CONTIGO

Maestro de la pluma
Se diría antes del uso del pc,
Tocas todas las teclas
Y casi todas las tocas bien.
Cirujano del alma,
Diseccionas el corazón
Sístole, diástole,
Tic-tac, tu canción.
Donde pones el ojo, pones la letra,
Dardo certero al amor y desamor
Ingenio, ironía, ternura,
Catecismo de un vividor
Lo único que tiene cojones,
Es que a ti, Joaquín Sabina
Te pillaran en Malas Compañías
Mientras cenabas con los Borbones.
Que como dice tu quate “La Vargas”
Joaquinito, eres nuestro,
Suyo, tuyo, mío,
Yo, Mi, Me, Contigo
Y Contigo, Nos dieron las diez y las once,
Con la Canción de las noches perdidas,
Y tus Ciento volando, de catorce.
Espacios

Quizás porque en casa de mis padres vivíamos ocho personas y siempre compartí cuarto y armario con mis hermanas, la primera vez que sentí que tenía un espacio propio fue cuando tuve mi primer coche, si se podía llamar así, comparándolo con los de hoy, mi Seat 600.
Los dos metros cuadrados, posiblemente ni siquiera llegarán, del habitáculo de mi viejo (lo compré ya de segunda mano) seiscientillos, me hicieron sentir dueña de un espacio que sólo me pertenecía a mí. Y los objetos que en él había, pocos claro, formaban parte de un mundo privado.
Hoy, vuelvo a sentir la sensación de tener mi propio espacio, como hace muchos años en el viejo 600, pero esta vez en mi casa. Hoy, en esta casa, la quinta en la que he vivido después de la de mis padres, vuelvo a sentir que este espacio me pertenece, me hace libre y a la vez me arropa.
A veces, me gusta sentarme en el sofá y contemplar mi casa. Desde allí, por su distribución, se ve prácticamente toda. Entonces siento una extraña comunión con ella. Admiro su luz, su sencillez, su simplicidad, la belleza de los pocos muebles, algunos cuadros y objetos que poco a poco han ido configurando su imagen. Siento que formo parte de ese espacio y ese espacio forma parte de mí. Quizás he hallado mi lugar.

Carta de una ciudadana de Ítaca
“Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje...”
Pero el puerto en el que un día recaló la ciudadana de Itaca, atraída por la deslumbrante luz del faro empezó a hacerse angosto, las calles cada vez mas estrechas, y ....ella sintió frío. Y buscó la luz del faro en un vano intento de sentir su calor, pero el faro estaba apagado, no había luz ¿la hubo alguna vez o fue un faro fantasma de esos que dicen algunos piratas encontrar de vez en cuando, para atraerles a costas engañosas?, entonces ella se sentó a contemplar el mar intentado oír las alegres canciones que un día escuchó, pero no pudo....¿serían cantos de sirenas? Solo oía el rugir del viento en la tormenta, el crepitar de las olas rompiendo en las rocas. Y sintió más frío. Y miró a su alrededor y buscó a aquel compañero de viaje , pero su rumbo era otro, su Itaca otra.
Y amaneció, una suave brisa soplaba en la costa, y supo que debía continuar su viaje, izar el velamen y poner rumbo a Itaca.
Pero el buen viajero no olvida los amigos que hizo en su viaje, ni las aventuras con ellos vividas. Quizás sus Itacas no eran las mismas, quizás sus naves eran diferentes pero ambos se enriquecieron juntos, porque compartieron una ilusión.
“Que tengan buen viaje los guerreros que son fieles a su pueblo, el dios de los vientos favorezca el velamen de su barco y a pesar de su antiguo combate encuentren placer en los cuerpos mas amantes, llenen redes de deseadas estrellas, llenos de venturas, llenos de conocimiento”
REQUIEM

Estuvo siete años a mi lado. Pasamos muchas horas juntos, tantas que incluso alguna vez el primer rayo de sol entró por la ventana, mientras yo seguía sin poder desviar de él mi mirada ni mis manos dejar de tocarle.
Fuimos poco a poco penetrando en nuestos mundos, conocer el suyo me enriqueció, me abrió ventanas, através de él conocí a otras gentes y me enseñó a enterrar fantasmas.
Fue el último en abandonar de mi brazo la anterior nave, y hasta ayer no se separó de mi lado en esta nueva andadura. Algo celestino, a veces cabezota, siempre fiel,
Ayer fue nuestro último dia juntos, sus organos fueron donados a la técnica, Su vieja placa no pudo resistir las nuevas tecnologías, ayer murió mi viejo PC.
Hoy, 24 horas después la vida sigue, y como siempre sucede a rey muerto rey puesto, así que hoy estoy contentísima con mi nuevo PORTATILSUPERCHULODELAMUERTE.
Y mirad...mirad si desde entonces no he aprendido informática, para que luego digan que no voy a saber utilizarlo....

SEXO

Sexo sin amor
el fragor de la batalla,
cuerpos sudorosos
vacía la mirada.
Deseo en la piel
fuego en las entrañas,
paralelas que se unen
amantes que no aman.
Frialdad en la despedida
agujeros en el alma.
A mi tío Andrés, porque sus sobrinas se lo debemos.
Nació en un pequeño pueblo, hoy desaparecido, de la provincia de Salamanca. En su juventud, como tantos otros, emigró a la gran ciudad en busca del medio de vida que su ciudad natal le negaba. Su hogar, la habitación de una pequeña pensión sin derecho a cocina. Encontró trabajo en una carnicería y esta fue su profesión hasta su jubilación. A las 6 de la mañana comenzaba su jornada laboral y se prolongaba hasta las 9 de la noche. Los domingos los entretenía con su afición preferida: el fútbol, por la mañana como jugador y por la tarde como espectador.
La vida empezó a sonreírle cuando conoció a Pepita. Pepita era la mujer mas guapa y alegre que había conocido, sus inmensos ojos azules le cautivaron.
Un día de julio se casaron. Sólo algo enturbiaba su dicha, no pudieron tener hijos. Pero para él, ella lo era todo y la falta de hijos lo relegaba a un segundo plano. Andrés era feliz.
Pero la felicidad es aire que se escapa de las manos y no podemos atraparla. A los pocos años de matrimonio y siendo ella muy joven le fue diagnosticada una terrible enfermedad: esclerosis múltiple. A partir de este momento la vida se paró. El avance de la enfermedad fue rápido y en pocos meses su inmovilidad total. Fue necesario ingresarla en una residencia donde pudiese ser atendida. Andrés pasó los diecisiete años siguientes de su vida dedicado a cuidar a su mujer, visitándola a diario, recorriendo cada día los 60 km que separaban la residencia de su domicilio, hasta que hace unos pocos años ella falleció.
Andrés y su soledad. Sin familia propia, su refugio fue la familia de su mujer y su fé.
A pesar de una vida tan dura y triste, él siempre fue un hombre positivo, andarín incansable, algo charlatán, y sobre todo entrañable.
Y un día ocurrió: en un viaje que realizaba con sus cuñados, apareció Magdalena. Magdalena es un torrente de alegría, actividad, buen humor, pizpireta y dicharachera.
Y Magdalena, vaya usted a saber porqué, se enamoró de Andrés. Y Andrés......¿como iba a resistirse a este torbellino de mujer que le está dando la alegría y la ilusión que vida le negó?.
Andrés se ha enamorado como un colegial a los 78 años.
Felicidades tio.
La vida empezó a sonreírle cuando conoció a Pepita. Pepita era la mujer mas guapa y alegre que había conocido, sus inmensos ojos azules le cautivaron.
Un día de julio se casaron. Sólo algo enturbiaba su dicha, no pudieron tener hijos. Pero para él, ella lo era todo y la falta de hijos lo relegaba a un segundo plano. Andrés era feliz.
Pero la felicidad es aire que se escapa de las manos y no podemos atraparla. A los pocos años de matrimonio y siendo ella muy joven le fue diagnosticada una terrible enfermedad: esclerosis múltiple. A partir de este momento la vida se paró. El avance de la enfermedad fue rápido y en pocos meses su inmovilidad total. Fue necesario ingresarla en una residencia donde pudiese ser atendida. Andrés pasó los diecisiete años siguientes de su vida dedicado a cuidar a su mujer, visitándola a diario, recorriendo cada día los 60 km que separaban la residencia de su domicilio, hasta que hace unos pocos años ella falleció.
Andrés y su soledad. Sin familia propia, su refugio fue la familia de su mujer y su fé.
A pesar de una vida tan dura y triste, él siempre fue un hombre positivo, andarín incansable, algo charlatán, y sobre todo entrañable.
Y un día ocurrió: en un viaje que realizaba con sus cuñados, apareció Magdalena. Magdalena es un torrente de alegría, actividad, buen humor, pizpireta y dicharachera.
Y Magdalena, vaya usted a saber porqué, se enamoró de Andrés. Y Andrés......¿como iba a resistirse a este torbellino de mujer que le está dando la alegría y la ilusión que vida le negó?.
Andrés se ha enamorado como un colegial a los 78 años.

Felicidades tio.
El gimnasio y Einstein

¿Que no os lo creiais? pues estoy cumpliendo: ¡ayer fui a gimnasio!. Dicho así parece algo superficial ¿verdad? pues no, oyes...que es muy profundo. No sabeis a la cantidad de reflexiones que puede dar lugar un dia de gimnasio después de 6 meses sin aparecer. Por ejemplo me dí cuenta de que todo es relativo (ya se que un señor que se llama Einstein ya le daba vueltas a la cosa, pero bueno...) en fin me explico: en el cole nos enseñaban que un kg de tomate pesa igual que un 1kg de harina, hasta ahí bien. Pero yo he comprobado (ahí entra ese buen hombre, con lo del tiempo y eso...) que una mancuerna de 2 kg no pesa igual hoy que hace 6 meses ¡dónde va a parar! hoy pesa 3 veces más, vamos que lo que hacía hace unos meses con unas pesitas de nada de 6 Kg ayer con las de 2 era misión imposible. Osea que lo del peso es una magnitud relativa y no absoluta como nos lo habian vendido. Luego viene lo del tiempo...que también tiene su miga: horas me parecia que llevaba allí. Digo a mi entrenadora: Andreita maja, que no puedo con mi alma, que pa ser el primer dia llevo aquí no se cuantas horas...Oye..y va y me mira como con una displicencia.....luego sonrie (no se muy bien que queria decir esa sonrisa, pero prefiero no pensarlo) y me dice cariñito de mamá que sólo llevas aquí 35 min. ¡35 minutos! y yo arrastrada.....si en mi anterior re-vuelta al gim me pasaba allí horita y media y cuando salía era capaz de pensar que aún habia vida y no como ayer, que sólo pensaba en la ducha y en el sofá, ducha-sofá, ducha-sofá, obsesivo oigan..... Osea que el tiempo también es relativo.
Esto me hizo reflexionar a mi mucho, si esto es tan relativo, imaginaos cuando hablamos de cosas abstractas. Por ejemplo cuando al noviete de turno en el fragor de la batalla le dices: ¡te quiero mucho! (que se dice ehhhh ..) Mucho ¿cuanto es mucho, dos kg de mancuernas de hoy, 6 de ayer? pués puede que en ese momento lo sienta como 2 de hoy, osea muchisimo, pero con el paso de los minutos, con el cambio de situación esos 2 kg de hoy serán 200 gramos de mañana. Y sos lo juro, no es que mintiera cuando dije que le quería tanto, es que en esas circunstancias en ese tiempo lo percibía asi, pero....... viene el Sr Einstein y lo cambia todo oigan ustedes. La culpa no es mia.