EL "CANUTO" PARA DON CARLOS, por Julio Asterio Fernández López
Entre diversas asociaciones está de moda el entregar anti-premios. Uno de estos, al parecer inédito hasta ahora ya que es su primera edición, es el premio canuto que, según nos cuenta la prensa, ha sido otorgado por el Movimiento Social por la Escuela Pública al arzobispo de Oviedo, Don Carlos Osoro, como máximo responsable de la Iglesia católica a la que acusan de llevar, y cito textualmente, “una auténtica ofensiva contra la escuela publica propugnando la generalización de las subvenciones y conciertos económicos con sus colegios privados". También lamentan las visitas de Osoro a varios colegios públicos con el objetivo, a su juicio, de «hacer proselitismo». Tras tener que leer un par de veces la información uno no sabe si quedarse perplejo, si tomárselo a broma o si, por el contrario, agarrar un cabreo monumental. Cuando, además, uno lee que el premio se entregará en la Semana Negra de Gijón pues ya tiene cerrado el cartel del despropósito.
No se quienes son estos señores y señoras (por eso de la paridad de sexos que me imagino guardarán) que se llaman Movimiento Social por la Escuela Pública pero que, sin dar sus nombres, se esconden detrás de la institución que les ampara. Pero si se quien es Don Carlos Osoro y me parece que en la concesión de este premio han errado el tiro.
Ya suena a cachondeo que con todas las iniciativas gubernamentales pretendiendo reducir a la mínima expresión la asignatura de religión en los centros públicos venga ahora a decirnos que la Iglesia mantiene una “autentica ofensiva” contra la Escuela Pública. Eso no se lo creen ni ellos porque saben muy bien que si de ofensivas hablásemos nos las encontraríamos, precisamente, en contra de la Iglesia y las clases de religión. Esa si que es una auténtica ofensiva y no la que quieren achacarle a la Iglesia que, caso de que la hubiese, sería la “ofensiva fantasma” porque verla no se la ve.
Y para mas cachondeo eligen al arzobispo, como cabeza de la Iglesia asturiana (que lo es), para hacer recaer sobre él todo el desprestigio que con este premio se quiere, de forma envenenada, otorgar.
Y vuelven a cometer otro error porque es muy probable, y me consta, que entre todos los obispos españoles monseñor Osoro sea uno de los mayores y mejores defensores de la enseñanza en general y de la escuela pública en particular, tanto porque la ha vivido como porque la siente.
Y ya por último que un Obispo durante una visita pastoral a una parroquia muestre interés, si no hay inconveniente, en visitar los centros educativos que hay en la misma sea calificado de “proselitismo” es desconocer algo mucho mas elemental que es la cortesía. Y además, como ya se ha dicho muchas veces, si no es invitado por el centro educativo en cuestión ni acude, ni plantea la posibilidad de visitarlo. ¿Se puede llamar a eso proselitismo?.
Al parecer es la primera edición del premio. Y entonces algo se comienza a comprender. Es probable que se puedan encontrar personas que no se hayan distinguido por su defensa de la escuela publica pero, seguramente, no tienen tanta resonancia mediática como si el destinatario del premio es el Arzobispo. Y además siempre encontrarán a algunos “tontos útiles” que los toman en consideración y que además, como este que escribe, les responden.
En lugar del famoso “canuto” algunos mereceríamos la “B” de bobos por hacernos eco de estas cosas y darles mas importancia de la que en realidad tienen. Seguro que Don Carlos no le ha dado ninguna importancia al asunto.