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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).


Ahora en Madrid:

"Tú..., sí, tú..., eres bueno".
(Robert de Niro, "Analyze this").


De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta está abierta en:
Translation:

Many flavours will lose, but you can try to translate the dust of my steps on this website, and have a foggy idea about my writings, if you click above on your flag and then enter my URL there.


El baúl del albatros:

ñ (Shift+click -o botón derecho del ratón- y enlaces en ventana nueva).
Polvo, retales, y retratos en sepia de dos años de "Alas de Albatros".


Sindicación
 
Cartografía erótica V.
Las columnas del templo. Parte 2ª (tus brazos).



Me ha costado tanto intentar aprehender lo que quiero decirte con este texto, como si me hubiera propuesto explicar el asombro de una ballena que contempla la bóveda estrellada del cielo en alta mar.

Aún estoy convencido de no ir a decir la última palabra, pero he resuelto intentarlo, hacer acopio de apuntes varios, de notas en servilletas de papel y de impulsos en mi cuaderno portátil con ADSL (Alas De Sergi Letradas) de tapas marrones. Le he puesto banda sonora (Kitaro, The best of Ten Years, 1976-1986) pausada, por no hacerme esclavo del furor y aposentar las palabras. Por cortesía hacia quien lea esto y no hacer de ello un laberinto personal, sí, pero demasiado intransferible. Temo no lograrlo.

Fogonazos sueltos, sin guión, de días al azar:

“No sé por qué razón adoro tus brazos de este modo. ¿Porque los amo? No sólo con el martillo de la obsesión, ni con los barcos sin ancla ni timón del deseo, sino también y sobre todo, desde la vida de todas y cada una de las células de mi cuerpo. Ellas mueren a millares en mis venas a cada segundo, y a millones nacen en mi caudal para amarte cada instante con la misma pureza del primero y la misma fuerza eterna del último. Cada minuto soy un ser nuevo y todos están hechos para brillar entre tus brazos. Cada partícula de mi ser se convertiría en gota de lluvia si el sol agostara la piel de tus hombros. Cada célula se desprendería de mis alas para tejer un escudo de plumas para tus brazos cuando el viento boreal pretendiera agrietarlos.”

“Con tus brazos peinas los cabellos del aire mientras hablas, y cuando caminas en silencio danzan desde las muñecas hacia arriba, con la delicadeza de una garza en una pintura japonesa. La manera en que te acercas a la barra del vagón en el metro antes de sujetarte, cómo tomas un libro de la estantería, y cómo cae despacio el ángulo de tu brazo al devolverlo. Cómo atrapa mi atención el dorso o el interior de tu brazo, según gire a tu alrededor mientras lo elevas hacia atrás para recolocar ese mechón de cabello sobre tu mejilla. El modo en que reposa una ele divina sobre tu almohada mientras duermes y yo sueño despierto que me sueñas dormida, vulnerable, capaz de hacerme dar la vida si vinieran las sombras a llevarte, sólo por la expresión infinita que irradias.”

“En tus brazos habitan las metáforas de tu cuerpo entero. La luz de tu frente o el candor de tus caderas, en tus hombros. La música acuática de tu cintura se repite en el lazo invisible que se ajusta en su caída, antes de ser brazos, antes de dibujar algo parecido a tus senos desde atrás, de costado. La cavidad de tu axila es la suave memoria de tu sexo, y como aquella es sábana de raso por esmero el otro es prado de terciopelo por lujuria tras la siesta. Paz y después gloria. Tus codos son rodillas y desde ellos a los tobillos, donde a veces llevas pulseras de plata indias y casi nunca reloj, va un camino de seda, viajan gemelos sin medias.”

“…encajar mi pómulo entre el leve valle y la duna incierta que se forman cuando el final de tu hombro se convierte en tu brazo (el lazo, el lazo…). Yacer en cuerpo y alma en ese lecho pulido, dejando que la tibia luz de ese paisaje sea quien mece mi duermevela. Marcar con mis dientes la corva más dulce e interna de tus bíceps, como perro labrador que toma sus cachorros de la nuca para ponerlos a salvo.”

“Cuando me abrazas, y entera mi alma abarcas, no caen como bufanda pero me abrigan más. Cuando te aferras a mi espalda, al bajar del tren y reencontrarnos en un abrazo sin palabras que todo lo dice, o al subirnos a ese otro tren húmedo que exhala sudor y gemidos a toda máquina, más fuerte, más profundo, más rápido, hasta la extenuación de la carne y la sublimación del alma, hacia la estación sin término, sí, cuando te aferras así a mi espalda, tus brazos no son cepos para atraparme sino la misma esencia de mis alas. Ni ensayándolo durante años podrías ni podría nadie repetir la gracia innata con que tus brazos toman vida propia. Denotan, sin una curva de más, sin la recta indigna del complejo, sin aspavientos artificiales de feminidad espantada, y sin mácula de apatía, fuerza. La fuerza de tu corazón hambriento.”

“Invierno para gozarlos en privado y en secreto y burlar al frío, otoño para sentirlos y adivinarlos a través de la angorina, primavera para colgarme de ellos hasta la manga que me pide un beso en francés, y verano, peligroso verano, para perder la cabeza en el bronce al aire que se derrite en mis ojos.”

“Hubo alguna vez besos que construyeron techos para mi ansiedad. Hubo, unas pocas veces, nalgas apretadas contra mi sexo que no pudieron alzar mi estandarte. Hubo caricias que abordaron mi barco e intentaron (insensatas...) obligarme a dejar de ser pira... y sin embargo, alguna vez, mi hoguera se hizo mástil e insolente atrapó todos los vientos, para navegar a toda vela hacia la locura que despertó la simple visión de tus brazos o el roce de su piel.”

No, no lo he conseguido, aún no he conseguido explicarte por qué tengo esa febril adoración por tus brazos.
 
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He descubierto que lo peor de andar sin tiempo es perderme el poder leer a gente como tú. Menos mal que, como leí en un mensaje el otro día, internet es un frigorico, y conserva las cosas frescas hasta que uno decide consumirlas. Hoy he disfrutado muchísimo degustando los brazos de ella, Sergi. Pura ambrosía.
 
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Lo leo y lo leo y lo vuelvo a leer una y otra vez mas. Imagino esos brazos cobijandote del frio. Que sabroso que continues con la serie de cartografia erotica que me gusta muchisimo.
Un beso cariñoso.
 
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Regreso y no solo me encuentro con un camino de lecturas pendientes... sino con la continuación de tu maravilllosa cartografía...

Jamás nadie me había visto ver tantas cosas en un brazo!!! Precioso.
 
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Sin ti
la luz contigo
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Hay que leerte despacio. La prisa emborronaria cada trazo hasta hacerlo prescindible, y cada trazo merece ser releido.

Besos.
 
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que vicio eterno se puede transformar una parte de ese cuerpo amado...tan electrizante...tan mortal...pero imposible de negarlo y dejarlo...aún en la mente puedes seguir imaginandolo...para poder continuar con tu andar...suponiendo que tienes entre tus manos..entre tu alma...entre tu corazón tu infalibe droga...
 
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No diré nada...sólo te dejo un súspiro...Besitos
 
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Cuando me abrazas, entera mi alma abarcas.
Me quedo con esta frase que sintetiza a la perfección una historia ya lejana.
Quizás algún día te deje explicárselo, quizás tengas que cambiar la tonada (ejem, ejem)
Besos
 
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Gracias. Solo Gracias.
Miaaaaaaauu!!
 
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Precioso, me ha encantado!!!
Un abrazo.
 
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Vaya Sergi, soberbio. Tras escribir un post sobre un cuello femenino prometí a Miguel escribir uno sobre los brazos de una mujer; te has adelantado, y te ha quedado inmejorable, me rindo, seguiré con otra parte de la fisionomía femenina.
Besos.
 
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Me gusta leerte. Ahora mismo estoy exhausto de tanta lectura y sobretodo escritura.. pero espero leerte más a fondo mañana. Por cierto, de qué color dirías que es mi blog? Espero descubrirlo de aquí unas semanas en tu blog...
Salutacions Sergi, molt de gust!
 
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Exquisito fetichismo... deliciosas metráfotas llenas de amor, pasión, sensualidad y sexualidad... Es una delicia leer eso Sergi...Buen día.
 
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brazos que me envuelven en sueños para dormir feliz, tranquila...
Gracias Sergi..
Un beso
 
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Imagino unos brazos. Tan sólo unos brazos visibles que dejan intuir un cuerpo detrás de mi... brazos que abrazan y cobijan... brazos como un hogar, la manta que me abrigará el próximo invierno... Ya ves. Con unos brazos me conformo. Que acaricien y estrujen :)
 
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Ya que me adelanté...aquí vuelvo...pero esta vez lo haré en silencio, me quedo con todo lo que me nazca de tu texto para mi, hale, me dio tarde egoistona...
;)
 
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Absolutamente delicioso Sergi...sin palabras, una gozada para sentir.
Musutxitos de colores...
No