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¿HAN COMETIDO UN ERROR LOS OBISPOS?, por Julio Asterio Fernández López

Es innegable que muchas de las miradas del pasado sábado estaban dirigidas a los obispos que, quizás sin pretenderlo, tuvieron en ella un protagonismo especial. A parte de las opiniones ya reflejadas en muchos medios, para unos católicos su asistencia fue muy loable mientras que, para otros, o es criticable si, como suelen aducir, se compara con su reacción ante otros asuntos sociales, o existen dudas sobre su oportunidad

Quizás aún sea demasiado pronto para responder de una forma u otra pero lo que es indudable es que en la línea de la Iglesia Española en su dialogo con la sociedad y la politica habrá un antes y un después del 18-J. Y como de opiniones hablamos podemos encontrarlas de todos los gustos. Hay quien exclama: “¡ya era hora!, esto lo venimos pidiendo desde hace décadas”, mientras que otros consideran que ha sido un error que va a comprometer futuros posicionamientos del episcopado y que supone un cambio en la estrategia de ser puente para el dialogo, de acercar posiciones, de ser buen intermediario para pasar a la vanguardia de la batalla olvidando su carácter mediador y prudente. Otros, incluso, llega a considerar que no solo ha sido un error sino un paso atrás que refleja el cambio de signo ideológico del episcopado español.
Para todas estas posiciones existen argumentos y detrás siempre está la concepción que uno tenga de la labor que los obispos tienen en sus diócesis y, como colectivo, ante la sociedad española.
Los primeros efectos de esa toma de posición que se concreto en 20 obispos asistiendo a la manifestación aunque muchos mas la apoyaron, han sido granjearse el apoyo social y mediático e un sector de la población al que mayoritariamente se le puede calificar como conservador y que, algunos, han pintado en los medios como ubicados políticamente mas a la derecha del PP.
Otro de los frutos recogidos ha sido, por la parte contraria, la crispación y la critica de grupos y sectores de la Iglesia mas progresistas y críticos que, aunque numéricamente se dice que son menos aunque metan más ruido, siguen teniendo su proyección mediática y una cierta comprensión de la opinión pública cristiana.
Ambas realidades muestran una Iglesia que, aunque unida en una misma fe aparece dividida con más frecuencia de la deseable.
Al igual que, en algunas ocasiones, los obispos se equivocaron en el pasado dejándose agasajar por los cantos de sirena de quienes se cargaban viejas tradiciones eclesiales sin ofrecer nada nuevo a cambio, en esta ocasión los aplausos de la manifestación del sábado pasado o la masiva afluencia de personas a la misma (cuando menos mucho mas del doble de las 166.000 que quieren dar oficiales) no pueden hacerles perder el justo equilibrio que ha convertido a la Conferencia Episcopal en un referente al que miran todos los sectores y partidos de la vida social española.
Si ha sido un error o un acierto su presencia en la manifestación del 18-J la historia lo dirá, pero sin lugar ha duda, ha marcado un cambio importante en la praxis de los obispos españoles.
 
Comentario:
Si la Iglesia siguiera realmente los pasos de Cristo hubiera ido a las manifestaciones contra la guerra i no contra la homosexualidad. La Iglesia es retrógada, xenófoga, homófoga, derechista y cada vez más partidista. Solo habrá una Iglesia justa cuando Castilla se desancle del pasado, que es la causa de el retraso español y lo que nos diferencia a catalanes y bascos de los españoles.
No