¿UN EPISCOPADO DIVIDIDO?, por Julio Asterio Fernández López
La comparación entre la presencia episcopal en la manifestación del día18, en defensa de la familia, y la de este fin de semana contra la pobreza, hace que algunos interpreten esto como una división en el episcopado. División, por otro lado, que si hacemos caso de las cifras de la ultima elección a la presidencia, tampoco es una barbaridad intuir.Los obispos que acudieron a una u otra de las manifestaciones sus razones tendrán, tanto personales como pastorales aunque la Iglesia, todo hay que decirlo, en la primera de ellas no aparecía como convocante y, sin embargo, si eran varios los grupos eclesiales que firmaban la convocatoria de la ultima protesta.
Para algunos interpretes de los acontecimientos de la Conferencia Episcopal la elección de Blázquez como presidente fue una salida de urgencia ante la derrota de Rouco por la mínima aunque esta solución en lugar de disipar las diferencias parece que las aumenta. Tampoco es para escandalizarse porque el episcopado no este unido en todo al cien por cien. Recuerdos de otra época de desafecciones, los años de Tarancón y Guerrra Campos, por poner un ejemplo, nos indican que no pasa nada especialmente grave porque existan diferencias de opinión y los votos apoyen a uno u otro para la presidencia. Lo que sí es fundamental, en cambio, es que en lo doctrinal, en las líneas fundamentales de la pastoral de la Iglesia española estén no solo de acuerdo si no en total comunión. Esto, a pesar de sus diferencias, los obispos lo han intentado transmitir siempre. La salida de los obispos a la calle en manifestación ha roto una especie de tabú. Es de desear que esa decisión no fracture más de lo normal el clima episcopal porque los tiempos requieren unidad y no dispersión.