LA INTOLERANCIA DE LOS MÁS TOLERANTES
Vivir en una democracia supone, por parte de todos, un esfuerzo por respetar la pluralidad de opiniones y tolerar, con buen “talante” que haya personas que discrepen de nuestros criterios o de nuestras opiniones. En una democracia las minorías tienen derecho a expresar su voz e, incluso, a manifestar su descontento.Esto que, hasta hace muy poco, era con frecuencia repetido por determinados sectores de la sociedad es ahora el argumento en el que se tienen que apoyar quienes organizan en Madrid las manifestaciones contra la negociación con el terrorismo (4 de Junio) y a favor del matrimonio y la familia (18 de Junio) y contra la ley que regula las uniones homosexuales.
Si bien en la primera de ellas la discrepancia surge frente a otras asociaciones, frente al gobierno y frente a los apoyos políticos del terrorismo, la segunda de las manifestaciones se encuentra en internet y en otros medios con toda clase de insultos, amenazas y descalificaciones, precisamente, por parte de quienes en otros tiempos eran los mas enfáticos defensores de la pluralidad, del respeto a la diferencia y del derecho a la manifestación pública de la opinión.
Como en tantas cosas de la vida cuando quien ejerce ese derecho de opinión y de salir a la calle no piensa como queremos hay que hacerle callar como sea. Con el resultado que tenga la manifestación del día 18 de Junio lo que ya ha puesto de manifiesto es que hay mucho intolerante revestido de democracia y respeto a las opiniones, pero ojo, a las que le sean favorables. Las otras no tienen derechos.