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¿Alianza de qué....?

El Diurnal de JAI
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En 1993 Samuel Huntington publicaba un ensayo titulado “Choque de civilizaciones” que, entre otras, defendía especialmente dos ideas: que los futuros conflictos internacionales tendrían origen cultural y se darían entre civilizaciones de orígenes históricos y religiosos diferentes y que los países islámicos, por su parte, sería difícil que pudiesen llegar a encajar en la definición occidental de países democráticos siendo muy difícil una convivencia armónica y unas relaciones pacíficas con ellos.
La reacción política ante esta idea del choque entre civilizaciones fue buscar argumentos convincentes para refutar esas principales hipótesis que planteaban todo un problema de convivencia internacional de difícil o imposible solución. En la línea de esos argumentos habría que enmarcar la famosa “Alianza de civilizaciones” de nuestro presidente.
Según la Real Academia de la Lengua al término “civilización” se le otorgan dos acepciones: “Estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres” y “Acción y efecto de civilizar”. Poco que ver, en el fondo de la definición, con las reacciones que estos días podemos observar en diferentes países islámicos a las viñetas humorísticas que representaban a Mahoma y que fueron publicadas por varios diarios europeos. ¿Es eso civilización?. Evidentemente, tal y como lo entendemos en occidente, esas reacciones poco o nada tienen de civilizadas.
Si además comparamos la reacción ante el humor realizado a costa de Mahoma con el que en los países islámicos se realiza a costa de los judíos y su religión, entre otros, ¿no es además una incoherencia?.
Otra cosa, además, es comparar la reacción del Islam frente a unas caricaturas presuntamente ofensivas con las “tragaderas” que los cristianos tenemos frente a las ofensas casi continuas de espectáculos, revistas y cómicos graciosos. La virtud parece que no se asienta nunca en los extremos, ni en el de la intolerancia mas necia ni en el de la permisividad más indiferente.
Lo que si parece que ha aportado este conflicto a no pocas personas es, por fin, el esclarecimiento de lo que es eso de la “Alianza de civilizaciones”. Parece que, oídos muchos políticos europeos y entre ellos los que nos gobiernan, viene a ser algo así como que hay que respetar el Islam y sus símbolos religiosos, aún a costa de la libertad de expresión, porque si no sus seguidores más fanáticos se cabrean, pero a la vez, en occidente, hay que defender esa misma libertad de expresión aún a costa de la ofensa a lo sentimientos religiosos que a veces se convierte en abuso de la misma.
Frente al Islam prima el sentimiento religioso frente a la libertad de expresión pero en el caso del cristianismo, en Europa, es al revés.
Lo que no suelen decir los defensores de la “Alianza de civilizaciones” es que una condición esencial para que esta se pueda dar con unas mínimas garantías de existo es que en ambas partes haya personas, sentimientos, religiones y actitudes “civilizadas”. Lo de estos días parece indicar que, al menos por una parte, esa condición resulta todavía inalcanzable.

“Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando”
(Salmo 24)

 
Comentario:
La alianza de civilizaciones es una utopìa, no es algo de risa y chiste, està muy bien hacer hincapiè en que los musulmanes estàn fanatizados por una religiòn que a la vez es un rìgido còdigo moral, social y legal; pero siempre hay que pensar en que existe el otro. Ahora bien, lo que no podemos es hacer acto de sumisiòn ante una determinada creencia religiosa (aunque tenga màs de mil millones de creyentes), una alianza de civilizaciones no es la derrota de una civilizaciòn por otra, es el muto respeto, y en eso va incluido el que en occidente se ejerzan los derechos que otorga la democracia, entre ellos, la LIBERTAD DE EXPRESION. Pero burlarse de quien aspira unir mediante el razonamiento y la palabra, y no con bombardeos no es una postura realista. ¿Queremos un choque de civilizaciones? ¿estamos dispuestos a pagar el precio?, porque el precio puede ser el saldo final de todo el planeta. Mantener una posiciòn firme en cuanto a nuestra forma de actuar, pensar y hacer pero nunca utilizarlas para decir CHOQUE DE CIVILIZACIONES, vamos a por vosotros (ya veis lo que pasa en Afganistan e Irak). Lo que sì debe decìrseles bien claro es que cuando vengan a Europa, o cuando lean o vean una expresiòn cultural, social o artìstica de nuestro continente la respeten, porque este es continente democràtico, todas las paparruchas religiosas pueden seguir pensàndolas, pero nosotros no debemos cambiar ni por amenazas ni por arrogancia nuestra forma de ser.
No