La sabiduría oculta

El Diurnal de JAI
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Hoy el comentario es breve pero creo que merecido y, al menos para mí, interesante. En otro blog compañero de este y pionero en estas páginas, Rumores de Ángeles, se hablaba ayer de diferentes sacerdotes catalanes bajo el epígrafe “Ya no queda ni un hombre de Carles”. Entre ellos se citaba a Joaquim Meseguer, de la diócesis de Terrassa y párroco en Sant Quirze del Vallès como “un diamante en bruto”. Suscribo lo dicho y añado más.
Una de sus últimas obras, si no es la última, lleva por título “La sabiduría oculta”. Tuve la oportunidad de conocer su existencia gracias al foro que administro en internet y que tiene la suerte de contar con sus visitas y alguna participación. Recomendar su lectura es algo obligado y que hará mucho bien a la formación personal y, sobre todo, a la paz espiritual que trasmite en cada una de sus páginas. El libro está editado en BAC popular.
Para abrir boca adelanto un párrafo que desde el momento de su lectura me sirvió mucho para reflexionar...
En diversas ocasiones, la Iglesia ha tenido que manifestar la enseñanza del Evangelio en situaciones socialmente conflictivas, ante las que es preciso hablar y dar orientaciones. No entraré en detalles, pues resultaría una lista larga, pero no pocas veces dichas manifestaciones han provocado desconcierto y desaprobación porque salían del cauce de la moral acomodaticia y de consenso, una ética demasiado laxa, que la sociedad ha ido imponiendo y a la que nos hemos ido acostumbrando insensiblemente, dando por válidos principios y actuaciones que, en buen criterio, son motivo de escándalo y reprobación.
¿Qué ha de hacer la Iglesia: contentar los oídos con palabras suaves para no perder clientela o decir la verdad y educar en el sentido cristiano de la vida?, ¿anunciar el evangelio de Cristo y denunciar lo que daña al hombre o limitarse a decir lo que hoy se considera "politicamente correcto"?. La sociedad tiene que fomentar la tolerancia también cuando se le dice lo que no le gusta oír y se la invita a la conversión, pues la mayor parte de las veces lo "politicamente correcto" es "moralmente corrupto". Todo esto es válido asimismo para cada persona en particular. Como seguidores de Cristo, debemos profundizar en los criterios evangélicos, fundamentarnos en ellos y actuar en consecuencia. Al mismo tiempo, y esto es importante, debemos vivir en comunión con nuestros pastores: son ellos, y no otros, los intérpretes válidos de la revelación de Dios." (Joaquim Meseguer. La sabiduría oculta, nº 328)
“Señor, Dios nuestro, tú has querido que el santo obispo Francisdo de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio a nuestros hermanos”.