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“El MJAC es un medio”

La Entrevista

JAI inicia en este número un nuevo espacio donde podemos encontrarnos con un nuevo género periodístico: La entrevista.
Alberto Montaner, presidente nacional del MJAC (Movimiento de Jóvenes de Acción Católica) es el primero es llegar a esta nueva sección que esperemos cuente con la aprobación de los lectores.


Alberto Montaner es presidente del Movimiento de Jóvenes de Acción Católica (MJAC) y abre, por primera vez desde su creación, el espacio de entrevistas de nuestro Boletín.

Alberto, ¿es difícil ser protagonista de la vida de la Iglesia siendo laico?
Es difícil ser cristiano protagonista del mundo e ir consiguiendo esa síntesis de la fe y la vida que nos hace ir caminando hacia la perfección a la que somos llamados por el Padre. Creo que el objetivo que tiene que perseguir un laico no es ser protagonista dentro de la Iglesia, sino ser protagonista en el mundo, siendo Iglesia, plantando Iglesia.
El replanteamiento de la Acción Católica en los años 90 tras la publicación del documento Cristianos Laicos Iglesia en el Mundo, ¿cómo afecto a los jóvenes de la Acción Católica?
Afecto a lo más profundo de nuestra identidad. Del CLIM arranco un nuevo proyecto de Acción Católica, unas nuevas bases generales y de todo eso nació en 1996 un nuevo Movimiento de Jóvenes de Acción Católica. Un movimiento enmarcado en la AC General y llamado a impulsar parroquias misioneras y a estructurar el laicado juvenil.
¿De cuantos militantes estamos hablando? ¿Y jóvenes en grupos de iniciación?
Bueno, ésta siempre es la pregunta del millón… somos muy pocos militantes, estamos implantados en pocas diócesis del territorio del estado. Entre militantes e iniciación podemos ser unos 2500, más luego animadores adultos, consiliarios, etc. No nos preocupa en exceso nuestro número, aunque estamos llamados a ser más y estar en más diócesis. También es verdad que en muchas diócesis hay “Jóvenes de AC” pero al no tener una coordinación estatal no los contamos como miembros del MJAC aunque son AC. Lo que realmente nos preocupa es profundizar en nuestra identidad de AC General al servicio de la vida misionera y formativa de la parroquia.
En 1989 los Obispos españoles descubrieron el potencial de los jóvenes dentro de la Iglesia, ¿cómo describirías el momento del MJAC dentro de la Iglesia española?. ¿Os sentís acogidos, apoyados y acompañados por los responsables de la Iglesia?.
La AC es por definición diocesana, una AC al servicio de su Obispo y su iglesia particular. Pablo VI dijo que la AC era constitución misma de la Iglesia y su objetivo era el mismo que el de la Iglesia Universal concretado en cada iglesia particular.
En cada diócesis la situación puede ser diferente. A nivel general la CEE tiene una apoyo total para el MJAC. Las relaciones con el Departamento de Juventud y con toda la CEAS en general son excelentes.
Este ultimo curso vuestro consiliario ha compatibilizado su labor acompañando también a los adultos. ¿ha tenido esto algún tipo de incidencia en vuestro movimiento?
Por su puesto que ha tenido incidencia. Una incidencia positiva, a nivel de Comisiones Permanentes hemos trabajado más en equipo. La Iglesia lleva 2000 años haciendo de la carencia virtud y la AC debe seguir su ejemplo. Creo que debemos optimizar recursos humanos y estructuras en pos de una eficacia mayor. Nos perdemos en los medios y no llegamos al verdadero objetivo. No te digo que no haya sido complicado aprender a coordinarse pero todos hemos vivido esta generosidad de Fernando como una gracia y oportunidad de aunar el trabajo.
Suele decirse que la parroquia es el lugar privilegiado para vivir y compartir la fe. ¿Cómo se vive desde vuestro movimiento la relación con las parroquias?
No se puede separar, el binomio parroquia- AC es indisoluble. La parroquia es la gran familia de la comunidad de un barrio, es esa fuente de la aldea donde podemos acudir a beber de la fe de nuestra comunidad.
Estamos viviendo una época en la que la familia de la parroquia se está desestructurando. La Iglesia Española necesita un laicado organizado y maduro que asuma estructurar la vida de la parroquia y sea servicio a la misma. Esto es en definitiva la AC General. No podemos dejar que nuestras parroquias mueran por inanición y solo haya espacios privados de la Fe. Por eso la AC no es un movimiento privado, por eso es expresión misma de la iglesia local, del laico habitual.
¿crees que el método de ver-juzgar-actuar y con ello celebrar sigue siendo válido para la Acción Católica del siglo XXI?
Debemos dotarnos de un sistema que nos permita confrontar la fe y la vida, para poder inculturizar nuestra fe en todos los compartimientos de nuestra vida. El método de la AC me parece que es muy bueno para esto. ¿Es el único? Hay muchos métodos que ha surgido de la Revisión de Vida y de la Pedagogía de la Acción que son propias de la Acción Católica. Aunque no nos olvidemos, no son métodos de la Acción Católica, son métodos de nuestra Iglesia Universal, citados en el Concilio Vaticano II y, a partir de ahí, en innumerables documentos de muchas conferencias episcopales, diócesis, etc. Métodos que surgieron de la Acción Católica, por lo tanto son de toda la Iglesia Universal. Y claro que son válidos, de hecho tenemos que seguir profundizando en ellos.
Hay quien dice que los jóvenes que andan por la Iglesia no son representativos de la generalidad. ¿ves a los jóvenes de MJAC muy diferentes al resto de la juventud?
No se puede sacar un joven tipo del siglo XXI, cada joven es un mundo. Podemos extraer ciertos aspectos comunes que son propios de la edad juvenil. Estos aspectos están presentes en todos los jóvenes y también en los de AC. No somos bichos más raros que el resto de la sociedad. La AC tiene una gran heterogeneidad humana. ¿Por qué? Es consecuencia lógica de querer llegar al laico habitual, tenemos de todo, como en botica.
Un deseo para el MJAC para este curso que estamos iniciando….
El MJAC es un medio, solo un medio para el fin que Cristo nos pide. Solo deseo que el MJAC contribuya a ese fin, y que si no lo hace sepamos darnos cuenta.
Si el MJAC no sirve… no pasa nada, construiremos otra cosa, los medios nunca deber estar por encima de nuestro horizonte último que es la evangelización de los jóvenes. El acercar el rostro de Cristo a nuestros jóvenes, para que ellos, libremente elijan su destino.
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