SOLIDEO

JAI Confidencial
El nombre del solideo, prenda que utilizan algunos clérigos, obispos, cardenales y el Papa para tapar la coronilla, dicen que proviene de las palabras latinas “soli Deo”, (sólo a Dios).
No se utiliza sólo en las celebraciones, sino también fuera. Durante la Eucaristía se quita al empezar el prefacio de la Plegaría Eucarística para volvérselo a poner después de la comunión. Hace honor así a su nombre de “soli Deo”, “sólo ante Dios” se quita.
Aunque el solideo suele ser algo simbólico no deja de tener relevancia por aquello que quiere evocar. Nuestros obispos, haciendo gala del significado de la prenda que llevan, no deberían, quitarse el solideo ante nadie. Ni ante el gobierno de turno, ni ante los sindicatos, ni ante la cultura dominante ni tampoco ante los ricos o los nobles.
Aunque tan solo sea una “anécdota” que un obispo se quite el solideo ante la nobleza o que, metafóricamente, se lo quite ante los padres del “estatut” de Cataluña o ante la moral o las costumbres predominantes en una época concreta de la historia, no deja de ser una oportunidad que algunos aprovechan para ofrecer una imagen gráfica de unos representantes eclesiales capaces de adecuar el mensaje a las circunstancias y a los intereses del momento.
Es posible que luego digan que la prensa es canalla y que desfigura su imagen o que, incluso, solo sabe hablar mal de ellos para darles palos. Pero si quieren evitar situaciones de este tipo deberían de ser mas cuidadosos con su propia puesta en escena.
Hay un párrafo de un libro de Joaquin Meseguer, “La sabiduría oculta” que no me resisto a transcribir:
"¿Qué ha de hacer la Iglesia: contentar los oídos con palabras suaves para no perder clientela o decir la verdad y educar en el sentido cristiano de la vida?, ¿anunciar el evangelio de Cristo y denunciar lo que daña al hombre o limitarse a decir lo que hoy se considera "politicamente correcto"?. La sociedad tiene que fomentar la tolerancia también cuando se le dice lo que no le gusta oír y se la invita a la conversión, pues la mayor parte de las veces lo "politicamente correcto" es "moralmente corrupto". Todo esto es válido asimismo para cada persona en particular. Como seguidores de Cristo, debemos profundizar en los criterios evangélicos, fundamentarnos en ellos y actuar en consecuencia. Al mismo tiempo, y esto es importante, debemos vivir en comunión con nuestros pastores: son ellos, y no otros, los intérpretes válidos de la revelación de Dios."
Aunque alguna afirmación puede ser objeto de debate, sobre todo en el párrafo final, el mensaje global no deja de ser una gran verdad. En los tiempos que corren lo peor que se puede hacer es querer contentar a todos y, de esta forma, descafeinar el evangelio. Y esto vale para todos, sacerdotes y obispos, y tanto ante el gobierno, la sociedad, algunos grupos eclesiales y algunos sectores pastorales como ante un piquete de huelga o la nobleza.
Lo contrario, aunque sea “políticamente correcto” no deja de ser una “bajada de solideo”.
Comentario:
Que razón tienes, soli Deo, lo demás da pié a interpretaciones equivocas.
El parrafo final marca la diferencia, entre la demagógia y la verdad, ¿o no?
Saludos
El parrafo final marca la diferencia, entre la demagógia y la verdad, ¿o no?
Saludos