Saber comunicar para evangelizar mejor

El Diurnal de JAI
http://blogs.periodistadigital.com/eldiurnaldejai.php
En la edición de ayer del diario asturiano La Voz de Asturias se recogían unas manifestaciones de mi obispo, Monseñor Berzosa, sobre la importancia de saber comunicar y utilizar los medios de hoy para poder evangelizar mejor. Y digo lo de mi obispo, aunque sea el auxiliar de Don Carlos Osoro, porque aunque sea éste el titular de la sede episcopal también reconozco a su auxiliar, como por supuesto a Don Carlos, en esa figura tan entrañable de Padre y Pastor que desempeñan nuestros obispos.
El artículo fue recogido en Rumores de Ángeles, el primero de esta lista cada día más amplia de blogs que se albergan en la generosidad de Religión Digital, y los comentarios han sido elogiosos aunque en estas cosas de la prensa ciudadana no deja siempre de aparecer algún mentacato que aprovecha la ocasión no para hablar del tema planteado sino para dejar su especial desahogo malintencionado del momento.
La idea de fondo de lo manifestado por Monseñor Berzosa que, particularmente, más me ha llamado la atención es la de presentar la comunicación dentro de la pastoral como un eje transversal de la misma. Uno puede hacer en su parroquia o en su sector pastoral cosas muy interesantes y que podrían tener una gran proyección eclesial pero si no se saben contar, si no se piensa en comunicarlas, siempre quedarán reducidas a lo puramente particular y eso, en una sociedad cada vez más globalizada en la que la información es abrumadora, puede ser un indicio de quedarse al margen. Y eso para la evangelización, para anunciar a todos los rincones de la tierra a Jesucristo, tampoco es nada bueno.
No es fácil lo que se propone de que en las parroquias exista una especial atención a este campo o servicio de la comunicación y que, además, sea un eje central de todos los servicios pastorales. La información, aunque como resultado de las nuevas tecnologías esté cada vez más en manos de aficionados (yo el primero), tiene sus procesos, sus tiempos, sus estrategias y eso quien lo acaba sabiendo y dominando es el profesional de los mismos. Si cada uno nos dedicamos a comunicar y difundir nuestra pequeña parcela, sin una línea comunicativa concreta que responda a una determinada intención pastoral, no sería difícil encontrarnos con verdaderos ejemplos de incoherencia incluso dentro de una misma casa o institución.
Y junto a todo esto está la gran dificultad de que todo aquello que se quiera realizar en comunicación desde las parroquias va a requerir una inversión, unos medios que en muchas ocasiones se manifiestan como inexistentes.
Además, y esto es ya cosecha particular, lo mismo que se puede pedir a las parroquias habría que comenzar también a realizarlo desde los arzobispados donde, al menos, los medios parecen más y la estructura ya facilita la cuestión. Pero mientras a la prensa se le siga viendo, incluso dentro de casa, como el enemigo a quien en lugar de facilitarle la labor de la información hay que sustraérsela porque “no interesa” que se cuente lo que hacemos, todo lo demás es posible que se quede en una magnífica teoría pero que necesita de verdadera intención y voluntad para ser llevada a efecto.
“Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias” (Salmo 50)