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JÓVENES DE AVILÉS POR LAS RUTAS DE SANTA TERESA


Aunque el relato de la peregrinación de los jóvenes de las parroquias de San Nicolás de Bari y de Santo Tomás de Avilés fue colocado en el foro de JAI creemos interesante publicarlo en este especial del verano. La realidad juvenil de las parroquias, en algunas muy escasa, y las actividades que desde ellas se emprenden merecen ser reseñadas aunque tan solo sea para apoyar e impulsar las iniciativas dirigidas a la evangelización de los jóvenes. El relato fue editado en el foro de JAI por una de sus foristas que firma como Zahara.-Alhama y que pertenece a la parroquia de San Nicolás de Bari.

“Camino de Santa Teresa y San Juan De La Cruz”

Comenzamos nuestra peregrinación a las 3:00 PM desde la iglesia de Sabugo. Aunque en este día no caminásemos nos sirvió para acortar distancias con nuestros futuros amigos y compañeros de camino, además de darnos una vuelta para conocer Medina del Campo donde nos acercamos al castillo de La Mota.
Desde el primer día realizábamos por las noches una novena en honor de Santa Teresa y todas las mañanas rezamos laudes. Lo difícil comenzaría a la mañana siguiente en el momento en el que, aún de madrugada, Cristina y Alejandro nos despertasen para caminar y así evitar demasiado calor. El día se presentaba bastante difícil al tener que caminar unos 26 km para desplazarnos desde Medina Del Campo hasta Madrigal de las Altas Torres donde pasaríamos aquel día y el siguiente al completo de relajación (que bien nos vino). En estos dos días también nos dio tiempo para visitar la Iglesia de San Nicolás, gracias a su párroco que nos permitió entrar un momento a pesar de estar en plena restauración. Pudimos ver la pila bautismal en la que fue bautizada Isabel la Católica. También el convento de monjas de clausura , que antiguamente fue el palacio de Juan II y lugar en el que nació Isabel la Católica.
Tras pasar estos dos días en Madrigal (donde pudimos disfrutar por las tardes de la piscina), al día siguiente tocaba sufrir otro poco con los 19 km que nos separaban de Fontíveros, donde el párroco nos facilitó el visitar la Casa natal de San Juan de la Cruz ahora convertida en Iglesia, donde nuestro excepcional “guía” (el párroco) nos recitó alguno de sus poemas. Posteriormente visitamos la Iglesia de San Cipriano donde San Juan de la Cruz fue bautizado. En esta misma tarde algunos componentes de nuestro grupo visitaron la Capilla de las Carmelitas Descalzas y rezaron vísperas junto a ellas. Ya realizadas estas visitas nos disponíamos a retirar nuestras pertenencias del pabellón que nos había sido asignado para incorporarnos a las instalaciones de la piscina municipal debido a la cantidad de palomas que en el pabellón se encontraban. Otro día más había transcurrido sin apenas darnos cuenta.
Cuando sí nos dimos cuenta que otro día más había pasado fue a la hora de levantarnos de nuevo para caminar otros 20 Km. para llegar a San Pedro del Arroyo. Ya era nuestra penúltima etapa antes de llegar a nuestro destino. En este paradero no nos desplazamos a ningún lugar para visitar nada debido a la ausencia de lugares culturales, por lo tanto tuvimos una tarde de absoluto relax.
A la mañana siguiente nos disponíamos a caminar 30 km aproximadamente para desplazarnos a Ávila: nuestro destino. Esta fue la mañana de mayor madrugón ya que al ser una etapa tan larga no podíamos permitir que nos alcanzase el calor. Por fin a las 11 (y algo) horas habíamos alcanzado nuestro destino (Entrada de Ávila). La alegría de la gente era impresionante porque habíamos conseguido nuestro propósito y teníamos cinco días por delante para realizar la catequesis sobre la Eucaristía y nuestro tiempo de ocio y cultural por la ciudad de Ávila. Visitamos: la “Gran Muralla” en horario nocturno y en horario donde el sol más fuerte pegaba. También intentamos dos veces la Iglesia de San Nicolás aunque nuestros intentos fuero fallidos porque estaba cerrada. Otro día nos desplazamos a la Iglesia de san Vicente, la parroquia que nos acogió y nos cedieron las duchas del colegio diocesano. En esta Iglesia asistimos a una eucaristía celebrada por Don Alejandro el Sacerdote que nos acompañaba y quien preparaba la comida y nos curaba las ampollas de los pies. Fuimos a la Catedral, al convento de la Encarnación donde ingresó Santa Teresa (donde coincidiendo con la solemnidad de Santiago Apóstol, aprovechamos para asistir a la Eucaristía). También al primer convento que ella fundó, el de San José y, para cerrar estos día sen Ávila, celebramos una Eucaristía, presidida por Don Alejandro, donde se impuso el Escapulario del Carmen a quien no lo tenía como colofón de nuestra peregrinación.
Aunque no todo acabó ahí. A las 11:30 de la mañana del día 27 nos dispusimos a emprender camino ya en autobús a Alba de Tormes para visitar el sepulcro de Santa Teresa, el convento Carmelitas Descalzasy la iglesia de San Juan de la Cruz. Tras estas visitas nos dispusimos a comer a las orillas del Río Tormes. Después de nuestra comida nos desplazamos de nuevo al autobús para irnos a nuestros respectivos hogares, pasando por el centro de Salamanca, y no sin antes celebrar un breve acto de acogida en la iglesia de San Nicolás, que agradecemos a Don Alfonso (que se encontraba por Avilés) y a Pablo, el primero Sacerdote de Grandas de Salime y en breve nuevo coadjutor de la parroquia y el segundo, catequista en San Nicolás.
Pero especialmente, nuestro agradecimiento a Don Alejandro y a Cristina, que prepararon todo de la mejor forma, sin ellos nada habría resultado, al igual que a todos mis compañeros por el mero hecho de ir y hacerlo todo realidad. Con este articulo espero recoger todas las experiencias de nuestro caminar... y bueno... las travesuras para dormirnos y tomarles un poco el pelo a Cris y Alejandro... simplemente nombrarlas, que si se enumeran...

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