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El triste blog de un alma en pena penita pena...
Una página de un libro que hace tiempo que cerré.
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Me gustas cuando callas Porque estás como ausente Y me oyes desde lejos Y mi voz no te toca... Neruda
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Cuenta la leyenda, que un noble guerrero vivía en tiempos de antaño en algun lugar metafísico en cuya absoluta soledad residía el intrínseco secreto de su sempiterna Paz.

Su cuerpo, su entrenamiento diario, sus armas para la guerra... eran en sí mismos los elementos esenciales que daban forma y sustancia a su existencia cotidiana; en torno a ellos construía su siempre estricta rutina y así gozaba de los sinsabores de tan asceta y austera forma de vida.

Pero los guerreros nacieron para la guerra, y en torno a ella giran cada uno de sus acontecimientos vitales y las experiencias que quiera que puedan acompañar a estos...
Es por ello, que un guerrero JAMÁS desatiende ninguna de aquellas, sus obligaciones ya comentadas; y prepara su Espíritu para entregarlo, cuando quiera que sea necesario, a una causa acaso tan noble como injusta.

La guerra es un acontecimiento repentino: envuelve e implica de tal manera, que la propia conciencia del guerrero no le permite evadirse de tan tentadora proposición y tan embriagadora propuesta, como es la entrega en cuerpo y alma a la batalla en sí misma, en el arte del combate; aún a sabiendas, a pesar de ser plenamente consciente, de que tal acción y decisión puedan costarle en cualquier momento, y como mínimo, la misma vida.

Y hoy, el guerrero afronta con dignidad y miedo a partes iguales la que sin duda puede ser considerada la más encarnizada, dura y cruenta batalla que nunca antes haya librado, hasta la fecha, en el contexto de la guerra que la propia vida es.

Confiado en su instinto y en las habilidades adquiridas de su entrenamiento y experiencia, ansía por encima de todo conquistar una victoria que sabe que merece, que respeta y que teme...

La guerra SIEMPRE deja víctimas, y un guerrero SIEMPRE resulta zaherido y trastocado tras la batalla; si no en el plano físico, sí, con certeza y garantía, en el plano metafísico.
Tras la batalla, las heridas recibidas y las cicatrices que estas dejen serán el recuerdo perpetuo que el guerrero siempre atesorará y que enriquecerá con él su vida y su trayectoria; sin remedio ni solución de continuidad.

El guerrero muere un poco tras cada batalla que libra, incluso, mucho más aún, cuando sobrevive tras ella.
Y se cansa.
Y se hastía.
Y sopesa una y otra vez la conveniencia e idoneidad de este, tan peculiar como sangrante, estilo de vida.
Y tras mil y una reflexiones en voz alta; la conclusión vuelve inexorablemente, una y otra vez, a ser la misma y única: es infinítamente mejor haber amado y haber vivido, que nunca haber amado.
 
Comentario:
LLevaré tus armas si te pesan, curaré cada una de tus heridas, velaré tu sueño para que descanses, te serviré de escudo si es necesario...pero no dejes de luchar..
 
Comentario:
El general chino Sun Tzu en su obra obra “El arte de la guerra”, afirmo que la guerra había que ganarla antes de declararla o de que existiera en sí misma. Manifestaba también la frase "La guerra, es el Tao del engaño"; de este modo el estratega virtuoso debía basar todas sus decisiones buscando primeramente distraer la atención del enemigo en los elementos más sobresalientes de su posición, y de no tenerlos, inventarlos.
Carl Von Clausewitz en la obra “De la guerra” decia que el fin de la guerra era desarmar al enemigo, no exterminarlo.
Teniendo claros estos conceptos y, sabiendo a ciéncia cierta que se esta librando una guerra asimétrica, ya que, aunque tengamos armas que hayamos ido adquiriendo a base de batallas ganadas, las piedras del camino han hecho que las vayamos perdiendo una a una. Ese es el preciso instante en el que hay que plantearse si queremos seguir luchando de una manera desventajada o si por contra queremos no seguir y quedarnos con una guerra perdida pero con las muchas batallas ganadas para que nos sirvan así, de recuerdo en guerras posteriores. Como último recurso siempre nos quedará la conquista, ya que una guerra no puede ser librada si no hay dos bandos, pero para ello siempre es necesario mucho más esfuerzo que para la propia guerra.
No