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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).


Ahora en Madrid:

"Tú..., sí, tú..., eres bueno".
(Robert de Niro, "Analyze this").


De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta está abierta en:
Translation:

Many flavours will lose, but you can try to translate the dust of my steps on this website, and have a foggy idea about my writings, if you click above on your flag and then enter my URL there.


El baúl del albatros:

ñ (Shift+click -o botón derecho del ratón- y enlaces en ventana nueva).
Polvo, retales, y retratos en sepia de dos años de "Alas de Albatros".


Puentes a otros lares:
AGENDA


Yo de ti iría, si estás en:
Payasada del mes:
Recomendado de la semana:
ABCD...
Sindicación
 
"Resolutions" para 2006.
Tengo muchas, pero la principal (además de buscar trabajo de cualquier cosa, acabar mi novela y dejar de esperar que mis sueños cobren forma de nubes de humo e ir de una vez por todas a modelarlos con mis propias manos sobre el barro) va a ser dejar de hacer el idiota derramándome en cuencos ajenos, sobre cristales de ventanas cerradas y miradas miopes. Ni una palabra más para nadie que no apueste por mí antes, para nadie que no lea antes en mis ojos que en mis letras. Voy a volverme moderadamente egoísta y radicalmente pragmático. La última vez que levantó la cabeza mi fantasma fue un amago, sólo un espejismo, para que pudiera decapitarlo para siempre. Como el último coletazo de un leviatán de mares antiguos.

Seguiré escribiendo de vez en cuando cartas de puño y letra (que eso es este diario virtual, legajo de cartas y diarios de puño y letra, a mi manera, con mi parafernalia, pero la literatura es otra cosa, es una onza de talento y toneladas de trabajo... y este diario es sólo una mirilla para espiar a un hombre, mi novela será otra cosa, porque, sobre todo, llevará horas de correcciones y composición... no como estas alas de albatros que os suelto a bocajarro sin pensarlo dos veces), por supuesto, seguiré entregando partes de mí a alguna que otra musa, por descontado, pero sólo si es de carne y hueso y sonríe al sentarnos o al despedirnos, si huele a lluvia al entrar por la puerta o si sabe abrazar y abarcar entero mi pecho. Sólo, sobre todo, si sabe valorar de veras que un albatros se desnude.

Queden estas líneas como epitafio de un sueño volátil, recalentado hasta evaporarse después de un año de espejismos, hechizos y encantamientos rotos. Quede para no olvidar los errores y no repetirlos jamás... porque puedo ser torpe, impulsivo, como elefante en cristalería, pero al menos tengo el coraje de desnudarme. Y no podré evitar seguir haciéndolo, sólo que a partir de ahora será sólo ante quien aprecie la invisible forma del albatros.

Es preciso ser más sabio y no malgastar latidos. Eso os deseo a todos para el año que en breve comienza: que sepáis repartir amor a manos llenas sin quedaros con el alma vacía. Que sepáis escuchar vuestra voz interior y procuréis el bien del otro sin descuidar el vuestro. Sed refugios sólidos si queréis dar cobijo y flexibles si queréis dar impulso. No os rompáis cuando os use el amigo o el amante. Sed felices, soñad en voz alta, para recordaros la tarea, para ponerse manos a la obra. La felicidad es huidiza cuando la persigues y esquiva cuando la esperas. Construyámosla.
 
"Amor del bueno".
Un buen motivo para salir de las cuevas, pelar las barbas del asceta y volver a escribir algo en estas alas. Otro día relataré mis iluminaciones en la montaña y haré recuento de muescas en la roca, en los huesos y en mis letras. Daré el parte de mi guerra. Pero hoy tengo un buen motivo para reaparecer. Sobre todo porque, por una vez, me olvido de mi ombligo y vengo a derramar vino por un amigo, sin que me lo haya pedido.

Reconforta comprobar cómo se abren camino los sueños de alguien que también tiene la audacia suficiente para ser fiel a sí mismo. Nada tienen que ver estos breves párrafos de hoy con favores, lealtades ni amiguismos, más patrios que el toro de Osborne. No diría lo que digo si no pensara que vale la pena decirlo.

Si los cuentos de Carver te parecen artificios o los del maestro Chéjov inconclusos, si necesitas un final de fábula o un sendero marcado, es probable que no te guste este libro de cuentos: "Amor del bueno", de Víctor García Antón, ganador del Premio Caja España de Libros de Cuentos 2004. No es una recopilación al uso de cuentos desperdigados por los delirios menores de un escritor, ni una obra puente entre dos empresas. Víctor García Antón es un "cuentista" convencido, y si conoces a Medardo Fraile, o si Cortázar o Faulkner te parecen tan grandes en dosis breves como en novela, sabes de lo que te estoy hablando. "Amor del bueno" podría ser una manera de asomarse al mismo edificio desde el mundo, de secar el vaho y escudriñar a través de las ventanas sin dejar que te vean.

Para aquellos que sientan curiosidad, por el momento sólo podréis encontrarlo en Madrid (ver listado de librerías al final del texto) y en La Central de Barcelona, en Fuentetaja y en las librerías Antonio Machado, editado por Caja España. Acercaros, preguntad por él (especialmente en otras librerías que aún no lo tengan, así lo piden y se crea demanda), dejadlo en su sitio si no os atrapa o hacedle hueco en vuestra biblioteca. No os guiéis por la afinidad de estilos (ya sabéis que yo soy mucho más mohoso y antiguo que el surrealismo), ni por la palabra resultona. Rasgad vuestro ojo con una hoja de afeitar y mirad en la brumosa hendidura que se forma en la luna.

Suerte, Víctor, suerte y Deseo.

Librería Fuentetaja (c/ San Bernardo, 48)
Librería Antonio Machado (c/ Fernando VI, 17)
Librería la Central (Museo de Arte Reina Sofía, Ronda
de Atocha, 2)
Llibrería La Central (Barcelona).
Librería Méndez (c/ Ibiza, 23. y c/Hacienda de
Pavones, 8)
Librería Rafael Alberti (c/ Tutor, 57. Metro
Argüelles)



posdata (precisamente desde el Café Comercial): Mi criterio es pobre, soy un analfabeto adelantado o un culto con muletas, como dije antaño, pero para una opinión más acreditada sobre "Amor del bueno", visitad el espacio del escritor Antonio Jiménez Morato.