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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).

De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta abierta en:

It's never the same 'cause many flavours will lose, but there's a way to translate my weblog to your own language. You'll miss things, but you could have an idea about my writings. Visit this website:Wordlingo, write my URL, and choose translation from Spanish to your language, if it's on the list.

Sorpresas en breve:

Prueba de texto.
Maestros:
Pruebas de imagen y texto.
Pruebas de imagen y texto.
Pruebas de imagen y texto.
Musas:
Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.Prueba de texto.

Sindicación
 
Artista.
Un hombre delgado, de porte místico, como un dibujo de Modigliani, se dirigía una tarde de Noviembre hacia una galería de arte cercana al Retiro. Una mujer joven con un vestido pastel, dulcemente atractiva como una campiña de Monet, terminaba de leer un folleto sentada en un banco. La hojarasca de las aceras se amontonaba en torno a los troncos de los árboles, nostálgica de sus ramas. Él no se percató, pero ella le observó caminar. Las piernas del hombre eran dos zancos de ave acuática, y apenas se le oía mientras avanzaba. Dobló la esquina y desapareció.

El hombre entró en la galería, no era la primera vez. En aquél lugar vendían reproducciones de óleos de los pintores más célebres. Sobre tres mil euros, que él no podría pagar nunca, aunque acudía de vez en cuando por placer. La encargada le reconoció y le saludó con una sonrisa de protocolo, sin esmerarse demasiado, no había negocio. Llegó el hombre a su sala favorita, la que exponía desde hacía meses la copia de un cuadro de Gustav Klimt, “El beso”.

-Una joya –murmuró para sí mismo al cabo de unos minutos.
Pero alguien le había oído.
-¿Verdad? Es mi cuadro favorito.
El hombre se giró hacia la frase y descubrió una mujer joven con un vestido pastel.
-Ojalá pudiera permitírmelo, ya sé que no es el original, pero así podría contemplarlo todos los días –se lamentó ella.
-Claro, bueno, yo a veces vengo a verlo aquí.
-Yo me he enterado hoy, estaba sentada aquí cerca en un banco y he visto un folleto de la galería en el suelo.

Ya el hombre no miraba el cuadro, observaba a la joven y reparó en la forma de su barbilla, que tiritaba un poco mientras ella hablaba sin apartar la vista de la pintura.
-Venía justo este cuadro en el folleto, estaba como esperándome, ahí en el suelo.
-Eso sucede. Las cosas nos esperan.
-Yo también lo creo –y la barbilla se estiró por una sonrisa.
-Hacía tiempo que este cuadro me esperaba –aseveró el hombre- Lo descubrí hace pocos meses, pero me es tan familiar...
En ese momento el hombre extravió su mirada más allá de la pareja de Klimt, atravesando el ornamento que la envuelve, y así, absorto, no cayó en la cuenta de que la mujer del vestido pastel le estaba mirando a él, otra vez. Le evocaba un poeta de los de antes, de los de una comida al día y camastro viejo, de los que te hacían el amor como si fueran a morirse, y te mataban .

-Es curioso, yo estaba convencida de que era un pintor desconocido y con el tiempo he ido descubriendo que mucha gente lo admira.
El hombre parecía oír sin escuchar. Pero era una esponja sensible a todo su entorno desde hacía cinco minutos. Desde que adivinó la belleza del cuerpo de la mujer tras el vestido pastel, barbilla abajo.
-Klimt es un pintor agradecido, resulta muy decorativo, por eso siempre queda bien.
-Sí, claro, a veces creemos que somos originales y después resulta que vamos por los mismos caminos, ¿verdad?
-Suele pasar. Lo que importa es aprender a mirar. La mirada es lo que hace distintas a las cosas.
Algo en la mirada de la mujer hacía distinto a aquél hombre, quien destilaba, a pesar de la ropa gastada y algunas frases hechas, cierta dignidad por el alambique de unos brazos de planta que movía con la profundidad de un bailarín ruso.

-¿Qué ves tú en ese beso? –propuso el hombre.
La barbilla se levantó y los ojos se entrecerraron, para enfocar, tal vez, una idea.
-No sé, ternura, adoración, protección, no sé, simplemente me parece hermoso.
Los labios de la mujer, que decía menos de lo que pensaba, tenían algo frutal en su brillo.
-Están aislados del mundo, ¿lo ves? -los hombros se rozaron. El hombre continuó:
-Les envuelve un halo dorado. ¿Sabes –ella sabía pero callaba- que el padre de Klimt era orfebre? –con la pregunta se miraron por un segundo a los ojos- Ese manto y esa luz les protegen, su amor es como una capa. Y ella está rendida, la cabeza inclinada, feliz, pero en realidad es dueña y señora del hombre, que la adora. ¿Lo ves? –lo veía, lo había visto hacía mucho tiempo- Él está en un segundo plano.
-Klimt era un gran admirador de la mujer, muy valiente para su tiempo –acertó a decir ella, nerviosa por la proximidad de la voz de aquel hombre.

-Sí, se cargó unos cuantos prejuicios de la época.
-Sí, desde luego –rió ella, y sonrió él por primera vez.
De repente el gesto cobró intención y el rostro del hombre se hizo cotidiano. Ella ya estaba imaginando un beso, el beso, un rato después, tal vez, entre los árboles ocres del parque, junto a la verja rematada en oro del Retiro, pero... algo no funcionaba.
-Tienen otra copia de Klimt aquí, mira, está allí detrás –señaló él.
-Bueno, se me hace un poco tarde.
-Es otra belleza, “Danae”, ¿lo conoces?
-Mi amiga me va a matar, ya me retraso.
-Mira, ven, es genial –la larga mano del hombre abarcó el brazo de la mujer, y ella desplazó por un instante a su amiga de la atención.
-Lo conozco... –balbuceó entre los labios al caminar.
La mano se quedó allí, y ella notó un pulgar extendido y suave que se encaramaba hasta el hombro. Era una mano del Greco, pero con el descaro de un Goya.
-La lluvia de Zeus... se convierte en lluvia de oro y posee a Danae... ¿no es precioso?
-Mucho...
-Como Danae estaba encerrada en una torre... –y el hombre le explicó durante largo rato una historia que ya conocía, mientras ella se metió en el cuadro por enésima vez- ...y entonces, para dejarla encinta, ¿ves? incluso algunos adornos de la lluvia dorada recuerdan espermatozoides... –parecía saberlo todo, pero él no tenía ni idea de la sensación que a ella le producía desde siempre ese cuadro, una espesa fiebre que nacía de los muslos, él no sabía de la libertad que esa pintura restauró a la mujer, que elegía dejarse llevar y explorar su propio placer -...así que Klimt cambió la visión de la mujer en aquellos años del imperio austríaco.
-Sí... oye, ha sido un placer, de veras, pero...
-¿Te vas ya? –la mano cayó del hombro y cortó el aire, cargado.
-Mi amiga...

Pero la esponja del hombre estaba ebria de sí misma y no había escuchado nada de eso.
-¿Te apetece un café? –dijo él ensayando otra sonrisa premeditada.
-No, gracias, tengo que irme ya –quería irse hacía rato, desde que vio esfumarse el brillo del oro en el halo de aquél tipo.
El hombre, ahora desgarbado y altivo como un esperpéntico boceto de Egon Schiele, hundió las manos en los bolsillos, y con los ojos se despidió de la barbilla y de los labios de la mujer, los que le hubiera encantado morder como una manzana.

-Vale, cuídate. A lo mejor coincidimos otro día por aquí... ¿no?
-Claro... bueno, tú también, ¿eh? Ciao –dijo ella con un gesto algo infantil de la mano, antes de girarse y taconear hasta la salida.
Y por la puerta desapareció el pastel del lindo trasero de la joven, en el que el hombre hubiera deseado derramarse como la lluvia de Zeus, pero de una manera bastante más prosaica.
 
 
Comentario:
Siempre que se entra por primera vez a una página se dicen cosas como: "es un lugar precioso" o "me gusta, volveré", etc. Sin embargo ahora comprendo que a veces no se puede decir algo más cuando nos gusta un espacio y el tuyo me ha gustado y mucho.
Muchos saludos
 
Comentario:
procurando egon schiele encontre esta historia ,
me tomo , la lei y disfrute ,
estaba buscando otra cosa ,tenia que ver con lo erotico ,
bueno talvez sea un nuevo comienzo en mi dibujo ,
me pareco fresco , erotico ,
espontaneo veronica
No