Los cinco hermanos.
El primero de los cinco hermanos no es ningún héroe, camina despacio y mira siempre alrededor antes de dar el siguiente paso. Teme tropezar, y sobre todo teme que los demás caigan por su culpa, porque es él quien encabeza el grupo.
El segundo, algo más alto, es orgulloso pero noble, siempre ayuda a sus hermanos cuando el sendero se complica, cuando se difumina ladera arriba y se convierte en un empinado pedregal en la montaña. Es el más decidido a la hora de cruzar un río, el que asienta con firmeza sus pies en el lecho, mientras los demás vadean la corriente apoyados en su brazo.
El tercer hermano, el mago, no habla demasiado, pero es el más sabio, el más lúcido, y descubre cada recodo, cada rincón del bosque sin necesidad de mapas. Los demás arman jaleo entre los arbustos, dejan una hilera de ecos río abajo, pero en realidad sólo avanzan mientras el tercero guarde silencio y se detienen sin dudar si decide pronunciar su juicio.
El cuarto hermano es el más corpulento de todos, impredecible en su bondad o su ira, pero su poder le hace templar siempre el gesto. Nada puede hacer que su paso se tambalee, el problema es que a veces parece alejarse de la marcha, apartarse del grupo y perder el contacto. Se adivina algo de decepción en su mirada, porque los demás no suelen estar a su altura, o eso piensa él. No es orgullo, más bien un extraño amor más allá de lo fraternal de quien se sabe en el buen camino y no quiere que sus hermanos le sigan por inercia. Anhela que el libre albedrío o la luz de sus propios instintos les encaminen hacia la senda ideal. Ese afán le hace a veces dar una fugaz cara despótica que desaparece tras el abrazo.
Siempre lleva un rumor detrás. Todos los hermanos caminan juntos día y noche con un sonido ancestral a sus espaldas. Es el quinto, el más antiguo de todos ellos, el último de la fila. Una energía salvaje hace de él un ser de leyenda, o lo haría, si no fuese por las veces que sus hermanos le han visto derrumbarse. Pero aún antes de caer, recién hincada la rodilla en la tierra, siempre se levanta. No existe moral, sentencia o temor que le gobierne, es un poder desatado de las montañas, un clamor caído en una tormenta desde las estrellas. Es puro y simple como el agua, capaz de dar la vida o arrasarla.
Como los dedos de una mano, caminan los cinco sin mirar nunca atrás. A veces se hacen puño y arremeten contra la adversidad, o contra el mundo… otras son palma generosa tendida a los débiles, a los compañeros de viaje, a los seres del bosque, al caminante extranjero.
Y algunas, incluso, los cinco hermanos juntos escriben cosas como esta...
El segundo, algo más alto, es orgulloso pero noble, siempre ayuda a sus hermanos cuando el sendero se complica, cuando se difumina ladera arriba y se convierte en un empinado pedregal en la montaña. Es el más decidido a la hora de cruzar un río, el que asienta con firmeza sus pies en el lecho, mientras los demás vadean la corriente apoyados en su brazo.
El tercer hermano, el mago, no habla demasiado, pero es el más sabio, el más lúcido, y descubre cada recodo, cada rincón del bosque sin necesidad de mapas. Los demás arman jaleo entre los arbustos, dejan una hilera de ecos río abajo, pero en realidad sólo avanzan mientras el tercero guarde silencio y se detienen sin dudar si decide pronunciar su juicio.
El cuarto hermano es el más corpulento de todos, impredecible en su bondad o su ira, pero su poder le hace templar siempre el gesto. Nada puede hacer que su paso se tambalee, el problema es que a veces parece alejarse de la marcha, apartarse del grupo y perder el contacto. Se adivina algo de decepción en su mirada, porque los demás no suelen estar a su altura, o eso piensa él. No es orgullo, más bien un extraño amor más allá de lo fraternal de quien se sabe en el buen camino y no quiere que sus hermanos le sigan por inercia. Anhela que el libre albedrío o la luz de sus propios instintos les encaminen hacia la senda ideal. Ese afán le hace a veces dar una fugaz cara despótica que desaparece tras el abrazo.
Siempre lleva un rumor detrás. Todos los hermanos caminan juntos día y noche con un sonido ancestral a sus espaldas. Es el quinto, el más antiguo de todos ellos, el último de la fila. Una energía salvaje hace de él un ser de leyenda, o lo haría, si no fuese por las veces que sus hermanos le han visto derrumbarse. Pero aún antes de caer, recién hincada la rodilla en la tierra, siempre se levanta. No existe moral, sentencia o temor que le gobierne, es un poder desatado de las montañas, un clamor caído en una tormenta desde las estrellas. Es puro y simple como el agua, capaz de dar la vida o arrasarla.
Como los dedos de una mano, caminan los cinco sin mirar nunca atrás. A veces se hacen puño y arremeten contra la adversidad, o contra el mundo… otras son palma generosa tendida a los débiles, a los compañeros de viaje, a los seres del bosque, al caminante extranjero.
Y algunas, incluso, los cinco hermanos juntos escriben cosas como esta...
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Evidentemente, cinco hermanos muy bien avenidos ;)
Un beso
Un beso
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Ojalá pudiera escribir sobre hermanos.
Pero no puedo y me duele demasiado reconocerlo.
Besos voladores ;-)
pd. Espero que no te sentara mal mi último mail. ¿Demasiada sinceridad, tal vez? ¿No, verdad? Nunca es demasiado. Sabes que si me preguntas siempre obtendrás de mí lo que pienso: ni más, ni menos. Un estrujabrazo.
Pero no puedo y me duele demasiado reconocerlo.
Besos voladores ;-)
pd. Espero que no te sentara mal mi último mail. ¿Demasiada sinceridad, tal vez? ¿No, verdad? Nunca es demasiado. Sabes que si me preguntas siempre obtendrás de mí lo que pienso: ni más, ni menos. Un estrujabrazo.
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Cinco y más que tu tienes
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Es muy bueno, Sergi, quien pudiera escribir así.
Un besazo enorme!
Un besazo enorme!
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Simplemente lindo!!!
un beso
María
un beso
María
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Ellos son una piña, como yo con los mios. Cada uno juega su papel y los quiero a todos con la misma fuerza.
No podría elegir.
Besos
No podría elegir.
Besos
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Mis cinco hermanas no son muy distintas a los tuyos... pero han visto derrumbarse a la quinta más veces de lo que quisieran... Temo saber quien se quedaría a mi lado si tomaran la decisión de separarse...
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retebueno el texto... hoy no doy más que eso, la cabeza se encuentra fuera de servicio.
abrazo
abrazo
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somos cinco hermanos pensé que hablabas de nosotros, un saludo
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¡No queda más remedio! ¡Pura y dura literatura hermano! Es tuya, la tienes en las manos.
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muy bonitooooooooooooo...
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Gran foto si señor. Estaba tomandome la quinta copa de cogñac y me ha traido muchos recuerdos .Enhirabuena.¿te interesaría acompañarme esta noche al Mercil? si quieres quedamos a alas diez en el Zurich gracias, amigo
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Pues desde el suelo la estampa de esos cinco hermanos es impresionante. Los cinco albatros en vuelo. A esta distancia no se notan las caídas ni las diferencias entre ellos. Son un batallón destinado sin remedio a publicar.








