no merecerá el calificativo de “educativo”.
Mientras se siga culpabilizando al alumno y no al sistema educativo del alto nivel de fracaso escolar existente, no afrontaremos la urgente y necesaria reflexión sobre si es realmente el modelo quien responde a la persona o es al contrario.
Mientras nuestro sistema educativo comparta y fomente los fines del Neoliberalismo, para quien el alumno es cliente y herramienta al servicio de intereses económicos, no buscará la formación de la persona plena consciente de quién es, donde vive y cuáles son las claves que le permiten comprender los procesos que afectan a su vida y a la sociedad en la que vive. Sus víctimas serán siempre las mismas: las personas empobrecidas y excluidas del mundo obrero.
Madrid, 30 de noviembre de 2005
O a todos o a ninguno

El Diurnal de JAI
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¿Qué pasaría si un párroco cualquiera acudiera, unas veces si y otras no, al tanatorio cuando fallece el padre de un catequista?. ¿Cómo se tomaría el personal que el párroco acudiese, unas veces si y otras no, cuando se da un homenaje a un feligrés?. ¿Qué se tendría que pensar si un párroco acudiese, unas veces sí y otras no, a las casas de los feligreses que le invitaran y estas siempre fuesen las de los más pudientes?. Las respuestas pueden ser variadas y a gusto del lector y seguro que darían para diversos comentarios que irían desde el más benévolo, “acude cuando puede” hasta el mas duro: “tan sólo va a donde están los ricos”. Y casi con toda seguridad ninguno de los dos sería el mas correcto. Pues esto mismo que con tanta facilidad endilgamos al comportamiento de tantos párrocos, cargados de buenas intenciones pero, con intención o sin ella, mal interpretados o peor juzgados, la feligresía también lo observa, a otro nivel, en los obispos y suele ser tan injusta con ellos como nos parece que suele ser muchas veces con los propios sacerdotes.
Se crea o no solemos fijarnos mucho en los pequeños detalles. Si el obispo preside los funerales de un sacerdote sí y de otro no enseguida, aunque pueda tener sus razones de agenda para ello, sacamos conclusiones. Si acude a la despedida o jubilación de un sacerdote y el día anterior, por lo que sea, no acude a la de otro, la cosa sirve ya para que hagamos todo tipo de interpretaciones en las que el prelado no suele salir bien parado. Si acude a funerales, bodas o celebraciones variadas de personas de cierto relieve social, cultural o político pero se nota su ausencia en otros eventos mas humildes, con razón o sin ella, hacemos lo mismo que la feligresía con un párroco a quien, aunque no sea cierto lo que se supone, suele malinterpretar.
Es por ello que tanto un párroco como un obispo, y diría que como cualquiera, no sólo debe darle gusto al cuerpo y acudir allá donde el sentimiento, el afecto o el compromiso se lo requiera sino que, al menos para evitar situaciones e interpretaciones desagradables, debe de intentar mantener un criterio común en su puesta en escena pública. Y a medida que su resonancia social es mayor debe de cuidar mucho más tanto el protocolo social como el intentar ser, desde los hechos y desde las apariencias, servidor de todos por igual.
Este equilibrio no es fácil, ni en el párroco ni en los obispos. Cada uno tiene sus amistades, unas personas son más cercanas que otras y ni todas las relaciones son iguales ni los compromisos idénticos. Pero, aunque siempre haya excepciones comprensibles, cuando lo excepcional se vuelve costumbre pasa a formar parte de la propia identidad de la persona pública.
Un discreto esfuerzo en unos criterios comunes de actuación que eviten estas malas interpretaciones en la vida social y pastoral de los llamados a guiar los caminos de la Iglesia es algo que nunca viene mal, aunque como humanos que somos sea difícil cumplirlos. El problema es cuando esto ni nos preocupa ni está en nuestra intención cambiar de estilo.
“Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando.” (Salmo 24)
Espiritualidad Juvenil

El Diurnal de JAI
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No se si serán acertadas o no o si tendrán la respuesta buscada pero es difícil encontrar otra época en la diócesis asturiana en la que se hayan realizado tantas ofertas de jornadas, ejercicios espirituales y encuentros de oración, todas ellas relacionadas de una forma u otra con la pastoral juvenil. Y eso lo digo reconociendo, antes de que nadie me responda “¿qué hiciste tú cuando tuviste la responsabilidad de la pastoral juvenil?”, que estas iniciativas son nuevas, que no se dieron como ahora, por las razones que fueran, en otros tiempos y que pueden ser pastoralmente muy positivas si con ellas se consigue lo esencial, que el joven se encuentro con Jesucristo y, con Él, descubra cual es su vocación y su sitio en la Iglesia.
Desde la llegada de Monseñor Osoro a la diócesis se iniciaron el primer y el segundo lunes de mes unos encuentros juveniles de oración, presididos por él, en la catedral de Oviedo y en el templo del Sagrado Corazón en Gijón que junto con la exposición del Santísimo tienen una catequesis del obispo sobre un tema concreto, frecuentemente de forma sistemática a lo largo del todo el curso.
Otros jóvenes, los de Avilés, ya habían iniciado con anterioridad en encuentro de oración los terceros viernes de mes en el templo de los franciscanos, preparada alternativamente por cada parroquia y con una asistencia que progresivamente se volvió muy numerosa.
La Pastoral Vocacional invita, para el próximo viernes, a los coros parroquiales de jóvenes mayores de 17 años a iniciar una nueva experiencia de “Música y Oración” en el Seminario donde cantar, orar y proponer plegarias en común.
Todos los años se celebra el festival de la canción vocacional (FEVO) dirigido también a coros parroquiales con una respuesta que, mayoritariamente, es de adolescentes.
El Equipo de espiritualidad de la diócesis propone también a los jóvenes unos ejercicios espirituales en Semana Santa en la casa de Meres y otros en Covadonga a cargo, los primeros, de una Religiosa Misionera Eucarística y, los segundos, del Delegado Diocesano de Catequesis. La propuesta espiritual contiene también dos encuentros con Jóvenes en Covadonga, uno el 24 de Marzo y otro el 24 de Mayo.
La cosa no termina ahí. La Marcha a Covadonga y la participación en diferentes eventos de carácter nacional completan una oferta bastante amplia.
Sí sería deseable, para el éxito de todas estas convocatorias, que no fuesen solo una propuesta realizada desde los diferentes departamentos de la diócesis si no que tuviera un cierto arraigo en las parroquias y en las sacerdotes que, en definitiva, son quienes realizan la labor de motivación necesaria para que los jóvenes acudan y respondan a las ofertas pastorales que se les hacen.
Probablemente quien diga que todas estas ofertas de espiritualidad juvenil deberían de ir acompañadas de procesos pastorales de formación dentro de cada parroquia o de cada movimientos apostólico tenga toda la razón porque una cosa no solo no excluye la otra sino que la demanda.
Incluso puede haber quien crea que estas ofertas podrían desarrollarse de otra forma o que, incluso, deberían de ser otras diferentes. Es posible, pero lo importante es invitar a los jóvenes a participar en lo programado. Luego ya se irá cambiando aquello que se necesite modificar y se suscitarán otras ofertas que se vean necesarias, pero sin animar a los jóvenes a participar en lo que se les ofrece desde la diócesis y sin escuchar sus experiencias, cosa a la que estas ofertas también ayudan, es muy difícil poder encontrar el rumbo necesario que la pastoral juvenil debe hoy de ofrecer desde una diócesis concreta.
“Señor, Dios Todopoderoso, que nos mandas abrir caminos a Cristo, el Señor, no permitas que desfallezcamos en nuestra debilidad los que esperamos la llegada saludable del que viene a sanarnos de todos nuestros males”.