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20 años de sacerdotes

El Diurnal de JAI
http://blogs.periodistadigital.com/eldiurnaldejai.php

Hoy, coincidiendo con la fiesta de Jesucristo, Sumo y eterno sacerdote, seis curas asturianos (cinco en la diócesis) celebran veinte años de sacerdocio, que no son pocos. Tengo el privilegio y el honor de ser uno de ellos. Y no por el número de años ejerciendo el ministerio sino por contar con compañeros de la talla humana y espiritual de aquellos que hoy compartiremos la celebración de tan hermoso día.
Nunca hemos sido cabezas de ratón en las cosas de nuestra diócesis y salvo yo mismo que, acertadamente o no, durante años me he visto dentro de la curia diocesana, ninguno de nosotros ocupo más cargo ni honor que servir a la Iglesia desde las parroquias o el cargo pastoral en la misión diocesana que en su día se nos dio. Pero eso no significa que, salvándome a mi mismo, seamos una de las promociones que con mas cariño han tratado a la Iglesia diocesana, a sus compañeros en el presbiterio y a todo lo que significa la labor del sacerdote en nuestros tiempos de hoy.
Es quizás por la honradez que el grupo respira, por la fidelidad a la propia Iglesia y por el afecto que nos tenemos que nunca hemos crecido ni dentro de los círculos de poder de la Iglesia asturiana que, como en todas, existen aunque no se vean, ni se ha pensado en la mayoría del grupo para cargos de especial relevancia. Aunque cada uno de nosotros sabe que lo más importante es la valoración que de nosotros puede hacer aquellos a quienes nos toca servir, los fieles cristianos de nuestras parroquias y esa, sin duda, es de lo más notable y gratificante.
Con motivo de mi enfermedad el grupo se ha mostrado más unido que nunca y en los días en que estuve hospitalizado no falto alguno de ellos a los pies de mi cama. Todo un signo de lo que como promoción sacerdotal significamos.
Hay ocasiones en las que los propios laicos nos achacan que nos falta afecto, que no nos queremos y que por ello no somos capaces de ponernos de acuerdo en desarrollar una pastoral común. En nuestra promoción nos queremos y compartimos algo que es esencial y que a veces parece que no se nota, el afecto por la Iglesia en la que vivimos. Si alguien nos oyese hablar de las cosas de la diócesis o de la Iglesia se daría cuenta de que detrás de cada una de las valoraciones, de las opiniones que podemos emitir existe un inmenso amor por lo que la Iglesia y el ser sacerdote significa.
Hoy son veinte años los que celebramos con alegría y con mucho cariño. No se cuanto tiempo me dejará Dios disfrutar de amigos de esta categoría pero sea el que sea hacen que la vida que me resta por cumplir y los años de sacerdocio que seguiremos celebrando sean de lo más esperanzador.
Enhorabuena compañeros, y que celebremos muchos años más.

“Oh Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno sacerdote, concede a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus ministerios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido”
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