En los árboles.
No importa. Que anoche cenaras ligero y te cepillaras bien los dientes antes de acostarte. No importa que murmures los buenos días por costumbre y tu pareja te haga notar con gesto suave pero efectivo que tu aliento destila humores extraños a las siete de la mañana.
“No importa, cariño.”
No importa que te quedes calvo antes de los cuarenta y ya no oscile tu flequillo al reír, ni importa mujer, que tus senos se vayan marchitando y tus caderas ganen volumen mientras pierden firmeza. No importa que enterrárais entre los dos todos vuestros sueños, entre los dos, pero no juntos. Ni que concediérais un escondite al otro con tal de que no se colara en el tuyo. No importa que la soledad no se haya ido nunca del todo.
“No importa, cariño, yo te quiero”.
¿Cuantos zurcidos soporta un calcetín antes de dejarte con los dedos a la intemperie? ¿Cuantos parches resistirá una prenda antes de que no pueda reconocerse una sola costura del tejido original?
¿Cuantos “no importa” podrás contar antes de que una mañana te mires al espejo y no te reconozcas, de que te despiertes y no tengas ni idea de quién es esa persona que ronca a tu lado?
Y, si de veras no importa, ¿qué demonios es lo que hizo que te enamoraras de ella o de él y no de cualquier otra persona, si tan parecidos seremos todos al final del camino, y tan iguales como polvo al viento y tierra oscura entre las piedras?
No importa, en realidad, porque todo es un juego fatuo de homínidos con zapatos que bajaron de los árboles. Y se miraron tanto en los espejos de los lagos y se miraron tanto los pies, para no caerse, miraron tanto al suelo, que olvidaron para qué se pusieron de pie al bajar de los árboles. Olvidaron mirar al cielo, y más valdría haberse quedado allí, entre las ramas y el follaje, ya que el cielo estaba al menos unos metros más cerca. Pero no, bajamos, y nos miramos los pies, y los unos a los otros, para elegir bien en la gran partida, antes de ser todos calvos, arrugados y torcidos, antes de ser calaveras pulidas por la fauna de la cripta o cenizas batidas por un golpe de mar.
Y así seguimos, deambulando por el mundo, jugando con cartas marcadas, en busca de un buen par de zapatos. Porque no importa haber perdido el cielo de vista, ni a la llama de eternidad que nos habita de uno en uno, como el fuego pasa de vela en vela. No importa haber perdido el sentido, la llama, y que seamos sólo trozos de cera. ¿Qué es una vela sin llama? ¿Qué es un cuerpo sin alma? ¿Qué es el deseo sin fondo? ¿Qué es el Amor sin entrega? Un pedazo de cera. Un mono con zapatos.
Lo que cuenta es sobrevivir, perdurar, almacenar y presumir de zapatos nuevos y partidas ganadas. O al menos esconder las derrotas bajo una horma premeditada.
“Qué bien escogiste, cariño, no importa que olvidaras ya por qué.”
Aunque nunca lo supieras, sumido en la inercia de los simios parlantes que olvidaron para qué bajaron de los árboles.
Se nota que no estoy de buen humor, ¿no? Pero no por ello se nublan mis ideas y sentires. Un poco de música, para los corazones y la sonrisa:
En los árboles
A veces escribo cartas para no sentirme atado,
para no aferrarme a remilgos que yo quisiera abolidos
de mi vida. De mi vida.
Y pinto de colores los sobres. En el remite soy un enigma.
Espero siempre una respuesta para sentrime querido
como los niños chicos. Como los niños chicos.
Mensajes que llegaran, papeles envolviendo una piedra.
Mensajes de cariño que rompìeran el cristal de mi cuarto.
Quién pudiese ingerir un fármaco precioso...,
Convertir en realidad todos esos sueños.
Cartas que me dijesen cosas bonitas
como que vendrás a maullarme de contraseña en la madrugada
bajo mi ventana. Bajo mi ventana.
Que corriéramos campo a través, a la luz de los fulgores del alba.
Chispas blancas sobre el rojo violento. Y que hiciésemos cabañas
en los árboles. En los árboles.
Mensajes que llegaran, papeles envolviendo una piedra.
Mensajes de cariño que rompieran el cristal de mi cuarto.
Quién pudiese ingerir un fármaco precioso...
Convertir en realidad todos esos sueños.
(Manolo García y Quimi Portet).
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me dejaste sin aire....te robaste mi suspiro y pensamientos...pero si creo que de eso tenga mucho el amor...como nosotros mismos....de la rutina...pero no de la perdida...dino de la renovada...y el que a veces ya no necesites repetit día con día tantas palabras impulsivas....sino con la mirada...y el brazo rodeando la cintura....expresar ese amor...que aún continúa....
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No creo que pueda haber algo peor que la pérdida del sentido... Qué hermosa reflexión has escrito, porque creo que es una de las más grandes dificultades del ser humano: recordar el por qué tomó una decisión y hacer algo porque trascienda.
Un gran beso para ti y un abrazo transoceánico.
Un gran beso para ti y un abrazo transoceánico.
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No creo que pueda haber algo peor que la pérdida del sentido... Qué hermosa reflexión has escrito, porque creo que es una de las más grandes dificultades del ser humano: recordar el por qué tomó una decisión y hacer algo porque trascienda.
Un gran beso para ti y un abrazo transoceánico.
Un gran beso para ti y un abrazo transoceánico.
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Sí, sí que importa...
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¡eh!, ¡qué orgullo! ¡estoy en el top 10 de la semana y no lo había visto! ¡no me quepo en mí de honor! (va en serio, aunque suene a coña)
Un besazo, guapetón :)
Un besazo, guapetón :)
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Esos "no importan" sólo valen si de verdad no importan; en caso contrario, es cierto que el número de zurcidos que soporta una prenda es limitado, y se romperá en cualquier momento.
Existen los auténticos "no importa", porque ni siquiera tienes que pensarlos, de verdad.
Un besito
Existen los auténticos "no importa", porque ni siquiera tienes que pensarlos, de verdad.
Un besito
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NO ARRUGES TANTO LA FRENTE... MIRA QUE INYECTARSE BOTOX, DUELE... :D (es broma...) además...qué importa verdad?
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Leyéndote he visto los si importa que se escapan entre líneas.
Un abrazo y ánimos. :)
Un abrazo y ánimos. :)
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...por cierto niñooo, cambia la carita :(
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Para no ir dejando la huella del pesimismo que arrastro estos días, y del que no me veo libre, prefiero no dedicarme a pensar en lo que importa y no importa, porque a veces se pueden tirar por la ventana años de una compañía totalmente desangelada y carente de chispa, en la que se encontraron pocas cosas realmente importantes, y a veces un segundo marca una vida sin dejar nunca de importarnos.
Lo que me ha traído infinidad de recuerdos es la canción de, en su momento, "El último de la fila". La he cantado mil veces, es una de las canciones de mi vida. Ahora pienso que lo hacía como un himno rebelde frente a la cotidianidad monocromática, y al hastío que me estaban machacando. Y me doy cuenta que he dejado de cantar (mal hecho) y que aquí sigo... buscando ese fármaco precioso, o esperando que una piedra con mensaje rompa el cristal de mi cuarto.
Con su permiso, le envío un "puñaíto" de besos maulladores".
Lo que me ha traído infinidad de recuerdos es la canción de, en su momento, "El último de la fila". La he cantado mil veces, es una de las canciones de mi vida. Ahora pienso que lo hacía como un himno rebelde frente a la cotidianidad monocromática, y al hastío que me estaban machacando. Y me doy cuenta que he dejado de cantar (mal hecho) y que aquí sigo... buscando ese fármaco precioso, o esperando que una piedra con mensaje rompa el cristal de mi cuarto.
Con su permiso, le envío un "puñaíto" de besos maulladores".
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Lo unico que de verdad importa es el cariño, el respeto y la ilusión de compartir, de encontrar un alma que te coja de la mano para hacer del camino de la vida un camino más ameno.
Escribes con el sentimiento de un alma cansada, cuando yo sé que encierras más ilusión y fuerza de la que te imaginas.
Voles sempre per sobre de les frivolitats humanes, Sergi, encara que de vegades t'hi cabusses en elles i et fan patir.
Escribes con el sentimiento de un alma cansada, cuando yo sé que encierras más ilusión y fuerza de la que te imaginas.
Voles sempre per sobre de les frivolitats humanes, Sergi, encara que de vegades t'hi cabusses en elles i et fan patir.
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Tu post me ha recordado a una canción de Leonard Cohen, Chelsea Hotel (a Janis Joplin). Decía: "You told me again you prefered handson men, but for me... you would make an exception... ".
En los árboles, ya sabes que me encanta!!. Un besote.
En los árboles, ya sabes que me encanta!!. Un besote.
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Yo sí que se porque bajé de los árboles, para poder mirar a los ojos a otros iguales, al menos a los que no están mirándose los zapatos.
Yo por cierto, como yarince, tampoco podría estar con alguien que no supiera volar. Besos.
Yo por cierto, como yarince, tampoco podría estar con alguien que no supiera volar. Besos.
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Ufffff que texto más interesante, me has hecho ver un determinado asunto desde una perspectiva distinta, más bien has mostrado otros detalles, y además escrito con el brillo que te caracteriza.
Un abrazo y arriba ese ánimo
Un abrazo y arriba ese ánimo
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Creo que esos "no importa" al final si importan,suman y siguen...hasta que un dia te despiertas y no sabes que haces ahi y deseas volver a mirar al cielo y quizás sabes que si sigues en su compañia te vas a asfixiar.
En fin,aludiendo a la canción que luego transcribes ...quién pudiera tener ese fármaco precioso.Muchos besitos y arriba el ánimo!Muacks
En fin,aludiendo a la canción que luego transcribes ...quién pudiera tener ese fármaco precioso.Muchos besitos y arriba el ánimo!Muacks
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Albatros, quien asegure saber lo que es el amor, por qué perdura, cómo elige contrincante, se equivoca en su certeza. El amor no se elige, te atrapa. Los que hemos sido capaces de amar sin leyes ni curriculum lo sabemos. Quizá sea lo único primitivo que nos queda. Y menos mal.
Me recordaste a Oliverio Girondo en el mensaje. A un texto en particular. Es largo, pero te lo posteo aquí para que podamos disfrutarlo todos.
Abrazotes enormes. Y ánimos.
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
Me recordaste a Oliverio Girondo en el mensaje. A un texto en particular. Es largo, pero te lo posteo aquí para que podamos disfrutarlo todos.
Abrazotes enormes. Y ánimos.
No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
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Ni importa siquiera que él ya no te quiera.
Me gustó lo que escribiste,debe ser precioso envejecer sin que nada importe.Sin que lo superfluo signifique algo.Preciosa también la canción que elegiste.Es una de mis prefes ( mentira hablando de Manolo me gustan todas)
Me gustó lo que escribiste,debe ser precioso envejecer sin que nada importe.Sin que lo superfluo signifique algo.Preciosa también la canción que elegiste.Es una de mis prefes ( mentira hablando de Manolo me gustan todas)
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niñoooo, a veces haces sentir cosas muy especiales con tus palabras....
que importa... que importa TODO!!! si yo lo quiero, si el me quiere, que importa sii nos tenemos el uno al otro... da igual todo mientras nuestros corazones y nuestras almas esten unidas para siempre, aunqeu nuestros cuerpos ya nos ean los mismos...!!
mil besos!
que importa... que importa TODO!!! si yo lo quiero, si el me quiere, que importa sii nos tenemos el uno al otro... da igual todo mientras nuestros corazones y nuestras almas esten unidas para siempre, aunqeu nuestros cuerpos ya nos ean los mismos...!!
mil besos!
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Contigo y con "El último de la fila" sólo puedo sonreir...
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Para no estar de buen humor, Sergi, has descrito fabulosamente bien esa sensación de "no importa". Te reconozco que los primeros párrafos me han emocionado, no entiendo como todavía parejas y "no parejas" no llegan a ese sentimiento mutuo, y hacen perder sus relaciones por bobadas extrañas y ajenas a todo lo que se definiría por amor.
¿Cuantos zurcidos soporta un calcetín antes de dejarte con los dedos a la intemperie? Maravillosa frase.
Anda, anímate, alegra tu rostro, y sigue regalando sonrisas.
besos
¿Cuantos zurcidos soporta un calcetín antes de dejarte con los dedos a la intemperie? Maravillosa frase.
Anda, anímate, alegra tu rostro, y sigue regalando sonrisas.
besos
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¿Sabes? En realidad "no importa" casi nada. Lo único que cuenta es sobrevivir asumiendo que lo hacemos con nuestros zapatos gastados de varias partidas perdidas o, incluso, con nuestros pies desnudos. No esconder las derrotas para que no vuelvan a saltar en cualquier momento, cuando les de la gana sino mejor asimilarlas y despojarse de ellas. Abrir los ojos y mirar hacia adelante para intentar ganar partidas nuevas.
Un beso.
Un beso.
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Jo, qué responsabilidad, creo que soy la primera, y encima en tu blog. Yo, que no sé escribir.
Y luego me riñes, despues de esto, no quiero oir ni un comentario más sobre lo poco que escribo...
Bueno, que importa, y mucho, importa mientras estés vivo, porque respirar no significa estar vivo, y en el momento en que te olvidas de la razón por la que bajaste del árbol, más te vale ir corriendo a urgencias, o leer a neruda, y volverlo a rememorar.
Importa, realmente es una de las pocas cosas que importa.
Un besazo!
Y luego me riñes, despues de esto, no quiero oir ni un comentario más sobre lo poco que escribo...
Bueno, que importa, y mucho, importa mientras estés vivo, porque respirar no significa estar vivo, y en el momento en que te olvidas de la razón por la que bajaste del árbol, más te vale ir corriendo a urgencias, o leer a neruda, y volverlo a rememorar.
Importa, realmente es una de las pocas cosas que importa.
Un besazo!














