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Alma mía, no aspires a la vida inmortal, pero agota el campo de lo posible. Píndaro, Píticas III, ep. 3
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la cultura de la pobreza: la caridad cristiana.
El capitalismo necesita la desigualdad para poder funcionar, y continuamente reproduce la desigualdad como parte de su normal funcionamiento. Sheila D. Collins



En las sociedades capitalistas, la Pobreza es frecuentemente considerada como un estado de holgazanería e irresponsabilidad individual, o, algunas veces, como de santidad y bienaventuranza. Lo que rara vez se piensa es que supone la consecuencia de no encontrar empleo en el mercado de trabajo asalariado, o que los salarios que pagan los empresarios estén muy por debajo del umbral de pobreza.

Hay que empezar a decir que la pobreza es uno de los castigos del sistema capitalista. Una persona pobre no es más que una persona desechada o menospreciada por el sistema; el correctivo que sufre es el del descenso social a la condición de pobre. Y una vez atrapada por esta condición, por lo común, al no ser consciente de este proceso, la persona enganchada en esta situación de pobreza se comportará de una forma modosa, disciplinada, sumisa, leal, y hasta agradecida.
Normalmente, será una persona honrada, limpia, y alguna hasta piadosa e irá a misa. Sus maneras responderán más a lo que el sistema capitalista considera social y cívicamente correcto, de forma que usted podría sentar a un pobre en su mesa, que no abusaría de su confianza. A la persona empobrecida todavía le queda la esperanza de recuperar su estatus social dentro de la sociedad capitalista; pocas veces relaciona su condición de pobreza con no haber encontrado un comprador (empresario) a quien vender su fuerza de trabajo, o que su valor de uso apenas tiene un valor de cambio (bajos salarios).

Por el contrario, a la Mendicidad se la considera como un estado de fealdad, suciedad, y mal olor. Aparte de mugrientos y frecuentemente alcohólicos, las personas mendigas suelen ser
desordenadas, indisciplinadas, desagradecidas, insensibles, desconfiadas, y hasta agresivas. No reconocen principios ni tienen modales. Además, se dice que son descreídas, de forma que cuando se acercan a las iglesias es únicamente para pedir, no para rezar o agradecer. Son personas consideradas por la sociedad capitalista como inmorales y anti-cívicas, de manera que se les ve hacer sus necesidades o vomitar en cualquier lugar, incluso encima de su mesa si usted les invitase alguna vez. Un mendigo es fuerza de trabajo en descomposición, que sirve de testigo contra las tentaciones que parte de la población pueda tener de retirar su oferta del mercado de trabajo, con la consecuente presión para introducir indisciplina en el ejército de reserva que necesita el sistema para pagar salarios de pobreza.

Una sociedad que no es capaz de alimentar a sus ciudadanos, debe ser cambiada. Maximilien de Robespierre

Ahora bien, mientras la Mendicidad molesta al sistema, la Pobreza no, más bien sirve para que la Riqueza pueda de vez en cuando alardear de caritativa, bondadosa, ecuánime, condescendiente y magnánima con ella. Mientras un pobre es una persona conservadora por educación, alguien que desea y está esperando mejorar su ‘suerte’ en la sociedad burguesa, y de aquí que los ricos tengan conmiseración con los pobres, por el contrario, un mendigo es una persona indisciplinada, sin voluntad para asumir las buenas costumbres exigidas por las normas de convivencia de la sociedad capitalista. De todos formas, los ricos saben que el mendigo tampoco es peligroso ya que solo abjura de la disciplina que impone el modelo de consumo capitalista, que es el de buscar empleo asalariado para ganarse la vida. También saben que carece del amor propio y el coraje o espíritu de lucha para repudiar las migajas que diariamente le ofrecen las personas pudientes y caritativas. En otras palabras, mientras el mendigo es un rebelde sin causa, el pobre es una persona que a menudo no ve la causa que tendría que provocarle la lucha contra el capitalismo.

Por tanto, no es de extrañar que la Riqueza sea caritativa con la Pobreza e implacable con la Mendicidad. La mayoría de los pobres acepta y acoge con buenos ojos los programas de asistencia que organiza el sistema, mientras que los mendigos frecuentemente prefieren la vida de la calle, vivir sin techo, antes que aceptar las normas y exigencias que imponen las entidades caritativas. En este sentido, se puede decir que el mendigo tiene una vena de acratismo que no gusta a las clases dominantes ni a los ‘ciudadanos’ que observamos fielmente las normas de conducta que nos ha inculcado el sistema.

LA OTRA SANTA CENA


Viridiana. Luis Buñuel

Caridad evangélica. Esta cultura religiosa de “hacer el bien evangélico con el pobre” continua viva en la mayoría de los grupos que, domingo tras domingo, instalan su tenderete para repartir ‘la sopa’ o la cesta de alimentos entre los necesitados, en las principales calles de las grandes ciudades, o en los atrios de sus correspondientes iglesias; se puede subrayar que la mayoría de las organizaciones que dan comida son de naturaleza religiosa.

Así los pobres se han convertido como una parte de la propiedad privada de las iglesias. No debemos olvidar que, en las sociedades Occidentales, las iglesias con tradición judeocristiana jugaron un papel decisivo a la hora de conformar psicológicamente una actitud caritativa en los ricos y otra de mansedumbre en los pobres. Para San Pablo, sólo Dios es justo, pues es el que otorga justicia, e injustos los hombres, por estar sujetos al pecado original. Desde el momento de la expulsión del Edén por Yavé Dios, los hombres [gentiles y judíos] quedaron fuera del camino de la justicia; solamente alcanzarán la situación de justos cuando cumplan con la Ley de Dios: La justicia es una relación entre Dios y el hombre; la caridad es una relación que se da sólo entre los hombres. El hombre únicamente se podrá salvar por la fe en Jesucristo.

Por lo tanto, la justicia social no entró a formar parte de su credo doctrinario, de su moral judeocristiana; si la justicia era divina, no podía ser social.6 Esto no quiere decir que San Pablo se puso de espaldas a la realidad social en la que vivía, sino a que consideraba el trabajo como un elemento de redención contra el pecado humano. Las relaciones de esclavitud y servidumbre que se manifestaban en las Escrituras y durante su tiempo de vida, aparecían reconocidas en los preceptos que Dios entregó a Moisés.7 Más bien se puede decir que incluso tomaba partido, pues el Apóstol jamás se olvidaba en sus epístolas de recordar y encarecer a sus comunidades la obediencia que debían a las autoridades públicas, así como el espíritu de sumisión que los siervos habían de manifestar a sus amos.



LOS POBRES SEGÚN LOS EVANGELISTAS

Jesús “conoce el misterio de por qué ha sido hecha la pobreza y de por qué ha sido hecha la opulencia... De por qué ha sido hecha la dominación y por qué ha sido hecha la esclavitud”. (Apócrifos, Pág. 738, Vol. III) Ammonio

“¿No escogió Dios a los pobres según el mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del reino que tiene prometido a los que le aman?”. 2, 5 Santiago

Id y comunicad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los sordos ,oyen, los pobres son evangelizados”. 7, 22
San Lucas

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el reino de los cielos”. 5, 3
“Los ciegos ven... los pobres son evangelizados. 11. San Mateo

"buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios; pensad en las cosas de arriba, no de la tierra. ". Colosenses. 3, 1-3.

"Los siervos que están bajo el yugo de la servidumbre tengan a sus amos por acreedores a todo honor, para que no sea deshonrado el nombre de Dios ni su doctrina. Los que tengan amos fieles no los desprecien por ser hermanos, antes sírvanles mejor, porque son fieles y amados los que reciben el beneficio. Esto es lo que debes enseñar e inculcar". I Timoteo. 6, 1-2. San Pablo

"Siervos, obedeced a vuestros amos según la carne, como Cristo, con temor y temblor, en la sencillez de vuestro corazón, no sirviendo al ojo, como buscando agradar al hombre, sino como siervos de Cristo, que cumplen de corazón la voluntad de Dios, sirviendo con buena voluntad, como quien sirve al Señor y no al hombre; considerando que cada uno le retribuirá el Señor lo bueno que hiciere, tanto si es siervo como si es hombre libre. Efesios, 6, 5-9. San Pablo



"La clase que tiene a su disposición los medios de producción material dispone igualmente de los medios de producción espiritual. Los pensamientos dominantes no son más que la expresión ideológica de las relaciones materiales dominantes concebidas bajo la forma de pensamiento; por tanto, son las relaciones que hacen de la clase una clase dominante; en consecuencia, son los pensamientos de su dominio” Marx/Engels.

http://www.rentabasica.net/Viaje,al,Corazon,de,la,Bestia.html
El derecho ciudadano a la renta básica. Economía crítica del Estado del bienestar José Iglesias Fernández. Ed. Los Libros de la Catarata.
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