Botella medio llena.
Nada mejor que unos buenos lingotazos de luz para recuperar el ánimo, cuando me lo había dejado en lo más oscuro del callejón, en el breve estrépito de gatos trasteando en los cubos de basura, en la melodía ahogada en tabaco desde la radio de alguna ventana que se abrió después para maldecir, en el espeso olor a fritanga desde la salida de humos de algún bajo, y en el leve rumor de la llovizna tras del ruido de unos neumáticos fugaces que rasgaron el asfalto mojado.
Sí, sólo me faltaba la botella envuelta en papel y los guantes sin dedos de clochard, y podríamos ponerle título a la película. Porque cuando uno dice que está en el pozo parece que se monta una película. Y la gente palmea amablemente su espalda esperando a que pasen los títulos de crédito, sin darle mucho crédito, esperando a que enciendan las luces del cine, sin darle suficiente luz.
Pero te aseguro que no era el caso. Lo bueno de tener claras las cosas que uno anhela en la vida es que puede enfocar mejor sus esfuerzos y darle sentido a cada paso, lo malo… es que si no salen bien, ya no sabe conformarse. Si añadimos un par de pésimas experiencias recientes con el sexo femenino, un bolsillo aún más vacío que el del mendigo del callejón y un atasco monumental en el camino a mis letras… normal que uno se caiga al pozo. Lo del bolsillo sólo es un condicionante de otras cosas, pero mis dos sueños se venían abajo. Mi mundialmente famosa intuición para desentrañar los misterios de un alma estaba borracha (acabó vomitando las sardinas de la cena en el callejón) cuando conocí a una mujer y después a otra. La primera una estratega de la media verdad, la segunda una pobre niña rica hipócrita con disfraz de lentejuelas. Menudo par de hostias, cuando caí quedé tendido por varias noches, y los gatos caminaban sobre mi sucio abrigo confundiéndome con los ennegrecidos adoquines del callejón.
Pero amaneció de nuevo, aunque encajonado entre ladrillos enmohecidos uno no sea capaz de verlo, siempre lo hace, siempre amanece. Y me levanté, salí por mi propio pie del callejón, crucé la calle, dejé atrás el arrabal… tiré mis ropas raídas y salí de la ciudad. Y ahora el sol calienta mis pies descalzos, el viento trastea con sus dedos en los árboles y la tierra huele a nueva. Ya no me importan los moratones. Las cicatrices serán sólo hitos en el mapa de una ruta incierta, pero el verdadero camino transita por mis entrañas, el paisaje es hermoso porque mi mirada es capaz de interpretarlo así. No existe más luz que la que uno proyecta sobre las cosas, acaso también la que uno recibe de sus aliados.
Los bolsillos seguían vacíos, así que los arranqué y los usé de pañuelos. No confiaré en la próxima mujer sólo por sus palabras, y dejaré que sean sus gestos los que me hablen de ella. Algo en firme quedó de mi hundimiento, y es que perdí de veras la fe en “Ella”, en rocambolescos avatares del destino, en amores pendientes tras varias reencarnaciones y en la perfección hecha mujer. Lo que imaginé, sencillamente, no existe. O no existe para mí. No quemé al final mis cartas a la desconocida, pero no lo hice ni por “Ella” ni porque valga mucho como género epistolar, simplemente las conservé como prueba de mi torpeza, como recordatorio de mis tropiezos. Pero sí rubriqué esas cartas, ni una más escribiré. Le abriré la puerta al Amor de otra manera, cuando llame, pero he comprendido que lo que esperaba no está en ninguna mujer, sino en mí. Sólo he de esperar el momento de entregarlo, y de aprender cada día a mejorar, de momento solo, quizás un día junto a una compañera, aprender de ella y de la vida. Pero hay una fe que no perdí del todo, se apagó la llama, pero quedaron los rescoldos… y para revivirlos, sirvió el aliento de los amigos y el calor de mis pasiones, pero sobre todo mi insensato, irreductible, e inverosímil afán por exprimir esta puñetera vida. Y ya no hay manera de que el incendio de las letras se apague jamás en mí. El manuscrito con lo que hasta ahora llevaba de la novela sí, lo quemé, vaya si lo quemé. Porque nacía de una credulidad absurda y el edificio se levantaba sobre cimientos inestables. Mejor derruirlo ahora y no esperar al final. Reescribiré esa novela, ya veré cómo, pero será mejor y sobre todo, será genuina (lo que me estaba saliendo me recordaba demasiado a demasiados autores).
Si la calidad de algo se mide por el nivel de sus lectores, no lo debo estar haciendo tan mal… (aunque esto es una carta abierta para todo el que tropiece con ella y este es un diario sin corrección política ni crítica), porque me siento orgulloso de tener esa estela de comentarios, correos, mensajes y guiños que la mayoría me dejáis, aquí o en privado.
No me habéis dejado seguir ebrio de oscuridad, gracias por llevarme la contraria. Hasta con antiguos poemas del propio albatros. Me hubiera levantado igual, solo, siempre lo he hecho, siempre amanezco, pero gracias de todos modos. Os quiero, cabrones.
pd: hoy hubiera sido tu cumpleaños, Eugenia, ojalá seas feliz allá donde estés, marinera.
Sí, sólo me faltaba la botella envuelta en papel y los guantes sin dedos de clochard, y podríamos ponerle título a la película. Porque cuando uno dice que está en el pozo parece que se monta una película. Y la gente palmea amablemente su espalda esperando a que pasen los títulos de crédito, sin darle mucho crédito, esperando a que enciendan las luces del cine, sin darle suficiente luz.
Pero te aseguro que no era el caso. Lo bueno de tener claras las cosas que uno anhela en la vida es que puede enfocar mejor sus esfuerzos y darle sentido a cada paso, lo malo… es que si no salen bien, ya no sabe conformarse. Si añadimos un par de pésimas experiencias recientes con el sexo femenino, un bolsillo aún más vacío que el del mendigo del callejón y un atasco monumental en el camino a mis letras… normal que uno se caiga al pozo. Lo del bolsillo sólo es un condicionante de otras cosas, pero mis dos sueños se venían abajo. Mi mundialmente famosa intuición para desentrañar los misterios de un alma estaba borracha (acabó vomitando las sardinas de la cena en el callejón) cuando conocí a una mujer y después a otra. La primera una estratega de la media verdad, la segunda una pobre niña rica hipócrita con disfraz de lentejuelas. Menudo par de hostias, cuando caí quedé tendido por varias noches, y los gatos caminaban sobre mi sucio abrigo confundiéndome con los ennegrecidos adoquines del callejón.
Pero amaneció de nuevo, aunque encajonado entre ladrillos enmohecidos uno no sea capaz de verlo, siempre lo hace, siempre amanece. Y me levanté, salí por mi propio pie del callejón, crucé la calle, dejé atrás el arrabal… tiré mis ropas raídas y salí de la ciudad. Y ahora el sol calienta mis pies descalzos, el viento trastea con sus dedos en los árboles y la tierra huele a nueva. Ya no me importan los moratones. Las cicatrices serán sólo hitos en el mapa de una ruta incierta, pero el verdadero camino transita por mis entrañas, el paisaje es hermoso porque mi mirada es capaz de interpretarlo así. No existe más luz que la que uno proyecta sobre las cosas, acaso también la que uno recibe de sus aliados.
Los bolsillos seguían vacíos, así que los arranqué y los usé de pañuelos. No confiaré en la próxima mujer sólo por sus palabras, y dejaré que sean sus gestos los que me hablen de ella. Algo en firme quedó de mi hundimiento, y es que perdí de veras la fe en “Ella”, en rocambolescos avatares del destino, en amores pendientes tras varias reencarnaciones y en la perfección hecha mujer. Lo que imaginé, sencillamente, no existe. O no existe para mí. No quemé al final mis cartas a la desconocida, pero no lo hice ni por “Ella” ni porque valga mucho como género epistolar, simplemente las conservé como prueba de mi torpeza, como recordatorio de mis tropiezos. Pero sí rubriqué esas cartas, ni una más escribiré. Le abriré la puerta al Amor de otra manera, cuando llame, pero he comprendido que lo que esperaba no está en ninguna mujer, sino en mí. Sólo he de esperar el momento de entregarlo, y de aprender cada día a mejorar, de momento solo, quizás un día junto a una compañera, aprender de ella y de la vida. Pero hay una fe que no perdí del todo, se apagó la llama, pero quedaron los rescoldos… y para revivirlos, sirvió el aliento de los amigos y el calor de mis pasiones, pero sobre todo mi insensato, irreductible, e inverosímil afán por exprimir esta puñetera vida. Y ya no hay manera de que el incendio de las letras se apague jamás en mí. El manuscrito con lo que hasta ahora llevaba de la novela sí, lo quemé, vaya si lo quemé. Porque nacía de una credulidad absurda y el edificio se levantaba sobre cimientos inestables. Mejor derruirlo ahora y no esperar al final. Reescribiré esa novela, ya veré cómo, pero será mejor y sobre todo, será genuina (lo que me estaba saliendo me recordaba demasiado a demasiados autores).
Si la calidad de algo se mide por el nivel de sus lectores, no lo debo estar haciendo tan mal… (aunque esto es una carta abierta para todo el que tropiece con ella y este es un diario sin corrección política ni crítica), porque me siento orgulloso de tener esa estela de comentarios, correos, mensajes y guiños que la mayoría me dejáis, aquí o en privado.
No me habéis dejado seguir ebrio de oscuridad, gracias por llevarme la contraria. Hasta con antiguos poemas del propio albatros. Me hubiera levantado igual, solo, siempre lo he hecho, siempre amanezco, pero gracias de todos modos. Os quiero, cabrones.
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y como decirte lo que pienso en privado...al menos puedo gritarte QUE ME ENCANTA LO QUE ESCRIBIS Y ME SIRVE...es un encanto conocerte
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www.lanaveargos.blogspot.com
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Bueno he seguido leyendo y me he alegrado de que ya veas la botella medio llena,asi que aunque llego con un poco de retraso te mando un beso.
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No te visitaba desde hacía siglos. Te hacía tremendamente ocupado con tu novela.
Me alegra y me sabe mal todo lo que he leído.
Me alegra poder leerte de nuevo.
Me sabe mal que idealices tanto a "esa" mujer que tiene que llegar, me sabe mal por tu manuscrito.
Pero tú mismo lo dices, eres fuerte.
Saborea la vida Sergi, que tu compañera aparecerá, pero no la busques en todas las mujeres que conoces, la reconocerás en cuanto ella también se reconozca en tus ojos.
Para tu novela necesitas vivir más, dejar fluir las cosas. Tienes talento, es evidente. No puede siempre salir bien a la primera.
Ánimos y tiempo al tiempo.
Me alegra y me sabe mal todo lo que he leído.
Me alegra poder leerte de nuevo.
Me sabe mal que idealices tanto a "esa" mujer que tiene que llegar, me sabe mal por tu manuscrito.
Pero tú mismo lo dices, eres fuerte.
Saborea la vida Sergi, que tu compañera aparecerá, pero no la busques en todas las mujeres que conoces, la reconocerás en cuanto ella también se reconozca en tus ojos.
Para tu novela necesitas vivir más, dejar fluir las cosas. Tienes talento, es evidente. No puede siempre salir bien a la primera.
Ánimos y tiempo al tiempo.
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Satie, de hecho, es uno de los pocos (-ísimos) amores que me ha funcionado, que nunca me ha decepcionado. Lo he nombrado en varios posts. De hecho tengo uno en el que incluso aparece (un sueño explicado) pero nadie me había comentado nunca nada de él. Los dos dejamos el conservatorio, pero por motivos diferentes. Él, porque era músico y genio y yo, porque era estudiante de música e idiota.
Me alegro de encontrar a alguien a quien también le despierte algo.
Ideas para escribir... El Principito encuentra, en una segunda tanda de viajes, el planeta donde se envejece, y se hace mayor por días. Le empieza a salir barba, empieza a ver el sombrero en vez del elefante. Su rosa se va marchitando mientras él siente el dolor de la reticencia delante de un señor con sombrero turco.
El pesimismo se apiada de él, o lo secuestra. Creo que sabrías explicarlo como nadie.(No te estoy llamando pesimista, porque soy de las que creen en esa frase, el pesimismo es igual al optimismo más la experiencia, o algo así...)
A.
Me alegro de encontrar a alguien a quien también le despierte algo.
Ideas para escribir... El Principito encuentra, en una segunda tanda de viajes, el planeta donde se envejece, y se hace mayor por días. Le empieza a salir barba, empieza a ver el sombrero en vez del elefante. Su rosa se va marchitando mientras él siente el dolor de la reticencia delante de un señor con sombrero turco.
El pesimismo se apiada de él, o lo secuestra. Creo que sabrías explicarlo como nadie.(No te estoy llamando pesimista, porque soy de las que creen en esa frase, el pesimismo es igual al optimismo más la experiencia, o algo así...)
A.
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no es un albatros aquel que se le hace dificil tocar tierra? por que va muy rapido?
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He llegado aquí por pura casualidad y leerte ha sido como mirarme en un espejo. No sé si este encuentro con la realidad me acaba de gustar, pero quizá ya era hora de bajar de las nubes.
Tú no lo hagas, Albatros.
Tú no lo hagas, Albatros.
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Así quiero verte! ole ole!
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un mal día para leer esto... para cerrarle las puertas al amor...o mejor dicho, a la amistad.
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Bienvenido a casa.
Me alegra volver a encontrarte en la travesía de los fondos y las formas y tenerte de compañero de palabras.
Sin muerte no hay renacimiento. ;)
Me alegra volver a encontrarte en la travesía de los fondos y las formas y tenerte de compañero de palabras.
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Tío,
Ten una idea simple y contundente.
Y escribe como sabes.
Creo firme y sinceramente que tienes el talento para hacer algo diferente, y grande.
Hazlo.
Puedes.
Debes.
A saco.
Ten una idea simple y contundente.
Y escribe como sabes.
Creo firme y sinceramente que tienes el talento para hacer algo diferente, y grande.
Hazlo.
Puedes.
Debes.
A saco.
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Esto es lo que esperaba leer hace mucho tiempo y no hace falta que te diga que me alegro infinito.
BESOS
BESOS
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Por casualidad he encontrado tus palabras. Gracias por mostrarnoslas; a veces, las palabras son como espejos en los que vemos nuestra propia alma.
Aunque el arte de las palabras no es mi arte,déjame obsequiarte con algo que dijo una vez un poeta que está por las calles de Barcelona, Malinowski: "cuando te hieran las piedras del camino, sonríe, porque caminas".
Aunque el arte de las palabras no es mi arte,déjame obsequiarte con algo que dijo una vez un poeta que está por las calles de Barcelona, Malinowski: "cuando te hieran las piedras del camino, sonríe, porque caminas".
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Albatros,
Curioso que esta carta surgiera antes de mis cuatro frases cabroncetas -que lo eran, pero alguien tiene que darte pellizquitos, ¿no?-. Me alegro que hayas llegado a ello sin que yo, ni nadie, haya intercedido.
De todo cuanto de ti he leído en este post, me quedo con ese: "...he comprendido que lo que esperaba no está en ninguna mujer, sino en mí". Porque sólo sabiendo que en ti está, podrás compartirlo con la mujer indicada.
Y tras la caña que te metí con mis últimas palabras, hoy te digo que no dependas de una Ella aún inexistente, sí, pero también te digo que dejes una compuerta de tu corazón abierta por si un día llegara la ocasión.
Sí existen medias Almas, Albatros. No veo motivo para que tú no encuentres tu par.
Tú por lo menos tienes borrador de novela que quemar...
Y ánimo, Sergi. Como bien dices, siempre acaba amaneciendo.
Enhorabuena por tu ejemplar remontada.
Besos voladores,
Farfalla
Curioso que esta carta surgiera antes de mis cuatro frases cabroncetas -que lo eran, pero alguien tiene que darte pellizquitos, ¿no?-. Me alegro que hayas llegado a ello sin que yo, ni nadie, haya intercedido.
De todo cuanto de ti he leído en este post, me quedo con ese: "...he comprendido que lo que esperaba no está en ninguna mujer, sino en mí". Porque sólo sabiendo que en ti está, podrás compartirlo con la mujer indicada.
Y tras la caña que te metí con mis últimas palabras, hoy te digo que no dependas de una Ella aún inexistente, sí, pero también te digo que dejes una compuerta de tu corazón abierta por si un día llegara la ocasión.
Sí existen medias Almas, Albatros. No veo motivo para que tú no encuentres tu par.
Tú por lo menos tienes borrador de novela que quemar...
Y ánimo, Sergi. Como bien dices, siempre acaba amaneciendo.
Enhorabuena por tu ejemplar remontada.
Besos voladores,
Farfalla
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Yo me alegro de que a base de cabezazos, lo sigas contando. Tu ya sabes que eres un "niño guapo" entonces...no tienes problema de género..gustas a cualquiera. Pero esto de encontrar la media naraja, justamente cortada por la misma endidura, es cómo muy dificil, que no imposible...(Te lo digo yo).
Pero..en la constancia está el desenlance..( o enlace) según se mire.
Pero yo me alegro sobremanera..de que vuelvas a asomar por estos lares..( Con optimismo)
Un millón de besos...
(A ver si eres capaz y me escribes algún día...o te asomas a mi ventana y me enseñas de nuevo tu gorro de lana, y tu barba de 2000 años..¿o eran menos?)
Un millón de besines..Sergi.
Pero..en la constancia está el desenlance..( o enlace) según se mire.
Pero yo me alegro sobremanera..de que vuelvas a asomar por estos lares..( Con optimismo)
Un millón de besos...
(A ver si eres capaz y me escribes algún día...o te asomas a mi ventana y me enseñas de nuevo tu gorro de lana, y tu barba de 2000 años..¿o eran menos?)
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Bien...
(Ufff... -suspiro de alivio-)
;)
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Tus palabras tienen el tinte de la pasion y tus ojos no lo ocultan.....aunque a veces esa pasion duela tanto...como diria BARBAJACOB...
"Y hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
ME ENCANTO TU SITIO...
visitame alguna vez.....
"Y hay días que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
ME ENCANTO TU SITIO...
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LLegué de casualidad hasta aquí y me alegra ver que resurges de las cenizas como el ave fénix, no sé qué cenizas son esas, ni sé qué es lo que lo que las ha provocado, pero aún así me alegro, porque la vida merece ser vivida.
Gracias por escribir, y gracias por publicarlo. Es un placer leerte. Pasaré por aquí de vez en cuando.
Besos. Elena
Gracias por escribir, y gracias por publicarlo. Es un placer leerte. Pasaré por aquí de vez en cuando.
Besos. Elena
Deja tu huella:
"No existe más luz que la que uno proyecta sobre las cosas, acaso también la que uno recibe de sus aliados."
Casi, casi podíamos resumirlo con esta maravillosa y luminosa frase que nos dejas, Sergi, cuando uno está como has estado una teme meter la pata o decir cosas que el otro en ese momento no puede oír, pero mi apoyo siempre, creo que lo sabes, me alegra verte volver a brillar, sí creo que brillas.
Un abrazo en tu alma y adelante!!!
Enhorabuena por lo de la radio, me alera mucho por ti, pero sobre todo, volver a verte sonreír.
:)
Casi, casi podíamos resumirlo con esta maravillosa y luminosa frase que nos dejas, Sergi, cuando uno está como has estado una teme meter la pata o decir cosas que el otro en ese momento no puede oír, pero mi apoyo siempre, creo que lo sabes, me alegra verte volver a brillar, sí creo que brillas.
Un abrazo en tu alma y adelante!!!
Enhorabuena por lo de la radio, me alera mucho por ti, pero sobre todo, volver a verte sonreír.
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