Sin prisas
que se secan en el pasado
cada traspié me aleja mucho más de las paredes
que enclaustraron mi esencia antaño
a veces al caminar apresuradamente
persiguiendo una nube, tropiezo con piedras
que lastran mi viaje, y por un tiempo
me devuelven a mis miserias añejas
Pero se acabó la nostalgia zalamera
se acabaron la prisa y el hostigamiento
y el acechar verdades escurridizas
como lagartijas, que cuando las atrapas
dejan el señuelo de su cola para confundirte
sabiendo desdeñosas que al tiempo les crecerá otra
Se terminó el perseguir a esa taimada sabandija
aguardaré impávido a encontrármela de frente
para leer irreverente en sus sorprendidos ojos de ópalo
mientras mi daga despierta y acaba con ella
y entonces ni nubes ni reptiles
me distraerán ya del camino
sólo entonces tendré las manos vacías
para recibir el regalo de una verdad sin rebozos
Comentario:
Las manos vacias.....para poder recibir.....Para eso hay que ser valiente. Siempre eres valiente en lo que escribes.Lo encontrarás porque no tienes miedo a hacerlo.
