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El Diurnal de JAI
http://blogs.periodistadigital.com/eldiurnaldejai.php

Es una historia muy antigua que, al parecer, no tiene autor conocido y que Francisco Cerro Chaves, sacerdote de la diócesis de Valladolid, recoge en su libro “Parábolas con corazón grande” que , publicado en la colección Agua Viva de la editorial Monte Carmelo, ya va por la segunda edición. La parábola viene a trasmitirnos la moraleja “No hagas con el otro lo que no quieras hagan contigo”. No está de más unos minutos de reflexión.

LA MEDIA MANTA

Don Pedro era anciano y viudo. Había trabajado con ahínco haciendo de su hijo un hombre de bien.
Se encontraba solo, sin esperanza, lleno de recuerdos.
Esperaba que su hijo le ofreciera su apoyo y comprensión, pero pasaba el tiempo y esto no llegaba.
Un buen día, don Pedro llamó a la puerta de la casa de su hijo y familia.
- ¡Hola papá!, qué raro que vengas por aquí, le dijo su hijo.
- Sabes que no me gusta molestar, dijo don Pedro, pero me siento solo y no me encuentro bien.
- Esta es tu casa.
- Gracias hijo, temía ser un estorbo. Entonces... ¿me puedo quedar a vivir con vosotros...?. Estoy tan solo...
- ¿Quedarte aquí...?. No sé si estarás a gusto, la casa es pequeña, mi esposa muy especial, los niños...
- No te preocupes por mí, hijo, alguien me atenderá.
- No padre, eso no, pero no sé donde podrías dormir... ¿en el patio...?
- Bueno, está bien.
El hijo de Don Pedro llamó a su hijo de doce años:
- Mira, hijo, tu abuelo se va a quedar a vivir con nosotros. Tráele una manta para que no pase frío en la noche.
- Sí, pero ¿dónde va a dormir...?
- En el patio, no quiere molestarnos.
El niño subió a por la manta y la cortó en dos.
- ¿Qué haces, le dice su padre?. ¿por qué cortas la manta?
- Sabes, papá, estaba pensando en guardar la mitad de la manta para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

“El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece”
(1S 2, 6-7)

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