Nunca llueve a gusto de todos

El Diurnal de JAI
http://blogs.periodistadigital.com/eldiurnaldejai.php
Hay temporadas en las que todo se tuerce por mucho que te esfuerces en hacer las cosas lo mejor posible, sin molestar a nadie y queriendo agradar a todo el mundo. Parece que, a pesar de las buenas intenciones contenidas en las palabras y los gestos que se realizan, todo se confabula para dar una impresión contraria a la realidad o para que aquello que uno dice de forma simple siempre pueda tener una doble lectura cargada de una maldad o intencionalidad que nunca existió.
El ejemplo de algo muy parecido lo tenemos en el gesto sencillo del Papa Benedicto XVI, recogido por todos los medios de comunicación, de probarse junto a otros sombreros un tricornio de la Guardia Civil. Un gesto que por si mismo no tiene ninguna connotación peyorativa es, por el contrario, fácil de sacar de contexto.
Una muestra de ello es el artículo de Maruja Torres ayer en El País en el que, entre otras cosas decía “¡Un tricornio con faldas! No había visto nada más ofensivo para el Cuerpo desde que, hace unos años, por Carnaval, un vecino disfrazó a su perro de miembro de la Benemérita, con tricornio, capa y uniforme reglamentario, que el amo sujetó como pudo al llegar a la zona de las partes viriles caninas”
Creo que no me falta el buen sentido del humor, aunque a la hora de practicarlo en mis aventuras comunicativas alguna vez me he excedido porque no todos entendemos y nos tomamos las cosas de la misma manera, pero el de Maruja Torres o no lo entiendo o necesito que alguien me lo explique.
Era algo sabido que la fotografía de Benedicto XVI con tricornio iba a dar mucho juego en los programas de humor, en montajes televisivos e, incluso, en chistes fáciles pero en todo ello se supone un mínimo de buen gusto que a veces parece cuidarse muy poco.
Pero este es quizás el menor de los males.
Un gesto sencillo, cordial, popular y afectuoso puede incluso comenzar a ser interpretado por los tertulianos de turno en clave de “oportunidad” o como un lapsus de los hipotéticos asesores de imagen que no habrían aconsejado bien al Papa.
Lo dicho al principio, nunca va a llover a gusto de todos. Si se pone el tricornio siempre habrá quien haga chistes o vea en ello una inconveniencia y si no se lo pone será el Papa alemán frío y distante que algunos quisieran que fuera pero que, por más que lo deseen, parece que ni lo es ni lo va a ser.
De lo que no cabe duda es que no estaría nada mal que la Guardia Civil editara una foto del Papa con el tricornio y la distribuyera por todos sus cuarteles porque, salvo para aquellos de creencias diferentes, no cabría mayor honor que mirarla, aunque fuese de reojo, cuando salen a cumplir con una misión que no es fácil, que puede costarles la vida y que está al servicio de todos los ciudadanos.
“Que tu gracia, Señor, nos disponga y acompañe siempre;
así los que anhelamos vivamente la venida de tu Hijo,
a su llegada encontraremos auxilio
para el tiempo presente y para la vida futura”.