A mi tío Andrés, porque sus sobrinas se lo debemos.
Nació en un pequeño pueblo, hoy desaparecido, de la provincia de Salamanca. En su juventud, como tantos otros, emigró a la gran ciudad en busca del medio de vida que su ciudad natal le negaba. Su hogar, la habitación de una pequeña pensión sin derecho a cocina. Encontró trabajo en una carnicería y esta fue su profesión hasta su jubilación. A las 6 de la mañana comenzaba su jornada laboral y se prolongaba hasta las 9 de la noche. Los domingos los entretenía con su afición preferida: el fútbol, por la mañana como jugador y por la tarde como espectador.
La vida empezó a sonreírle cuando conoció a Pepita. Pepita era la mujer mas guapa y alegre que había conocido, sus inmensos ojos azules le cautivaron.
Un día de julio se casaron. Sólo algo enturbiaba su dicha, no pudieron tener hijos. Pero para él, ella lo era todo y la falta de hijos lo relegaba a un segundo plano. Andrés era feliz.
Pero la felicidad es aire que se escapa de las manos y no podemos atraparla. A los pocos años de matrimonio y siendo ella muy joven le fue diagnosticada una terrible enfermedad: esclerosis múltiple. A partir de este momento la vida se paró. El avance de la enfermedad fue rápido y en pocos meses su inmovilidad total. Fue necesario ingresarla en una residencia donde pudiese ser atendida. Andrés pasó los diecisiete años siguientes de su vida dedicado a cuidar a su mujer, visitándola a diario, recorriendo cada día los 60 km que separaban la residencia de su domicilio, hasta que hace unos pocos años ella falleció.
Andrés y su soledad. Sin familia propia, su refugio fue la familia de su mujer y su fé.
A pesar de una vida tan dura y triste, él siempre fue un hombre positivo, andarín incansable, algo charlatán, y sobre todo entrañable.
Y un día ocurrió: en un viaje que realizaba con sus cuñados, apareció Magdalena. Magdalena es un torrente de alegría, actividad, buen humor, pizpireta y dicharachera.
Y Magdalena, vaya usted a saber porqué, se enamoró de Andrés. Y Andrés......¿como iba a resistirse a este torbellino de mujer que le está dando la alegría y la ilusión que vida le negó?.
Andrés se ha enamorado como un colegial a los 78 años.
Felicidades tio.
La vida empezó a sonreírle cuando conoció a Pepita. Pepita era la mujer mas guapa y alegre que había conocido, sus inmensos ojos azules le cautivaron.
Un día de julio se casaron. Sólo algo enturbiaba su dicha, no pudieron tener hijos. Pero para él, ella lo era todo y la falta de hijos lo relegaba a un segundo plano. Andrés era feliz.
Pero la felicidad es aire que se escapa de las manos y no podemos atraparla. A los pocos años de matrimonio y siendo ella muy joven le fue diagnosticada una terrible enfermedad: esclerosis múltiple. A partir de este momento la vida se paró. El avance de la enfermedad fue rápido y en pocos meses su inmovilidad total. Fue necesario ingresarla en una residencia donde pudiese ser atendida. Andrés pasó los diecisiete años siguientes de su vida dedicado a cuidar a su mujer, visitándola a diario, recorriendo cada día los 60 km que separaban la residencia de su domicilio, hasta que hace unos pocos años ella falleció.
Andrés y su soledad. Sin familia propia, su refugio fue la familia de su mujer y su fé.
A pesar de una vida tan dura y triste, él siempre fue un hombre positivo, andarín incansable, algo charlatán, y sobre todo entrañable.
Y un día ocurrió: en un viaje que realizaba con sus cuñados, apareció Magdalena. Magdalena es un torrente de alegría, actividad, buen humor, pizpireta y dicharachera.
Y Magdalena, vaya usted a saber porqué, se enamoró de Andrés. Y Andrés......¿como iba a resistirse a este torbellino de mujer que le está dando la alegría y la ilusión que vida le negó?.
Andrés se ha enamorado como un colegial a los 78 años.

Felicidades tio.
Comentario:
Qué maravilla,siempre y más a esas edades, enamorarse y volver a darse cuenta que a uno no le late simplemente el corazón, sino que además está vivo. Besitos.
Comentario:
Alguien que ama de esa manera lo merece todo.
Comentario:
Aliana, los tenemos, sólo hay que saber vivirlos.
Dawu, esa es mi esperanza, que aún me keda tiempo XDD.
Pedro, gracias. Y sí, Pepita era mi tía y estoy feliz de la felicidad de Andrés. Parece que a veces la vida da algun premio, y el ha tenido suerte.
Dawu, esa es mi esperanza, que aún me keda tiempo XDD.
Pedro, gracias. Y sí, Pepita era mi tía y estoy feliz de la felicidad de Andrés. Parece que a veces la vida da algun premio, y el ha tenido suerte.
Comentario:
agridulce historia, chapeau por tu tio y sobre todo por su sobrina (que imagino de la familia de Pepita) por entender que la vida debe seguir
Comentario:
que potito!!! nunca se sabe, la vida tiene muchos vaivenes
espero no tener que esperar 48 años para tener así... je je
espero no tener que esperar 48 años para tener así... je je
Comentario:
sieteLunas, me ha encantado tu post.
Ojalá sea cierto que a todos nos esperen en algún momento, nuestros minutos de gloria.
saludos.
Ojalá sea cierto que a todos nos esperen en algún momento, nuestros minutos de gloria.
saludos.
Comentario:
Paca, yo tb se lo deseo, pero en cualquier caso, dure lo que dure, habrá conocido algo que no sabía que existia, y eso ya habrá merecido la pena.
Y los minutos de gloria....pues minutos hay, lo que pasa es ke en algunas puñeteras vidas, esos minutos quedan escondidos en horas de tristezas. Pero tu tranki que tendrás por lo menos hora y media de gloria, te lo digo yo que soy SieteLunas y SieteLunas era un poco bruja, asi que haré un conjuro para ti :-). Un besote
Y los minutos de gloria....pues minutos hay, lo que pasa es ke en algunas puñeteras vidas, esos minutos quedan escondidos en horas de tristezas. Pero tu tranki que tendrás por lo menos hora y media de gloria, te lo digo yo que soy SieteLunas y SieteLunas era un poco bruja, asi que haré un conjuro para ti :-). Un besote
Comentario:
Puede ser que en ésta vida,(para algunos muy triste)a todos nos espere en un momento u otro, nuestro minuto de gloria...ojalá que le dure mucho.





