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SEÑOR ARZOBISPO, CON TODO EL RESPETO, SE HA VUELTO A EQUIVOCAR
JAI Confidencial

Por Julio Asterio Fernández López


Puede sonar a impertinencia o a mera presunción pero creo, aunque sea algo compartido con más personas, que mi Arzobispo, monseñor Osoro, se ha equivocado de nuevo al nombrar, o según algunos ratificar, a Adolfo Rivas como director de Caritas Diocesana.
Y la equivocación no es, precisamente, por las cualidades que el señor Rivas pueda tener o no tener para ejercer un cargo que, aunque de modo provisional, ya venía ejerciendo desde hace unos años. La equivocación es, a mi juicio, porque seguir otorgándole la confianza para un puesto diocesano es dar carta de legitimidad a que cualquier cargo diocesano, si se siente injuriado, calumniado o simplemente criticado, pueda acudir en primera instancia, sin mediar ningún tipo de dialogo, petición de rectificación o queja a instancias superiores, a los tribunales para dirimir sus diferencias. Porque es eso, y no otra cosa, lo que al señor Rivas desde este mismo medio se le puede recriminar.
Si uno se siente ofendido, agredido injustamente o si considera que en un medio cualquiera se le ha tratado mal, está en su pleno derecho de acudir a las instancias judiciales oportunas. Pero eso, que vale para la generalidad de los ciudadanos, entre cristianos se suele solucionar, al menos en sus primeras fases, de otra forma.
No voy a entrar en el fondo de la cuestión, las supuestas ofensas de un usuario del foro bajo pseudónimo o algunas informaciones que pudieron no estar no del todo ajustadas a la veracidad, porque ni sería objetivo ni, aunque lo intentara, como editor del JAI y administrador de su foro sería nada creible. Pero lo que si es una convicción personal y creo que además muy extendida es que, aún teniendo una posible razón para sentirse molesto, acudir a los tribunales sin mediar ni una queja ante el editor de la publicación o exigir el derecho a replica o la rectificación oportuna o, lo que puede ser mas grave, dar ese paso sin ponerlo en conocimiento del arzobispo, superior de ambos, demandante y demandado, no es actuar como pide la Iglesia, el cargo que ocupaba y ahora seguirá ocupando y, por supuesto, la caridad que a ambos nos obliga.
La ratificación en el cargo del señor Rivas, que por otra parte puede realizar una gestión y una administración brillante, lo que si produce, en cambio, es serias dudas sobre el conocimiento que el arzobispo tenía, en su momento, del proceso iniciado contra mi persona porque, al menos, no se entiende que si no quiere que se lleve a cabo un proceso judicial de este tipo, que va a ser mas perjudicial que beneficioso para la Diócesis y para la misma Caritas, mantenga su apoyo a quien, haciendo oídos sordos a ese deseo, continua con un proceso que, en principio, parece que el señor Arzobispo no aprueba.
Y no estamos hablando de una mera cuestión que el señor Rivas lleve a titulo personal, aunque esa sea su intención, porque la repercusión eclesial es evidente y eso un cargo diocesano debe de asumirlo.
Aunque la confianza y el apoyo dado por el arzobispo como director de Caritas a quien en lugar de hablar conmigo prefiere llevarme a los tribunales por gestionar el medio en el que presuntamente se le trato mal resulta una bofetada episcopal a mi persona, se encajarla bien y asumirla desde la caridad cosa que, al menos por sus actos, otros parece que entienden de otra manera.

No