La "movida" episcopal
El nombramiento de ayer de Don Ramón del Hoyo, hasta ahora obispo de Cuenca, como nuevo obispo de Jaén, ha vuelto a poner en movimiento la necesaria y sistemática renovación de obispos que, a juicio de muchos, suele desarrollarse con una excesiva lentitud.
La institución que se convierte en pieza clave para el nombramiento de los obispos y que hace que estos se produzcan con mayor o menor rapidez no es otra que la nunciatura que es la que, dentro de sus competencias, elabora ternas, presenta candidatos y abre, en definitiva, los procesos habituales para cubrir diócesis cuyos prelados llegan a la edad de jubilación, son trasladados o promovidos a otras o, simplemente, fallecen.
Los últimos nombramientos de Obispos parece que, según el juicio de los expertos en estas cuestiones, se vienen produciendo con una excesiva lentitud que en algunos casos, como en las últimas elecciones en la Conferencia Episcopal, pueden condicionar el resultado de las mismas ya que si algunos nombramientos se hubieran realizado antes el resultado, obviamente, podría haber sido otro.
En los próximos años la necesidad de renovación del episcopado continuará su ritmo. De momento parece que es necesario nombrar obispo para Cuenca y Cartagena, cuyos titulares han sido nombrados para Jaén y Zaragoza, respectivamente. También se deberían de nombrar obispos para Mondoñedo, Alicante, Tenerife, Canarias...
Aunque nadie pone en duda la calidad de los nombramientos episcopales si que se suele ser muy crítico con la diligencia del nuncio, Monseñor Monteiro, a la hora de proceder a los nombramientos.
Trabajo sobre la mesa tiene y, me imagino, que nombres también. Y aunque solo sea por pura deducción estadística seguro que entre ellos hay algún valenciano.
La institución que se convierte en pieza clave para el nombramiento de los obispos y que hace que estos se produzcan con mayor o menor rapidez no es otra que la nunciatura que es la que, dentro de sus competencias, elabora ternas, presenta candidatos y abre, en definitiva, los procesos habituales para cubrir diócesis cuyos prelados llegan a la edad de jubilación, son trasladados o promovidos a otras o, simplemente, fallecen.
Los últimos nombramientos de Obispos parece que, según el juicio de los expertos en estas cuestiones, se vienen produciendo con una excesiva lentitud que en algunos casos, como en las últimas elecciones en la Conferencia Episcopal, pueden condicionar el resultado de las mismas ya que si algunos nombramientos se hubieran realizado antes el resultado, obviamente, podría haber sido otro.
En los próximos años la necesidad de renovación del episcopado continuará su ritmo. De momento parece que es necesario nombrar obispo para Cuenca y Cartagena, cuyos titulares han sido nombrados para Jaén y Zaragoza, respectivamente. También se deberían de nombrar obispos para Mondoñedo, Alicante, Tenerife, Canarias...
Aunque nadie pone en duda la calidad de los nombramientos episcopales si que se suele ser muy crítico con la diligencia del nuncio, Monseñor Monteiro, a la hora de proceder a los nombramientos.
Trabajo sobre la mesa tiene y, me imagino, que nombres también. Y aunque solo sea por pura deducción estadística seguro que entre ellos hay algún valenciano.