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La gravedad de las cosas

El Diurnal de JAI
http://blogs.periodistadigital.com/eldiurnaldejai.php

En una pequeña columna de “Esta Hora”, la Hoja Diocesana de Asturias, aparece una corrección de una información de la quincena anterior que merece la pena recoger y comentar: “En el número pasado se incluía una información referida a “la misa en las comunidades neocatecumenales” en la que se recogían unas indicaciones de la Santa Sede sobre las celebraciones de la Eucaristía en el Camino neocatecumenal.. El texto informativo afirmaba que “la recepción de las especies (eucarísticas) pasa de mano en mano” cuando la realidad no es así, según puntualiza el Vicario Episcopal José Luis Pascual: “Esto es muy grave, porque nunca se ha realizado así en dichas comunidades. Se da la comunión en la mano, lo cual es muy diferente y práctica habitual en la Iglesia”.Es posible que la expresión “pasar de mano en mano” no sea del todo ajustada a la realidad y que lo que pasa de mano en mano sea la patena conteniendo las formas.
Es posible que ni una cosa ni otra. Quienes asisten y participan de las Eucaristías que celebran las comunidades neocatecumenales sabrán mejor que nadie. Lo que si sorprende es lo de la “gravedad” del asunto. Esté o no la información ajustada o falta de matices lo cierto es que por encontrar podríamos encontrar cosas mucho más graves que esta apreciación ante las que, con frecuencia, nos quedamos indiferentes.
Es grave escandalizar al pueblo de Dios convirtiendo la homilía en una plataforma para proclamar lo que yo pienso o lo que yo opino en lugar de intentar trasmitir lo que dice la Iglesia. Es grave creerme investido por Dios para discernir con soberbia sobre el bien y el mal y juzgar con ligereza a los otros. Es grave silenciar o manipular la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia. Es grave pecar... Pero, la verdad, asombrarnos tanto de esta posible “gravedad” en una información o en un comentario y no hacerlo ante tantas otras cosas que ocurren cerca de nosotros es posible que sea exagerar un poco.
No creo que en las comunidades neocatecumenales se hagan cosas raras y extrañas en la celebración de la Eucaristía. Me imagino, porque nunca he estado en ninguna, que tendrán su estilo, su peculiaridad, como la de darse la paz en el momento del ofertorio, pero no creo que eso les sitúe fuera del espíritu eclesial. Si Benedicto XVI les hace alguna recomendación en cuanto a la liturgia es sólo eso, una recomendación ante algo que deben de cuidar o intentar mejorar. Tampoco hay que exagerar con las recomendaciones, las sugerencias o las indicaciones. Ni es nada grave que el Papa le sugiera cuidar más la liturgia ni tampoco lo es que en lugar de decir que se comulga en la mano, pasando la patena o recibiéndola en la mano se diga que pasa “de mano en mano”. Aunque la expresión, como es natural, siempre se puede mejorar.
A veces la gravedad de las cosas no es tal aunque, en definitiva, en eso tiene mucho que ver cómo nos tomamos los comentarios, de quien vienen, porque no da igual que lo diga uno u otro, y sobre todo, en que momento nos sorprenden. Ojalá que todas las cosas realmente graves en nuestra Iglesia fuesen como esta.

“Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios”
(Salmo 134)

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