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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).


Ahora en Madrid:

"Tú..., sí, tú..., eres bueno".
(Robert de Niro, "Analyze this").


De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta está abierta en:
Translation:

Many flavours will lose, but you can try to translate the dust of my steps on this website, and have a foggy idea about my writings, if you click above on your flag and then enter my URL there.


El baúl del albatros:

ñ (Shift+click -o botón derecho del ratón- y enlaces en ventana nueva).
Polvo, retales, y retratos en sepia de dos años de "Alas de Albatros".


Sindicación
 
La senda propia (y III de III).
Y yo que venía aquí a hablar de letras…

Que venía a decir que Dostoievsky (a esos prohombres que se ríen de los nombres periféricos de “lenguas vernáculas” pero se esfuerzan en pronunciar a los autores galos con acento borgoñón, decirles que se pronuncia “dastayifski”, o jugamos todo el rato o tiramos el ajedrez) sabía del vértigo y el veneno de la apuesta cuando escribió “El jugador”. Que la India del “Kim” de Kipling es un remedo victoriano y ombliguista de la realidad. Y que evoca, da placer, pero no llega o emociona como “Corazón de tinieblas” de un Conrad que fue marino y remontó el río de la desesperación en el patio de juego del pérfido rey belga en el Congo.

Compromiso sin postura, honestidad sin ostentación, nobleza sin alcurnia. Uno le pediría a un poeta romántico que tuviera la decencia en su loco ideal de George Gordon, lord Byron, cuando murió defendiendo la independencia griega ante los turcos, en un último acto de amor al mundo heleno. Uno le pide a un poeta que sepa del aroma de una mujer en las sábanas si va a hablar de ello, como Neruda. Que desove rimas fértiles en amores no correspondidos, que ya romperán la cáscara y volarán en nosotros, Gustavo Adolfo. Le pide uno al novelista que retrata el horror de la guerra o la belleza de Italia que se enrole en las tropas napoleónicas, se enamore de ciudades como Parma y tema por su vida en Waterloo. Stendhal sabía que lo más importante era el conocimiento de uno mismo, del corazón humano y sus motivaciones. Ese era el camino para llegar a ser un gran escritor.

Métase en el cuartucho de una prostituta para hablar de ellas, como Zola. Y escriba una carta contra una injusticia, aunque le valga el exilio al otro lado del canal de la Mancha. Coseche flores malditas y herejes, destripe la belleza hasta en los cadáveres purulentos, pero tenga la decencia de padecer sífilis, como mi amado traductor de Poe, el loco del pelo verde que dejó su fantasma por los callejones de la isla de San Luís, el autor de mi lema, “sus alas de gigante le impiden caminar”… querido Baudelaire de alma turbia, padrastro odiado y corazón amante. Pero viva, por favor, viva y no me escriba siete libros para hablar de una magdalena en el café, encerrado en su cuarto. Rompa con los mitos y sea un homosexual casado con dos hijos, pero escriba con ternura cuentos para ellos. Pobre orgulloso Oscar. Váyase usted a Túnez si quiere escribir “Salambó” y tenga el celo de Flaubert para el artesanal y descomunal trabajo diario. Él dijo ser madame Bovary, y ella era su Quijote, su alma loca en un mundo de cuerdos insoportables, del que intentaba huir pidiendo asilo… en las letras.

Lo peor y lo mejor de todo es que yo mismo estoy en desacuerdo con algunas de las cosas que acabo de decir. Ha sido un estado de enajenación artística que espero no sea del todo transitoria. Temo olvidar que muchos “comprometidos” lo fueron a ratos, a medias, por fotogramas. Temo ser un bolchevique radical que se olvide de la sencilla poesía escrita en la estrechez de un cuartucho, aunque ésta hable del mar… Sería un imbécil si dejo que se me olviden Frankenstein o Drácula sólo porque los escribieron casi por un juego en una mansión.

Y aunque las entrañas me lo piden, no sé si está bien juzgar a un hombre por su connivencia con una dictadura, por su misoginia, si tiene tanto, tanto talento como Borges. Porque también lo tenía Thomas Mann y se tuvo que ir de Alemania por oponerse a Hitler. En fin… las aguas vuelven a su cauce, y acepto todo, acepto todos los libros, que algún fruto siempre atesoran en semillas de imprenta, acepto, pero no respeto. Que no es lo mismo. Y yo quiero ser políticamente incorrecto. Aunque me pase de rosca, es mucho mejor que seguir con la tapa bien cerrada y el aire viciado. Al diablo la tapa. Respiro, inhalo, y escribo.

A la Vida por las letras y a las letras por Vivirla.
 
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Hola, Amigo albatros. He recorrido tu senda, tu trilogía. Y te reconozco en esa rabia, en esa vida por escritura, pero te veo capaz de muchísimo más. Te veo capaz de hablar de un hombre que talla corazones en el hielo de la antártida con el hueso de una foca apaleada. Por qué no? Hay tantas cosas que no podremos vivir, pero que podemos evocar escribiéndolas. Divinas comedias, en busca de beatrices. No te amputes la imaginación, mézclala con tu realidad y hazla poesía. Sé que puedes y quiero verlo.
 
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Me ha encantado tu texto, es excelente.

En lo personal creo que la literatura refleja la vida, el mundo, y con ella nos llega la visión de un autor. Borges no me gusta como escribe, por ejemplo, jamás me ha gustado salvo algunas cosas. Sin embargo intento separar vida de autor y su obra.

Un abrazo Sergi, y muchas gracias por tus palabras.
 
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A mi me encantas de cualquier forma...Un millón de besos mi niño..
 
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A me encantas de cualquier forma...un millón de besos..mi niño...
 
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Me encanta que seas politicamente incorrecto, empiezo a descubrir que es tu encanto. Besos a mil
No