La incógnita del Sínodo

El Diurnal de JAI
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De la posibilidad de un Sínodo en la Iglesia asturiana se lleva hablando desde hace tiempo e incluso el propio arzobispo comentó sobre ella en alguna ocasión pero a lo largo del último mes, y de la mano exclusiva del diario El Comercio, el tema se ha vuelto a plantear con fuerza anunciándose una pastoral del Arzobispo sobre el significado de un Sínodo Diocesano, que verá la luz en la Cuaresma, y una consulta sobre la posibilidad y oportunidad de su celebración. En este mismo blog ya dije en su día que, a pesar de las dificultades e independientemente de su resultado, un Sínodo es una oportunidad para un tiempo de gracia.
Aunque al leer la prensa uno se encuentra con que casi dan por convocado el Sínodo uno, en su modesta opinión, tiene sus dudas al respecto. Y no porque no lo vea conveniente, necesario y bueno para la diócesis sino porque no estoy convencido de que exista una voluntad y una ilusión por convocarlo, cosa que también es muy respetable e incluso comprensible.
Convocar un Sínodo Diocesano, aunque sea un tiempo de diálogo, debate y análisis sobre la situación presente, la vida y el futuro de la diócesis es también abrir la puerta a la posibilidad de que se cuelen en ese debate otros temas que, superando el ámbito territorial de las competencias diocesanas, deriven en asuntos que, a la larga, desvirtúen lo bueno y positivo que se pueda trabajar.
Si es cierto que no hay una voluntad de convocar el Sínodo o hay dudas y temores sobre por dónde puede derivar, ¿por qué entonces una pastoral sobre la cuestión y, lo más llamativo, por qué una consulta sobre su oportunidad?.
Tengo la impresión de que todo apunta a querer provocar una determinada reacción, a favor o en contra de su celebración, que ayude a tomar una decisión. Es muy posible que los responsables de la diócesis, obispos y vicarios, estén tan abiertos a su celebración como a olvidarse de la cuestión y por ello el resultado de la consulta puede ser interesante.
De cualquier forma, y a pesar de su importancia, el Sínodo tampoco es la solución mágica a todos los problemas de la Iglesia Asturiana, que tampoco son muy diferentes a los del resto de las diócesis. Hay cuestiones que tan sólo se pueden comenzar a solucionar y a mejorar con buena intención, humildad, examen de conciencia, espíritu de reconciliación, fidelidad a Cristo y a la Iglesia y una profunda actitud de conversión. Un Sínodo puede ayudar, puede dar pistas y claves teóricas interesantes, puede marcar objetivos y programar la vida futura de la diócesis pero sin voluntad de querer servir más y mejor a la Iglesia en Asturias la teoría acaba sirviendo sólo para llenar bibliotecas y publicaciones.
“Mirad, yo envío mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis” (Mal 3,1)