Absoluciones

JAI Confidencial
El catecismo, el de antes o el de ahora, ya nos enseña que el sacramento de la Eucaristía y el de la Penitencia van muy unidos. No es extraño, por tanto, que al finalizar el Sínodo que sobre la Eucaristía ha tenido lugar en Roma se esperasen algunas palabras que esclarecieran, de cara a los fieles, la confusión en la que muchos sacerdotes y no pocos obispos sumieron a los fieles con el tema de las absoluciones colectivas, apoyadas e impulsadas en su día como algo innovador que renovaba la pastoral penitencial a la luz del Vaticano II y, mas tarde, censuradas como “abuso” litúrgico, teológico e incluso dogmático.
La doctrina de la Iglesia sobre la penitencia y su modo de celebrarla es conocida pero también sabemos que hay una practica, mas abierta o silenciada, en la que la recepción de la absolución colectiva es habitual. No hacer ni decir nada sobre el tema es, como quien dice, volver la cabeza hacia otro lado y no querer agitar un asunto que genera malestar y tensiones, sobro todo entre una parte del clero y los obispos. Pero aunque fuese no ya por ortodoxia dogmática y eclesial sino por claridad pastoral en el año de la Eucaristía algo habría que decir sobre la Penitencia.