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REFERENDUM, por Julio Asterio Fernández López
No se por qué siempre que hay elecciones o se habla de comicios en las diferentes televisiones siempre aparece alguna monja votando. Si es por lo llamativo en la manifestación que se celebra mañana en Madrid me parece que van a poder encontrarse con varias clases de hábitos, alguna sotana y diferentes solideos. Ante todo lo que esta concentración en defensa de la familia ha generado, de respuesta en unos y de crispación en otros que se pegan por decir que la manifestación va contra ellos, y ya que el tema es importante, ¿pasaría algo por someterlo a referéndum?.

Dicen que los países mas avanzados en democracia suelen recurrir con frecuencia al referéndum, a la votación directa de los ciudadanos sobre cuestiones que afectan directamente a su vida y a las leyes que van a regir la convivencia ciudadana. No es que el Parlamento no sea el representante del pueblo, claro que lo es, pero hay temas y decisiones que no pueden ser solventadas por un porcentaje de votos que ante cuestiones concretas puede ser muy variable.
Con once millones de votos, mas o menos, el PSOE gano las pasadas elecciones generales y con el apoyo de grupos minoritarios gobierna y tiene apoyo parlamentario. El PP con diez millones, un millón menos, es oposición. El tema de la legislación que abre las puertas a que las uniones homosexuales puedan ser consideradas matrimonio ha crispado la convivencia política de tal forma que si uno se opone a este reconocimiento es tachado, de forma automática, de homófobo y facha y si, por el contrario, la considera un paso a favor de la igualdad y contra discriminación legal de gays y lesbianas, será tachado de amoral y nov político-social.
Si añadimos a esta bipolarización el elemento religioso resultará que “buenos católicos” serán para unos, la mayoría, los que acudan a la manifestación y se posicionen frente al matrimonio homosexual, y para otros, los menos, aquellos que discrepen de los obispos y tachen la manifestación de oportunista.
Aunque pueda sonar a simpleza y ante el barullo organizado, ¿qué pasaría si se hiciese un referéndum sobre el tema?. La primera sorpresa sería que, muy posiblemente, los resultados del mismo no se corresponderían con la distribución parlamentaria, cosa que ya de por sí cuestionaría la representación del pueblo en este tema. Y la segunda que el tema está tan abierto que ninguna de las opiniones, a favor o en contra, podría decir que lo tenía ganado de antemano.
No estaría mal que ante temas de esta envergadura el pueblo fuera consultado directamente con mas frecuencia. ¿O acaso eso restaría estabilidad al parlamento, al gobierno y a la oposición?
No