Vuestras oraciones son más importantes de lo que creéis

El Diurnal de JAI
http://blogs.periodistadigital.com/eldiurnaldejai.php
Me ha sorprendido y emocionado el gesto de Jose Manuel Vidal de colocar en su blog de Rumores de Ángeles el anuncio que hacia a los usuarios del foro de JAI de la situación médica que en breve comenzaré a vivir y que me mantendrá apartado temporalmente del JAI, de su foro y de este blog, y el ruego que a su vez hacía de que me mantuviéseis presente en vuestras oraciones. Ha sido todo un detalle generoso de Jose Manuel que habla de su enorme corazón y los buenos sentimientos junto con los de todos aquellos que han ido dejando su comentario.
Espero y confío en que ni sea mucho el tiempo en que tenga que estar apartado de estas páginas, ni la enfermedad y el tumor puedan conmigo y con mi ánimo. Y estoy convencido con toda firmeza, de que en todo ello tiene mucho que ver la oración de los amigos y, como no, también la de aquellos que, sin serlo, se acuerdan de uno desde su buen corazón.
Cuando uno, muchas veces sin saber por qué, se dedica a intentar informar, comentar y opinar, en este caso sobre temas de la religión y la Iglesia Católica, es fácil que no guste a todos y que provoque incluso reacciones que respondan a uno con más dureza de aquella a la que se cree merecedor. Pero ese siempre es el riesgo que se corre cuando uno habla, comenta, opina y, por supuesto, se equivoca públicamente.
Hay dos cosas, al hilo de esto, que a lo largo de estos años he ido aprendiendo y que ahora, dos días antes de que temporalmente me retire cobran un poco más de fuerza: no guardo rencor, resentimiento o animadversión a nadie, absolutamente a nadie, incluso a quienes en estos foros me han sacudido bien (que a lo mejor sus razones tenían) y confío ciegamente en el amor que Dios nos tiene y que se manifiesta de múltiples maneras en las personas que nos rodean y los acontecimientos, buenos y malos, que nos toca vivir.
La labor que desde JAI se comenzó hace un par de años me ha reportado mucho más que aquello en lo que yo haya podido servir. Sobre todo me ha reportado unos amigos, unas personas a quienes de otra forma no habría conocido, que me han ayudado mucho a crecer en mi vocación y en mi misión sacerdotal.
Me voy unos cuantos días con el corazón lleno de agradecimiento por vuestras palabras y por esa oración sincera, de amigos y no tan amigos, que sé que me acompañará y me ayudará en el trance que ahora me toca atravesar. Espero regresar cuanto antes y poder repetir, con la misma alegría y esperanza, que Dios nos ama, aunque a veces no entendamos sus designios, y que por encima de ideologías y opiniones, de ser progre o conservador, de derechas o de izquierdas, lo realmente importante es ser persona de buen corazón, de nobles sentimientos y capaz de desear para los demás todo lo mejor.
Gracias por vuestro apoyo y vuestra oración. Es mucho más importante de lo que a veces nos creemos.
“¿Qué es lo que se nos ha prometido?. Seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. La lengua ha expresado lo que ha podido; lo restante ha de ser meditado en el corazón”.
(Tratado 4 de San Agustin sobre la primera carta de Juan)