Una plenaria complicada

El Diurnal de JAI
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Nuestros obispos inician el próximo lunes la LXXXV Asamblea Plenaria. Entre todos los temas que tienen en su agenda y en algún momento del desarrollo de la misma, aunque no esté en el guión, tendrán que hablar de aquellas cuestiones de actualidad en las que, les guste o no, tendrán que definirse y, de una forma especial, tendrán que hablar de la situación que se vive en la COPE, asunto ante el que no van a poder seguir manteniendo el silencio mucho más tiempo.
La parte más fácil de estas cuestiones de actualidad que demandan su atención será valorar el resultado de la manifestación del 12-N aunque la firmeza del presidente del gobierno en no querer tocar el tema de la religión debería darles que pensar y, a la vez, ir preparando algún tipo de respuesta no vaya a ser, como algunos ya comentan, que después de que los obispos se “mojaran” apoyando la manifestación anti-LOE resulte ahora que el resto de grupos convocantes consigan que el gobierno revise algunos aspectos que se criticaban de la ley pero el tema de la religión ni se toque y ninguno de ellos “se cale un pelo” en su defensa o reivindique una mejor consideración para la misma.
No lo tienen tan sencillo, sin embargo, con el tema de la COPE con el cual, si utilizásemos un símil del mus, tanto Jiménez Losantos como los obispos catalanes se han lanzado un órdago a la grande. Probablemente, como ya repetí en más de una ocasión, Jiménez Losantos no sea una hermanita de la caridad pero a los obispos catalanes, en concreto a los dos que últimamente han hablado, Pujol y Soler, les pierde, en cuanto a la prudencia, el sentimiento nacionalista, en el mejor sentido de la palabra.
Pero el futuro y los destinos de la COPE no dependen solamente de los obispos catalanes. El resto, aunque les guste huir de la polémica y la confrontación, algo tendrán que decir. Lo primero que tienen que clarificar es si quieren o no tener para su misión evangelizadora un medio de comunicación como la COPE y, si es así, atendiendo a todos los vértices del problema, incluido el económico y el de audiencias, tendrán que tomar una decisión sobre la postura a seguir. La COPE, y casi la inmensa mayoría de sus trabajadores, que son más que Jiménez Losantos o Cesar Vidal, aunque sean sus estrellas, necesitan saber la postura que adopta el propietario mayoritario de la cadena. Y, de igual forma, los obispos tienen que ponerse de acuerdo. No pueden estar unos, por un lado, intentando defender a la COPE de los ataques institucionales que desde algunos sectores del gobierno le lanzan y otros, por el suyo, sumándose a quienes pretenden, de forma indirecta, eliminar un medio que les resulta hostil y demasiado crítico con sus acciones.
La LXXXV Asamblea Plenaria, que se reunirá un día después de la festividad de Cristo Rey y del treinta aniversario de la muerte de Francisco Franco, es casi seguro que va a tener una gran actividad no solo en la sala de plenos sino fuera de ella. Aunque no sea precisamente un buen momento, la incorporación de un nuevo obispo a la comisión de Medios de Comunicación Social puede ayudar mucho. Y eso, sin duda, sería beneficioso para toda la Iglesia.
“Gracias, Señor, por la aurora;
gracias, por el nuevo día;
gracias, por la eucaristía;
gracias, por nuestra Señora.
Y gracias por cada hora
de nuestro andar peregrino.
Gracias, por el don divino
De tu paz y de tu amor,
la alegría y el dolor,
al compartir tu camino”.