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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).

"Tú..., sí, tú..., eres bueno".
(Robert de Niro en "Analyze this").

De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta abierta en:
El baúl del albatros:
(Shift+click para abir enlaces en ventana nueva).

Dos años de Alas de Albatros.
Maestros:
Pruebas de imagen y texto.
Pruebas de imagen y texto.
Pruebas de imagen y texto.
Musas:
Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.

Sindicación
 
Hasta pronto.
Añado hoy, primer día de Septiembre de 2005 estas dos fotos, claras y cristalinas, a mi último artículo en Alas de Albatros por dos buenos motivos: que mi gente sepa que, aún con mi actitud a veces eremita, estoy bien (la foto es del 23 de Agosto), y que cualquiera pueda leer en mi mirada que a pesar de todo, voy a conseguirlo, voy a Vivir lo que sueño, voy a tocarlo en la vigilia, sin más fantasmas de humo, hasta poder olerlo y saborearlo a conciencia y sin medida. La foto del diario tiene que ver con mi otro sueño, porque en ese diario están mis cartas para Ella...

La vida está llena de sorpresas alucinantes y también de fieles certezas, como el amor de mi gente.

Un estrujabrazo para todos y de nuevo gracias, en esta "predata" improvisada.












del 27 de Julio de 2005:



Después de levantarme como un resorte de la cama y con furia labrar ocho páginas manuscritas (entre el ángel de la guarda secreto y la amiga maltratada –soy lo peor, M.J., lo sé- aún estoy pendiente de conseguir un ordenador, probablemente mañana), después de oír literalmente durante todo el día en mi cabeza el hervidero de ideas para la novela ( y de notar las burbujas de magma en las tripas), lo que menos me apetece hacer ahora es precisamente cualquier conato de literatura.

Sólo quiero decir tres cosas, sencillas y llanas.

Gracias por seguir ahí a los amigos, aliados, lectores, espías, visitantes y alienígenas.


Siento por fin el empuje torrencial e imparable de la verdadera literatura. Si has llegado hasta aquí, amigo y aliado, lector… después de catorce meses, o si acabas de aterrizar aquí porque te has encontrado un papelito con mis ojos y mis letras en el interior de “Las flores del mal”, “Corazón de tinieblas” o un largo pelotón de libros guerreros en cualquier librería de tu ciudad… (hay unos pocos aquí que ya saben de lo que hablo, ya conocen mi sana locura), te agradezco inmensamente la visita y te invito a redescubrir textos antiguos, poemas viejos, emociones repetidas, anhelos intemporales. Sólo tienes que ir bajando con el ratón o saltar de mes en mes. “Alas de albatros” ha sido un ejercicio, un campo de pruebas, una sonda en el océano, y sobre todo, más que cualquier otra cosa, ha sido la puerta por la que la vida ha hecho pasar a un puñado de amigos que espero saber conservar por muchísimo tiempo. Ni harto de vino quisiera que mi futuro editor merodeara demasiado por aquí. Esto ha sido el parvulario para mis letras, ahora toca licenciarse.

Ahora toca por fin gestar y parir esa primera novela que un día, y no pienso utilizar el condicional, estará en las librerías de muchas ciudades. A esa le entregaré la misma pasión que a esta página pero diez mil toneladas más de trabajo y artesanía, y, por qué no, de ambición.

Pueden pasar seis meses o un año, o quién sabe cuanto, pero mientras tanto quiero que penséis que vale la pena perder de vista las alas del albatros por un tiempo. Está volando, surcando las autopistas aéreas del mundo, y cuando regrese será más fuerte, más audaz y más albatros que nunca, con un pez de escamas arco iris en el pico.

En la mano de bronce de una estatua del barrio de Malasaña dejé mi huella de papel.

A todo aquél que me reciba y a todo aquél que mire con curiosidad por su ventana dejaré un día mi obra.

Y mi Vida entera, cuando aparezca, se la daré a Ella.

Tal vez no ha venido hasta ahora porque he de concentrarme y volcarme demasiado en las letras. Tal vez… debe ser eso.





La imagen es de ayer mismo, tomada con el teléfono móvil, y aumentada después, por eso la definición es nefasta. Pero así veis que estoy vivito y coleando y cada vez pareciéndome más a un romántico del s.XIX. Hay albatros que ya no tienen arreglo...


Gracias a todas y a todos. De todo corazón.