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Alas de Albatros
Frases borrosas, emociones, ideas... no quería pero al final me salió un diario.
De mis alas:
"...ses ailes de géant l'empêchent de marcher".
(Charles Baudelaire).


Ahora en Madrid:

"Tú..., sí, tú..., eres bueno".
(Robert de Niro, "Analyze this").


De mí, lo mejor que puedo decir es que sigo teniendo ilusión por la vida y unas insolentes ganas de escribir. Lo peor, que soy contradictorio, es decir, humano.

Mi puerta está abierta en:
Translation:

Many flavours will lose, but you can try to translate the dust of my steps on this website, and have a foggy idea about my writings, if you click above on your flag and then enter my URL there.


El baúl del albatros:

ñ (Shift+click -o botón derecho del ratón- y enlaces en ventana nueva).
Polvo, retales, y retratos en sepia de dos años de "Alas de Albatros".


Puentes a otros lares:
AGENDA


Yo de ti iría, si estás en:
Payasada del mes:
Recomendado de la semana:
ABCD...
Sindicación
 
Viajero perdido en un sueño.
(De este antiguo poema, remoto en mis tiempos como las rocas de la Guayana, recorté una vez el tramo del agua para compartirlo aquí, hace meses. Hoy he vuelto al metro de Madrid, y no había músicos, pero ese sueño sigue revoloteando mi vigilia, como un ave burlona... Por cierto, un día de estos tendré que escribir toda una semana de "posts" sólo para agradaceros otra vez tanto afecto y tiempo dedicado... de lo mejorcito que viene pasando en mi desastrosa vida últimamente).

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Viajero perdido en un sueño.




Hace días te imaginé
mientras unos músicos convertían el vagón de metro
en una callejuela de cualquier ciudad andina,
desde Venezuela hasta Chile.
Un paréntesis de quena y guitarras
en el traqueteo de la maquinaria,
la banda sonora del primer plano
que filmó mi mente escurridiza,
con la mirada inmóvil
pero la atención a miles de kilómetros de allí,
en el espacio y a quién sabe cuanto en el tiempo.
Mientras los arquetipos
imágenes grabadas en el subconsciente
construían el decorado,
entre quebradas, angostos valles,
tierras del indio austero y tenaz,
del quechua indolente y profundo,
te he imaginado.

Apenas un par de minutos,
pero con tal nitidez
que mi estómago daría un par de vueltas de campana
si te viesen mis ojos de veras alguna vez,
al reconocerte.

Montado mi espíritu de Aladino inquieto
sobre la dulce alfombra de aquella música,
he volado hasta un rincón del camino el Inca.

Llovía como sólo en las cumbres
de la columna vertebral de América puede hacerlo.
Cómo vibra mi ser cuando siente así el agua.
Agua. Agua. Vida.
Agua mutable y eterna,
que se balancea minúscula
siendo perla temblorosa en el rocío,
hemorragia cristalina socavando las montañas
hasta quebrarlas,
marabunta líquida serpenteando entre los mapas,
ejército de diamantes cayendo del cielo,
violenta embestida vertical azotando la selva,
zarandeándola para luego darle la vida,
océano como fin y principio,
metáfora del universo derramado sobre la tierra.

Así llovía,
con la fuerza y la pureza de los tiempos remotos,
como si fuera la primera
y la última lluvia del mundo,
virgen y trascendente.


No se en qué momento se mezclaron
hasta confundirse
la música de los bohemios
con el estruendo inmaculado de la tormenta,
pero ahí estabas tú, apenas a un metro de mí,
con tu piel de seda oscura
sembrada de miles de joyas de agua,
con efímeros y párvulos arroyos rodando por tu rostro
haciéndose divina cascada
en el mango y la fresa de tus labios,
curvando su adorable caer sobre tus hombros,
muriendo secretamente en tus senos
hasta fundir su silueta con la camiseta calada.

Las retinas me duelen
de mirarte como a un sol de carne y hueso.
Tu cabello azabache y fragante me susurra
maderas preciosas y tierra fértil.
Tu boca no sonríe
apenas entreabierta por un ligero temblor,
pero tus ojos de iris pulidos por el dios de las gemas
han clavado su brillo en mi alma,
como anzuelos de pescadora que tiran de mí,
complacido, radiante y feliz,
para que hagas de mi corazón tu sustento,
de tu piel la red que atrape mis besos para siempre
y de tu alma la barca en la que navegar por siempre
sin más puerto que la playa de tu amor.

Tal vez algún dia te reconozca y lo sepa
quizá no existas
probablemente pases a mi lado y cambies mi mundo
sin reparar en este loco,
pero si tu mirada y la mía se cruzan alguna vez
y se gritan en silencio “eres tú”,
en ese instante sabremos para qué nacimos.


 
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Sip, mona la chica... ¿Qué opinaría su novia de tu oda? :p
 
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Sergi...tu poema aparte de lleno de esperanza y bello es sabio, fluye, fluye como el agua y verás que llegas a tu ansiado océano...
Besote con chispitas de la felicidad, anda...sonríe!!!
Muá
 
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Gracias. Te quiero mucho.

Tu aliada incondicional ;)

Un beso grande poepillo :*
 
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Mmmm, tal vez tenga que terminar la carta, y mandarla de una vez, para que me cuentas, en tu respuesta, a que te refieres con desastrosa :)
 
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Disculpen la dislexia accidental... alguna hasta tuvo sentido, sr por ser... señor yo, jeje ;-P
 
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Marta/Galatea:

No es que quiera hacérosla ver... es que si te la cuento (me abstengo de pornografía circunstacial y no lo haré aquí), te deprimo, esa vida desastrosa que tengo desde hace un tiempo. Y que conste que soy un sr de naturaleza idealista y optimista (incluso un poco tonto), pero no tanto como para no saber llamar a las cosas por su nombre.

Eso sí, tengo el cada día creciente tesoro de unos buenos amigos. Aquí y allí, lejos y cerca, de carne y hueso y alguno incluso hecho de bits y pixles al otro lado de una ventana, pero tan real como los otros, bueno, o casi.

Como me dijeron una vez, si estando triste y girs "parezco esto", cuando me vaya todo viento en popa, que tiemble el mundo... pues eso.

Un abrazo.
 
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Sergi: Me ha encantado el poema, pero estoy de acuerdo con Mariposa:los viajes en tren hay que disfrutarlos, aunque, bien mirado si al final espera
una hermosura así que nos hace estremecer de esa forma :¡Bien llegada sea!
Un abrazo.Muralla
 
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Buenas tardes preciosidad!

De tus primeras palabras, lo único que deberías tachar es "desastrosa vida", estoy segura que encontrarás miles de pequeños detalles, que conseguirán que no sean tan desastrosa como quieres hacernosla ver.

Y sobre el poema, chico, me tienes asombrada, me das mucha envidia, sabes expresarte muy bien, y hacer que el lector se ponga en la situación. Me he imaginado estar en el metro, escuchándote recitar el poema, con la música de fondo, mezclando sentimientos y palabras.

Besos
 
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Siempre me ha parecido que si se pierde esa primera mirada uno corre el riesgo de no encontrarse nunca más, o de no reconocerse. O, como dice una amiga, ¿esto es kármico y si tienes que encontrarlo da igual lo que hagas que lo encontrarás?. No sé, pero sería bonito que fuera como tú dices, con vuelta de campana.
Por cierto...¿Otra vez verde?, parezco un semáforo! ;)
 
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"Voy a contarte mi vida entera, esta vida mía que no empieza, realmente, hasta el día que te vi por primera vez". STEFAN ZWEIG.

Tienes razón, hay veces que el silencio es ese instante del que hablas en el que "sabremos para qué nacimos"

Por cierto... Madrid-Barcelona... Yo nací allí y... ahora vivo en Barcelona... Vidas cruzadas!

Saluditos!


 
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Porque ya conozco bien el paisaje, y la estación que anhelo no es de término, sólo la primera parada del Verdadero Viaje que me tiene aquí, en esta piedra redonda, que decían Manolo y Quimi, en los árboles... porque en esa estación comienza un camino a pie, a cuatro pies, a dos latidos y a un sólo afán.

Hace tiempo que soy un radical, y con 32 años ya no hay remedio.

Ayer hablaba con una amiga y entre risas admitíamos de modo agridulce una gran verdad... (en eso ella y yo nos parecemos): que somos enormemente tolerantes con todo el mundo, con muchas cosas, pero unos auténticos puñeteros para la pareja... ;-P

Demasiado exigente, puede ser, pero porque lo doy Todo y no acepto medias tintas en eso.

Que conste que entiendo a todas las personas que me comentan eso de buena fe, pero no soy un tipo "normal", y eso incluye lo bueno y lo malo, lo muy bueno y lo muy malo. Al menos sólo me afecta a mí.

En fin... un abrazo de un nómada, nacido en Barcelona y que plantó su jaima en Madrid hace unos años, de momento... sopla el viento, creo que pronto se avecina un viaje...
 
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Sergi,

Los trenes siempre han sigo un símil vital muy socorrido, a la par que metáfora inexorable donde las haya.

El tren tiene su origen en algún punto que a la postre poco o nada importa, y su estación de destino está claramente defininda, tanto, que en ocasiones es en lo único que nos fijamos y lo único que anhelamos: llegar "allí".

Lamentablemente, en este nuestro afán, corremos el riesgo de perdernos el paisaje que discurre parsimonioso por la ventana. Tal vez no sea tan bello como esa "llegada final", pero está lleno de cielos y mares, montañas y árboles, y hasta de pajarillos cortando un aire transparente.

¿Por qué no perder un poco (sólo un poco) de vista la tan soñada parada final y, simplemente, disfrutar del paisaje?

;-)

Lo dicho...

Besos voladores
No