A g e n c i a J A I
Pagina de información y opinión religiosa
Acerca de
Espacio de información y opinión donde la Iglesia Católica tiene un especial interés
Sindicación
 
LA “ECLESIOFOBIA” DE BORIS Por Julio Asterio Fernández López
Tal y como el mismo se define en el diario de La Nueva España de hoy, Boris Izaguirre es un “mariquita” famoso y con una audiencia elevada. Junto a Sardá ha sido el aliciente mediático de los últimos años de “Crónicas Marcianas” y junto a Gemma Nierga uno de los atractivos del programa de la Tarde de la SER. Su capacidad mediática y su profesional en los medios nadie se la va a discutir pero, y con todos los respetos del mundo, su “fobia” particular a la Iglesia Católica y a sus obispos le ha hecho caer, cuando menos, en las estupideces que el mismo denuncia en aquellos a quienes califica de “homófobos”.
Si el otro día decía en un medio que a la Iglesia los “mariquitas” (expresión suya) ante la ley que regula la unión homosexual debían de decirle lo mismo que Eto´o al Madrid (aquello de “Madrid cabrón saluda al campeón”), hoy nos ofrece otras lindezas propias de alguien que sufre una fobia, en este caso, “eclesiofobia”.
A la pregunta de dónde se casará responde...”Odón Elorza se ha ofrecido a casarnos (a él y a su novio) en san Sebastián, pero mi novio Rubén propone un consulado español en Latinoamérica, para que rabien más los cardenales de allá”.
Y hay mas... según Boris “Quien se opone a las reivindicaciones homosexuales queda mal en la foto. Da una imagen horrible, arrugada, amargada”.
Y ya por último, en la entrevista de La Nueva España, a la pregunta de su Gemma Nierga le tira de las riendas (le contiene) responde: “Han estado un poco cortantes con mis comentarios sobre el Papa; ahora bien, no me negarás el atractivo de su secretario de toda la vida, ese Giorgio tan elegante, tan Arman y que conduce un Golf...”
Estos comentarios reflejan por si solos que lo de Boris con la Iglesia católica no es un simple desencuentro.
Ahora que parece que la “homofobia” desciende, que los homosexuales son respetados como tales aún sin necesidad de leyes que hagan normal lo diferente, declaraciones como las de Boris parecen sugerir que tendremos que empezar a luchar contra la “eclesiofobia” que muchos personajes, ahora crecidos, quieren hacernos llegar desde los medios en los que campean a sus anchas y con unos buenos rendimientos económicos.
Porque la Iglesia, al menos, tendrá el derecho a ser respetada y a poder manifestar su opinión, ¿no?. ¿O acaso esos derechos elementales están solo reservados a “mariquitas”?
No